sábado, 2 de mayo de 2009

Brokeback Mountain: El hogar sin paredes


La vida acaba consistiendo en buscar diferentes hogares que habitar, tanto un espacio físico confortable, como espacios emocionales en los que sentirnos a salvo. En ellos nos buscamos intentando dejar de huir de lo que somos, bajos techos o abrazos conocidos a los que volvemos una y otra vez buscando cobijo.

Si el primer hogar lo perdemos al nacer, el segundo lo perdemos con la rebeldía de la adolescencia, al dejar de ser lo que esperan que seamos para ser lo que queremos ser, y con ello, encontrar el lugar al que pertenecemos. Así elegimos amistades, música, estética y otros tantos elementos que conforman un contexto que sentimos como eco y etapas de un camino a recorrer.

Pero no para todos es la misma historia, ya que para algunos no hay cobijo más allá del parto. Ahí se nos presenta Ennis Del Mar (Heath Ledger), joven criado por sus hermanos, obligado a buscarse la vida para poder casarse con Alma (Michelle Williams), más mudo que jovial, mas desdichado que vital, donde tras esa pose fría y distante se esconde alguien a quien la vida le ha premiado con la soledad.

Y en la remota Brokeback Mountain será donde Jack Twist (Jake Gyllenhaal) quiebre su coraza a base de una rebeldía juvenil que parecía prohibida para ambos, instalados en el deber adulto. Jack, criado a la sombra de su padre y consciente de su condición sexual, dando a Ennis algo tan sencillo como preciado: amistad. No en vano Jack es ducho en la doma de caballos salvajes.

"You ever get the feelin'... I don't know, er... when you're in town and someone looks at you all suspicious, like he knows? And then you go out on the pavement and everyone looks like they know too?"

En ese paisaje nacerá algo parecido a un hogar para ambos, el cielo será su mejor cobijo y la soledad de la montaña la barrera que separe sus vidas públicas de su vida privada y común. Una relación donde el tercer componente es Brokeback Mountain, el lugar al que acudirán periódicamente a lo largo de sus vidas para encontrarse.

Así se dibujan a los protagonistas, con escasas líneas de diálogo, miradas y gestos, y una cuidada escenificación que susurra lo que Ennis y Jack callan, como si Brokeback Mountain hablara desde un segundo plano. Porque todo recuerdo tiene un contexto y todo hogar un espacio que habitar, lleno de objetos con los que calmar la ausencia.

Y lejos del hogar espera la vida, coartadas para algo que no necesitamos entender, que los protagonistas asumen con la naturalidad del viaje sobre raíles en el que se nos permiten desvíos pactados hacia un terreno vedado. Una rutina como la de cualquiera, con alegrías, penas, sexo e infidelidades, completa para algunos, pero no para Jack y Ennis.

"I'm gonna tell you this one time, Jack fuckin' Twist, an' I ain't foolin'. What I don't know - all them things that I don't know - could get you killed if I come to know them. I ain't jokin'."

Ang Lee dirige sin dejar impronta, dando el protagonismo a unos personajes con los que el espectador necesita empatizar, ya que incluso una mueca supone un giro argumental. Y para ello no podemos dejar de nombrar el meticuloso guión de Diana Ossana y Larry McMurtry basado en un relato corto de Annie Proulx, donde no hay escena sobrante.

Y con ello se refuerzan las escenas alejadas de Brokeback Mountain, el retrato de parejas que esconden una bucólica trastienda y que sirven para hilar las emociones por las que nos lleva el film. Así vemos la normalidad con que Jack conoce a Lureen (Anne Hathaway) o el reencuentro entre Cassie (Linda Cardellini) y Ennis, mientras Brokeback Mountain cambia por completo nuestra percepción de los protagonistas sin cambiarlos, complementándolos.

Todo fluye con sencillez y naturalidad, pasando los años a golpe de maquillaje y prótesis mientras vemos como la vida cimentada en excusas se derrumba, como Ennis y Jack intercambian sus roles dentro del matrimonio sin saber dónde empieza y acaba la huida. Grandes interpretaciones de los protagonistas ayudan a dar credibilidad a una historia que podría caer en lo ridículo si no fuera por la labor de Lee, Gyllenhaal y Ledger. Un ejemplo sería la escena del final del primer verano donde Jack mira por el retrovisor dejando a Ennis en el pasado, mientras que este rompe a llorar en un callejón.

Y al final un hogar vacío, simbolismo, recuerdos para abrazar un pasado del que no hemos podido despedirnos y un secreto llanto en soledad. La vida o la homofobia golpea reduciendo el hogar de Ennis a una simple fotografía tan contenida y expresiva como el film, que relata alejándose del panfletismo, desde la apacible intimidad de Brokeback Mountain, donde lo que allí pasa, allí se queda porque a allí pertenece.


Trailer de District 9


Sólo echad un ojo al tráiler, y decidme que no pinta de maravilla.



Y si os quedáis con ganas, el corto del mismo Neil Blomkamp, muy en la línea del film:



viernes, 1 de mayo de 2009

La recomendación de la semana: Hulk


Aprovechando mi acercamiento a Ang Lee, la recomendación de la semana es para uno de los pocos films de superhéroes que realmente me ha parecido serio.


jueves, 30 de abril de 2009

LCM lanza el reto: Nudo


Dos semanas después de haber lanzado el reto a los lectores, ya tenemos las propuestas. Os recuerdo que el reto consiste en renombrar films a nuestro gusto y, visto lo visto, de forma jocosa. Ahora os toca a vosotros adivinar de qué films hablan los lectores.

Mónica trae tres propuestas que no son nada sencillas:

1.- Hablar de sexo, porros y cintas de vídeo
2.- Orgasmazo... casi

3.- Un, dos, tres, responda otra vez

Ángel os lo va a poner algo más facilito:


1.- Volando voy, volando vengo

2.- Faltan geriátricos

3.- No por mucho madrugar, te mueres más temprano


Insanus le echa guasa al asunto:


1.- Bolleras demenciales

2.- Me miró un tuerto
3.- El gato, la araña, el encoger y otras cosas de meter

Metalia optó por reenviarme un mail con títulos subidos de tono para que eligiera los que más me gustaran, que no os costaran adivinar:

1.- Bailando con zorras
2.- Cariño, me he follado a los niños
3.- La Princesa Chocholoko


J. propone
largos nombres para films muy conocidos:

1.- Estudio comparado del pensamiento kantiano: una visión crítica

2.- Que te pego, ¡leche!
3.- Eze cuerpo, y todo sale de verdad del deporte


Altatt se une al club de la guasa con tres inspiradas propuestas:


1.-
El gobernador y su sable destructor
2.- En el paro, sin un duro, pero enseñando el puro
3.- ¡Zeus! ¡Me duele la chotola!


Mr. Lombreeze tira de sus films favoritos para darles un giro cómico:


1.- God bless Bess´ nonsense (Amor demente)

2.- El okupa oligofrénico
3.- El Señor de los Martillos


Y yo os regalo una de bonus, que para algo es mi meme:

1.- Me tragué un USB y me llamaron actorazo
2.- Aparcar en Benidorm, puede ser un horror
3.- Si el cine es movimiento, Rosarito tiene 2 ejemplos

4.- Braindead: el geranio se ha comido mi guión bueno (así que usaré el malo)

¡Vuestro turno para acertarlas, morgueros! ¡Muchísimas gracias a todos los participantes!

The International: Las corporaciones son los nuevos rusos


Si bien desde la segunda guerra mundial hasta el arranque de la guerra fría, los nazis representaron el terror enemigo en celuloide, en adelante lo fueron los rusos. Después ya llegó el 11-S que situó al mal en oriente próximo y cuyas ramificaciones se hicieron más sofisticadas que los agentes dobles o triples vistos hasta entonces. Pero vivimos en la era de la información, donde nos resulta fácilmente accesible el conocimiento y descubrir las costumbres de los habitantes del más remoto poblado de la India a golpe de clic.

Y si desconocido es un adjetivo cada vez menos aplicable, buscar un objeto sobre el que volcar el miedo resulta cada vez más complejo, y las fórmulas buscan entes difusos para espectadores cada vez más ilustrados. Así es como le llega el turno a las grandes corporaciones, cuyo funcionamiento y negocios nos resulta lejanos que son buen caldo de cultivo para que el espectador las identifique como enemigo con sólo sembrar la duda en él.

En ese terreno se mueve la propuesta de Tom Tykwer (El Perfume, Corre Lola Corre) en un producto a medida de Clive Owen y escrito por el debutante Eric Singer. Y con ello presenta un thriller sencillo y lineal, sin complicaciones ni ambiciones más allá intentar complicar una trama que rota sobre un único protagonista.

Y es que no nos engañemos, por entretenida que pueda ser la apuesta, es sencilla y a ratos absurda. Eso cuadra más con films de acción donde el enemigo (ruso o vietnamita) era ciertamente torpe, que no con films de espionaje como Cortina Rasgada, destapando así una trama que busca más dar sentido a ciertas escenas que no una historia que dé lugar a dichas escenas.

Así es como bajo la grandeza de las conspiraciones se esconden unos pocos, enfrentados directamente con el protagonista, siempre forzado a estar por encima de las leyes que, por enésima vez, protegen el capital. Todo ello con un Clive Owen cuya evolución emocional se reduce básicamente al nivel de degeneración de su estilismo, especialmente enfocado en su peinado.

La presencia de Naomi Watts se explica sólo gracias a algún tipo de estadística en la productora que indicara el mejor rendimiento en taquilla de films con pareja protagonista, frente a los pendulan sobre un único personaje, ya que la importancia de Watts en el film es la misma que la de Moulin Rouge o Dark City en la historia del cine: nula.

Y con ello tenemos el clásico héroe solitario luchando contra los elementos, con todo en contra, pero sobretodo, sin una motivación clara para sus actos. Y ese es un problema cuando tenemos que ver al protagonista luchar del bando de la ley, para más adelante saltársela, cumpliendo con su deber al principio pero luego demasiado obcecado en una trama, ya de por sí, chirriante.

Porque en The International la trama se complica innecesariamente con escenas que sólo aportan metraje y dejan de lado partes borrosas de un guión condicionado por la presencia constante de Clive Owen en pantalla. Y esa desgana en no cuidar una historia en la que involucrar a sus personajes acaba transmitiéndose al espectador, que acaba aferrándose a la escena del Guggenheim para salir medianamente contento con el visionado.

En definitiva, un film flojo, sin garra ni historia que contar, que intriga en su arranque para quedar en una temporada de 24 comprimida en dos horas. Un descafeinado thriller donde todo acaba pareciendo rutinario y nos convencemos de lo usual que es caminar por la calle pistola en mano.

Lo mejor: La escena del Guggenheim.

Lo peor: Su simpleza.

El dato: Las malas opiniones en los pases previos llevó a rodar nuevas escenas que la volcaran más hacia un film de acción, aprovechando la temática para ser estrenada en la peor crisis bancaria de Estados Unidos.


miércoles, 29 de abril de 2009

Grandes bandas sonoras: Los Goonies


Una para nostálgicos cortesía de Altatt, y es que grandes recuerdos le trae a uno los acordes creados por Dave Grusin para tan mítico film. Como ya he dicho alguna vez, ¡qué grande fue ser niño en los 80!


martes, 28 de abril de 2009

La frase de la semana: The International


"A veces, lo más difícil en esta vida es saber que puente cruzar y cual quemar... yo soy aquel que has de quemar."


Resultados de la encuesta sobre Lars Von Trier


Pues finalmente no ha salido tan malparado el señor Lars Von Trier como todo parecía apuntar. Si de las 5 opciones que propuse, 3 eran malas y 2 buenas (tendencioso que es uno), más de la mitad de los votos se reparten entre las opiniones positivas. Estos son los resultados:





Aburre a las cabras:
3 votos (20%)
Ni fu ni fa: 2 votos (13%)
Es un enfermo mental: 2 votos (13%)
Me enamora con su cine: 4 votos (26%)
Me interesa como innovador: 4 votos (26%)





Ahí queda eso, con algo más de la mitad de votantes a favor del director danés, y el resto navegando entre la indiferencia y el asco.
¡Gracias a todos por votar!

lunes, 27 de abril de 2009

La imagen de la semana


Tentado de caer en el amarillismo colgando la foto de Henry Ian Cusack, acusado de acoso sexual por una ex-miembro del equipo de Lost, me paso a otro amarillo. Y es que Alex de la Iglesia ha conseguido juntar para su adaptación del cómic La Marca Amarilla a Jack Bauer y Gregory House, es decir, Kiefer Sutherland y Hugh Laurie. Ambos darán vida a un investigador del servicio secreto británico y un científico nuclear, y veremos cómo los encajamos ahora en otros roles alejados de sus respectivos televisivos.

Fuente: TodoSeries y Las Horas Perdidas

domingo, 26 de abril de 2009

Grandes momentos del ¿cine?: Lost


Aprovechando que ha arrancado la primera temporada en Cuatro, y por supuesto vuelvo a entrar al trapo y lo veo, hoy me salto la norma y traigo los primeros minutos de la serie a una sección dedicada al cine. El episodio piloto más caro de la historia y unos 10 primeros minutos vibrantes, geniales, perfectos. Ahí van...