Todos sabemos que el cine es hijo de la fotografía, así como de la dificultad que suele llevarnos en numerosas ocasiones encontrar la instantánea perfecta. El cine no deja de ser imágenes en movimiento, y todas ellas deben ser no sólo correctas sino coherentes entre sí y acordes a las intenciones del director. Queda claro, entonces, que la fotografía dentro del film es uno de los elementos más importantes y más cuidados, y que abarca casi por completo todas las etapas de la producción.
Es habitual que la labor del director de fotografía se acabe valorando por las localizaciones elegidas para rodar, así como el desconocimiento de la alta implicación de estos directores dentro de un film, trabajando mano a mano con el director. Este hecho dificulta la delimitación del auténtico trabajo del director de fotografía, que puede abarcar ámbitos como el encuadre y composición, ópticas, texturas, localizaciones, movimientos de cámara, etalonaje e irremediablemente, la iluminación.
Este abanico incluye tanto labores técnicas como artísticas, viéndose implicado el director de fotografía en decisiones de muchos otros apartados y siendo, junto al director, el otro responsable final del aspecto del film. No haremos un repaso por todos y cada uno de los apartados mencionados anteriormente, pero con algunos ejemplos intentaremos resaltar la labor de tan importantes personajes.
Uno de los primeros aspectos a tener en cuenta antes del rodaje es el tipo de óptica y filtros que se van a usar para el rodaje. Las tonalidades que vemos en los films suelen distar mucho de la viveza real de una misma toma sin esos filtros, como rápidamente podemos entender si recordamos las casi grises escenas de la playa en Salvar al Soldado Ryan. Ahora bien, un buen trabajo de fotografía no tiene porque ser tan marcado como el de Kaminski en el film de Spielberg, y lo veremos en un ejemplo de Blade Runner. El film está repleto de escenas sin luz natural, donde los neones colorean la ciudad, pero sin embargo dichas luces publicitarias nunca resultan estridentes debido a los tonos apagados, al aspecto desgastado que se le da a la imagen y que contribuye a dotarla de densidad y bruma. Eso y el tono azul generalizado en el film impregnan de melancolía y decadencia a la fotografía, sin necesidad de saber qué nos están contando, contribuyendo sensorialmente a la narrativa.
Otro aspecto importante son las localizaciones que, obviamente, no sirven sólo para presentar la belleza de un paisaje y situar en ellos a nuestros personajes, sino que usada con habilidad puede servir de metáfora al estado emocional del protagonista. En Lost in translation nos presentan una sencilla escena donde la protagonista mira a través de la ventana la gran urbe que se extiende ante sus ojos. Se juega con los planos para representar la soledad, pequeñez y quietud de la protagonista frente a la frenética actividad de una ciudad tan masificada, pudiendo incluso ahorrarse Sofia Coppola el mover la cámara para hacernos partícipes del estado mental de la protagonista. Una única fotografía nos vale como ejemplo.

La textura es un concepto sencillo de entender si pensáis en la cantidad de videos que usan efectos para añadir el ruido tan típico de films antiguos. Ahora bien, no necesariamente el efecto debe ser tan acusado para que el espectador lo note, ya que la gran mayoría sabríamos aventurar la edad de un film a simple vista, o si se ha rodado en digital o en celuloide. Ese tipo de decisiones definen y mucho el aspecto que va a tener el film, y más hoy en día donde muchos productos buscan un look retro. Un ejemplo muy claro lo tenéis en El proyecto de la bruja de Blair, donde se diferencia claramente lo captado por cada cámara para ir situando al espectador. Ahora bien, yo os propongo uno bien curioso sacado de esa maravilla llamada Jennie, donde la temática sobre pintura se plasma directamente sobre la imagen en varias ocasiones a modo de lienzo en movimiento.
Finalmente llegamos al más importante, la iluminación, el aspecto más cuidado por el director de fotografía dentro del rodaje. Por muy naturales que puedan pareceros muchas escenas, pocas de ellas habrán sido rodadas sin uso de iluminación artificial, buscando al igual que con la profundidad de campo el resaltar el núcleo de la acción. Ahora bien, pronto se dieron cuenta los expresionistas que la luz no servía sólo para mostrar claramente a los protagonistas, sino que podía usarse para ampliar el significado de la imagen. En la escena de Ciudadano Kane que os propongo (a partir del 3:30) vemos no sólo como la personalidad y el físico del personaje de Welles se imponen sobre el del personaje femenino, sino que directamente se utiliza la luz de manera exagerada para que un personaje eclipse al otro, anulándolo por completo.
Mucho podríamos extendernos sobre la importancia de la fotografía en el cine, pero sería saltarnos el propósito introductorio de esta serie de artículos. Es vuestro turno para ampliar con más ejemplo este post, así como matar el gusanillo si hemos conseguido interesaros sobre el uso de la fotografía en el cine. En la próxima entrega veremos la importancia de la dirección artística, una de las grandes desconocidas.
Es habitual que la labor del director de fotografía se acabe valorando por las localizaciones elegidas para rodar, así como el desconocimiento de la alta implicación de estos directores dentro de un film, trabajando mano a mano con el director. Este hecho dificulta la delimitación del auténtico trabajo del director de fotografía, que puede abarcar ámbitos como el encuadre y composición, ópticas, texturas, localizaciones, movimientos de cámara, etalonaje e irremediablemente, la iluminación.
Este abanico incluye tanto labores técnicas como artísticas, viéndose implicado el director de fotografía en decisiones de muchos otros apartados y siendo, junto al director, el otro responsable final del aspecto del film. No haremos un repaso por todos y cada uno de los apartados mencionados anteriormente, pero con algunos ejemplos intentaremos resaltar la labor de tan importantes personajes.
Uno de los primeros aspectos a tener en cuenta antes del rodaje es el tipo de óptica y filtros que se van a usar para el rodaje. Las tonalidades que vemos en los films suelen distar mucho de la viveza real de una misma toma sin esos filtros, como rápidamente podemos entender si recordamos las casi grises escenas de la playa en Salvar al Soldado Ryan. Ahora bien, un buen trabajo de fotografía no tiene porque ser tan marcado como el de Kaminski en el film de Spielberg, y lo veremos en un ejemplo de Blade Runner. El film está repleto de escenas sin luz natural, donde los neones colorean la ciudad, pero sin embargo dichas luces publicitarias nunca resultan estridentes debido a los tonos apagados, al aspecto desgastado que se le da a la imagen y que contribuye a dotarla de densidad y bruma. Eso y el tono azul generalizado en el film impregnan de melancolía y decadencia a la fotografía, sin necesidad de saber qué nos están contando, contribuyendo sensorialmente a la narrativa.
Otro aspecto importante son las localizaciones que, obviamente, no sirven sólo para presentar la belleza de un paisaje y situar en ellos a nuestros personajes, sino que usada con habilidad puede servir de metáfora al estado emocional del protagonista. En Lost in translation nos presentan una sencilla escena donde la protagonista mira a través de la ventana la gran urbe que se extiende ante sus ojos. Se juega con los planos para representar la soledad, pequeñez y quietud de la protagonista frente a la frenética actividad de una ciudad tan masificada, pudiendo incluso ahorrarse Sofia Coppola el mover la cámara para hacernos partícipes del estado mental de la protagonista. Una única fotografía nos vale como ejemplo.
La textura es un concepto sencillo de entender si pensáis en la cantidad de videos que usan efectos para añadir el ruido tan típico de films antiguos. Ahora bien, no necesariamente el efecto debe ser tan acusado para que el espectador lo note, ya que la gran mayoría sabríamos aventurar la edad de un film a simple vista, o si se ha rodado en digital o en celuloide. Ese tipo de decisiones definen y mucho el aspecto que va a tener el film, y más hoy en día donde muchos productos buscan un look retro. Un ejemplo muy claro lo tenéis en El proyecto de la bruja de Blair, donde se diferencia claramente lo captado por cada cámara para ir situando al espectador. Ahora bien, yo os propongo uno bien curioso sacado de esa maravilla llamada Jennie, donde la temática sobre pintura se plasma directamente sobre la imagen en varias ocasiones a modo de lienzo en movimiento.
Finalmente llegamos al más importante, la iluminación, el aspecto más cuidado por el director de fotografía dentro del rodaje. Por muy naturales que puedan pareceros muchas escenas, pocas de ellas habrán sido rodadas sin uso de iluminación artificial, buscando al igual que con la profundidad de campo el resaltar el núcleo de la acción. Ahora bien, pronto se dieron cuenta los expresionistas que la luz no servía sólo para mostrar claramente a los protagonistas, sino que podía usarse para ampliar el significado de la imagen. En la escena de Ciudadano Kane que os propongo (a partir del 3:30) vemos no sólo como la personalidad y el físico del personaje de Welles se imponen sobre el del personaje femenino, sino que directamente se utiliza la luz de manera exagerada para que un personaje eclipse al otro, anulándolo por completo.
Mucho podríamos extendernos sobre la importancia de la fotografía en el cine, pero sería saltarnos el propósito introductorio de esta serie de artículos. Es vuestro turno para ampliar con más ejemplo este post, así como matar el gusanillo si hemos conseguido interesaros sobre el uso de la fotografía en el cine. En la próxima entrega veremos la importancia de la dirección artística, una de las grandes desconocidas.









