Aquí tenemos a Peter Jackson y a Guillermo del Torocelebrando el día del orgullo friki reunidos para aclararnos ciertas cosas sobre la adaptación que de El Hobbit harán, el primero como productor ejecutivo, el segundo en calidad de director.
La preproducción comenzará el año que viene y el rodaje en 2010, fecha del probable estreno de la primera parte del film. Podéis leer más en Slashfilm.
Una de las grandes escenas de la segunda entrega de las aventuras del famoso arqueólogo. Pese a considerarse la peor entrega de la primera trilogía, está plagada de escenas míticas, que incluyen la que hoy os dejo más abajo.
...para ser insensible al tostón que Kurt Wimmer se atrevió en 2002 a escribir y rodar. Como guionista ha firmado guiones como el de Sphere, Dueños de la calle o El secreto de Thomas Crown, pero como director es culpable de Ultraviolet, film más cercano a la propuesta de hoy.
El hecho de no haber llegado nunca a España la ha convertido en una especie de film de culto sólo adquirible a través de Internet. Supongo que la reminiscencia a Matrix, verla en versión original o el desconocimiento de las grandes novelas sobre distopías disparan el entusiasmo, pero la realidad es que no llegó a nuestra cartelera por el rotundo fracaso en la taquilla americana.
John Preston (Christian Bale) es un soldado de élite de un grupo especial llamado El Clero de Grammaton. Sus clérigos son expertos en la batalla, artes marciales y han perfeccionado las situaciones armadas a base de matemáticas para optimizar los resultados (Gun Kata). De hecho, si les pusieras una peineta triunfarían el los tablaos flamencos. Su misión es acabar con los rebeldes que siguen llevando a cabo la actividad delictiva más perseguida: sentir emociones.
Con el fin de acabar con guerras y esas cosas tan malas que hace el ser humano, después de la tercera guerra mundial se erigió la figura de El Padre como nuevo líder que prohibiría toda manifestación emocional a base de acabar con el arte, los perfumes, el empapelado e imponiendo el consumo regulado de un inhibidor emocional. Pero en la cima de la lucha contra los rebeldes y gracias a una misteriosa mujer (Emily Watson), el clérigo John Preston descubrirá mogollón de sentimientos que le harán dudar de su humanidad y su misión.
Sí, la idea es un churro entre Fahrenheit 451 y 1984, con el lavado de cara de Matrix y la profundidad de una caja de cerillas. Y el problema no es la alarmante falta de originalidad, sino la asombrosa tontería del conjunto. Es uno de esos trabajos que no son fruto del azar, hay que querer hacerlo así de mal para conseguirlo.
De hecho, como castaña pretenciosa convertida a film de culto supera (para mal) a Dark City, con una historia donde lo previsible es superado por lo absurdo. Desde el topicazo de usar la Gioconda o la novena sinfonía de Beethoven, a las diferentes veces que se delatan sintiendo emociones los personajes, y nadie repara en ello. Tanto es así que el protagonista se casca dos San Silvestres entre guardias y medidas de seguridad varias y nadie le da importancia. Una cosa es no sentir, y otra muy distinta no pensar.
Detallazo también las medidas de seguridad para ser recibido por El Padre (Gran hermano orwelliano), menores que las del pase de prensa de Indiana Jones y que justifican el desenlace del film. Y es que sumando todos esos detalles, lo mínimamente atractivo de la apuesta se va al garete, y ni siquiera las escenas de acción se salvan, ya que el súper-clérigo es la santísima Trinidad (Neo, Rambo y Obi-Wan), a medio camino de una clase de thai-chi y una actuación de Sara Baras.
Y claro está que el apartado técnico debe lucir a la altura que el resto, con una dirección totalmente impersonal y desapasionada que no se conforma con la serie B y una fotografía pretenciosa. A lo que hay que sumar un reparto donde sólo Bale da la talla, en la medida que el despropósito lo permite y que resueleve la papeleta apretando los dientes la mitad del film.
En definitiva, no hace falta seguir enumerando las virtudes de Equilibrium, que arranca con una apuesta interesante a la par que trillada para dar paso inmediato al efectismo, lo previsible y un desarrollo lamentable. Un film para los habitantes de Libria.
Lo mejor: La sensación de persecución constante, de ser sospechoso, conseguida en gran medida gracias a la labor del hijo del protagonista (Matthew Harbour).
Lo peor: Las escenas de acción, sólo disfrutables para un incauto público adolescente.
Lo reconozco, tengo debilidad por David Fincher así como por M. Night Shyamalan. Apuestas opuestas para cineastas que no se conforman con seguir la corriente, sino que reinventan y dejan un sello de identidad en cada fotograma que ruedan.
Con un currículum envidiable (Se7en, El club de la lucha, The game) y después de la interesante Zodiac, David Fincher estrenará El curioso caso de Benjamin Button en nuestras carteleras el 23 de Enero de 2009, para después ponerse a trabajar en la adaptación de la novela de Arthur C. Clarke (2001, una odisea del espacio), Cita con Rama.
De la que llegará antes hablamos, El curioso caso de Benjamin Button, adaptación del relato corto de F. Scott Fitgerald, que narra la vida de un hombre que nació anciano y muere recién nacido. Un camino vital inverso en una apuesta similar a lo último de Coppola, Youth without youth.
Aquí os dejo el trailer, con la música de Saint-Saëns y totalmente en castellano. Y si os llama la atención, no dejeis de ver el corto La ruta natural.
El cine más comprometido de Loach en una historia tan tierna como dura. Una película sobre las elecciones que tomamos en la vida, y las que no nos dejan tomar, con un soberbio Peter Mullan llevando el peso del film.
Decía recientemente Spielberg que pocos de sus personajes eran reconocibles por su sombra. De hecho, pocas sombras de la historia del cine son tan reconocibles como la de Indiana Jones. Su atuendo (que no disfraz), su gorro y su látigo son ya parte de la historia del cine de aventuras. No es casual que su primera aparición venga precedida por su sombrero y su sombra. Eso, en gran parte, es mérito de Harrison Ford, siempre excelente en su papel. Como comenta Shia LaBeouf, la primera vez que vio a Ford caracterizado supo que realmente existía Indiana Jones, un personaje que el actor ha hecho suyo y sólo suyo.
Por razones como ésta es difícil afrontar una nueva entrega 19 años después de la fabulosa Indiana Jones y la última cruzada. Irremediablemente la comparamos con la trilogía que le precede y buscamos lo mismo que en su día nos emocionó y nos fascinó, pero el tiempo no pasa en balde ni para un personaje de ficción.
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal nos sitúa en el año 1957, en el área 51, donde los rusos fuerzan a Jones a revelarle la ubicación exacta de los restos alienígenas de Roswell. De vuelta a su vida de profesor, un joven rebelde que se hace llamar Mutt (Shia LaBeouf) habla a Jones sobre la desaparición de su madre y un profesor al que Indy conoce, cuando andaban a la busca de la calavera de cristal y la mítica ciudad de Akator.
Así se embarcarán Indiana y Mutt en un viaje a Perú, seguidos por los rusos que están convencidos del poder de la calavera. Allí seguirán las pistas dejadas por el profesor Oxley (John Hurt), hombre enajenado por el supuesto poder de las calaveras y que no tardarán en dar con su paradero, al igual que con el de la madre de Mutt. Mientras unos sólo querrán devolver la calavera a donde pertenece, otros querrán descubrir sus secretos para doblegar a EE.UU. como potencia mundial.
El film arranca poniéndonos en situación bien pronto, Elvis a la voz y unos jóvenes de estética American Graffiti y los films de James Dean a fuego en las retinas. Poco tarda en aparecer un primer plano de las barras y las estrellas y nos sumergimos de pleno en la trama. Un arranque más cercano a la 3ª entrega, que no a las dos primeras cuyos primeros minutos eran vertiginosos.
El cambio que vemos pronto en la ambientación también lo vemos pronto en el resto de elementos, con un Indiana menos hábil y nueva gente a su alrededor, sin faltar homenaje a los difuntos padre y Marcus (Denholm Elliott, fallecido en 1992) que dan un aire más solitario y sosegado a Jones.
Shia LaBeouf hace su aparición al más puro estilo Brando de Salvaje, sobre dos ruedas y en un papel muy acertado, cosa que a priori, podía ponerse en duda. Su personaje resulta más interesante, definido y menos cargante que el de Tapón en Indiana Jones y el templo maldito. Ellos dos llevan el peso del film, a medida que el reparto crece coralmente hasta llegar a cinco personajes en busca de Akator, perseguidos por la malvada Irina Spalko, perfectamente interpretada por Cate Blanchett. Todo el elenco cumple a la perfección, incluida Karen Allen retomando su papel de Marion 27 años después. Sólo John Hurt es la nota negativa en un papel notablemente ridículo.
El principal problema que afronta el film es lo tarde que llega, como le sucedió a la tercera entrega de El Padrino. El perfecto ritmo con el que fluía la trilogía anterior no es el mismo que hoy día se le puede pedir a Lucas y Spielberg, como no era igual la batuta del joven Karajan y la del anciano. Si Indiana Jones dejó escenas imborrables en la memoria, en ésta entrega se hace complicado impresionar en una fórmula tan explotada. La narración es más sosegada y por contra se llevan al límite los efectos especiales en la entrega menos creíble de las cuatro. Más que reinventar se ha optado por sobredimensionar y exagerar en escenas con una brillante factura técnica pero alejadas del universo Jones que el espectador tenía creado.
Desde luego el film no aburre, todo lo contrario, es un genial entretenimiento, pero las contadas veces que suenan los acordes de la banda sonora original nos sentimos desubicados. Un vago intento de sanar la melancolía cuando viajar al pasado no es posible, que nos insta a aceptar el paso del tiempo y a disfrutar de un Indiana Jones esencialmente perpetuo en un mundo totalmente diferente.
Leeréis multitud de rankings donde situarán la nueva entrega entre el segundo y el cuarto puesto. No afrontéis su visionado a la espera de situarla vosotros mismos en un ranking, porque Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es Indiana Jones, pero a la vez no lo es. Puede que falte la magia que hubo en las primeras, o puede que la historia no sea tan perfecta (David Koepp es su guionista) ni los malos sean tan carismáticos. Puede que quien se sienta en la butaca no sea el mismo y sin embargo busque las emociones del pasado, y al salir de la sala luzca una sonrisa por las dos horas de entretenimiento, pero un pequeño nudo al despedirse definitivamente de Jones hace 19 años.
En definitiva, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es un excelente film de aventuras, un espectáculo de efectos especiales, sentido del humor y las clásicas peleas de la saga, pero es un Indiana Jones desubicado, metido gran parte del metraje en discusiones familiares y que deja un sabor agridulce a quien se crea expectativas. Si necesaria era esta cuarta entrega, necesario es que no haya una quinta, hecho sobre el que hay un guiño al final del metraje.
Lo mejor: Indiana Jones, por supuesto. La imagen de Jones y un hongo nuclear también es impresionante.
Lo peor: Si bien no el exceso de efectos especiales, sí la exageración en su uso. Eso lleva a someter al personaje a la parafernalia.
El dato: Las calaveras de cristal existen, y son un misterio hoy día. Podéis consultar aquí y aquí para más información. Y aquí algo más sobre los otros tesoros de Jones.
El panorama cinematográfico en cuanto a robos de bancos se refieres, ha sufrido un monopolio por parte de Ocean´s y sus colegas. Ese intento de glamourización y popularización de estas historias, más propias del cine negro, ha funcionado a la perfección en taquilla pero han marcado una pauta poco esperanzadora para los futuros films de la misma temática.
Roger Donaldson (Trece días) toma el pulso a unos hechos reales que en manos de Dick Clement y Ian La Frenais intentan dar explicación a lo que, a día de hoy, aún es un enigma. Y para ello toma la loable opción de alejarse del estilo Clooney y a su vez de los films más modestos como Lock & Stock.
Terry (Jason Statham) tiene un taller de coches con el que saca adelante a su familia, alternando su trabajo con algún pequeño robo. En pleno apuro económico aparecerá una amiga (Saffron Burrows) del pasado para ofrecerle un trabajo relacionado con unas fotos comprometidas de la realeza que están siendo utilizadas por un rebelde para tener inmunidad.
Junto con otros compañeros planearán el asalto a las cajas de seguridad en busca de joyas y bonos, sin saber que el verdadero botín es más valioso que cualquier de los hallazgos en dicha cámara. Muchos otros documentos encontrarán que les meterán en más problemas de los que creían.
El film arranca con un tono ciertamente jocoso, a la medida de su protagonista, pero conforme la trama se complica veremos que el tono del film se torna más serio que puede resultar chocante con lo inverosímil de algunos momentos. Pese a eso, se agradece un tipo de film no tan excesivo como se podía esperar en principio.
La historia está bien narrada, con varias tramas que confluyen y amplían el abanico narrativo, que avanza sin precipitarse ni aburrir. A ello ayuda la labor del director, que cumple su labor sin buscar el protagonismo, apoyado en un guión solvente.
El reparto es lo más flojo del film, con una pareja protagonista más enfocada a llamar la atención de espectadores despistados. El resto de secundarios está a la altura, sin más.
Así Donaldson consigue un film interesante, nada pretencioso ni exagerado, una historia sencilla que busca entretener desde el contenido y no la forma, en el que la narración está suficientemente ajustada para que sobre y falta lo justo.
En definitiva, The bank job es un film bastante entretenido, que pese a no ser memorable si dejará un grato recuerdo al espectador.
Lo mejor: Ritmo y duración ajustados a una narrativa que no aburre.
Lo peor: Los actores no acaban de transmitir el cromatismo de los personajes.
El dato: El robo sucedió en 1971, aunque los hechos del film son mayormente hipotéticos. Aquí y aquí tenéis algo más de información.
Dicen que una imágen vale más que mil palabras, así que mejor no echeis un vistazo si no quereis comeros con patatas algo realmente muy gordo. Y es que o está muy bien hecho el retoque, o lo hemos tenido en las narices durante todo el tiempo, y no nos hemos dado cuenta.
Alguna teoria habla por ahí de Locke como reencarnación de Jacob, al estilo del Dalai Lama, etc. A éstas alturas a mi se me han pasado las ganas de teorizar de tanta vuelta de tuerca.
Sobre la imagen hay 3 posibilidades: 1.- Que sea un fake como un templo y me la haya comido con gula. 2.- Que sea real, pero sin transcendencia en la serie, es decir, a falta de tener actor definitivo para Jacob, cogieron al que tenían más cerca (Terry O´Quinn o Michael Emerson) y nos dejaron con la inquietante foto esperando que nadie la desvelara. 3.- Que sea real, y tengamos un vuelco impresionante en la serie. A partir de aquí entramos en modo teoría, y eso da para mucho.
Por mi parte, me decanto por la 3ª opción y sobre teorías, un mundo. Sin duda Locke es la reencarnación de alguien, en este caso Jacob. El viaje al pasado de Alpert no sabemos cuando lo hace, si conociendo los hechos que suceden ahora en la isla o antes.
Igualmente, mejor será esperar a que acabe la cuarta temporada para empezar a generar teorías, que vamos a tener meses de sobra para ello.
Se preparan dos series realmente interesantes de cara a la nueva temporada. Por una parte (y de cara al 2009) se estrenará Dollhouse, creada por Joss Whedon (Angel, Buffy cazavampiros). La historia parece girar entorno unos experimentos secretos que usan a 5 personas para ser reprogramadas y alquiladas. El problema vendrá cuando más allá de tanto borrado de memoria, sean igualmente capaces de guardar conciencia de lo que son y rebelarse. La serie prometía ser todo un análisis sobre el alma humana, pero visto el trailer, se quedará en mucho menos. De momento hay 7 capítulos contratados, y las caras visibles serán Eliza Dushku, Tahmoh Penikett y Amy Acker.
Por otra parte tenemos lo nuevo de J.J. Abrams, que siempre consigue llamar la atención. Fringe parecía ser una copia actualizada de Expediente X, pero vista la promo, parece mucho más. Para empezar volvemos a ver un avión centrando la trama (cambiamos Oceanic 815 por Flight 627) y una especie de infección que llevará a un grupo especializado a investigar lo sucedido. Sus protagonistas serán Joshua Jackson, Charlotte Rampling, Lance Reddick y Anna Torv.