No es que sea santo de mi devoción el film, pero reconozco el valor como momentazo que tiene su escena final, que con la habitual parquedad de Weir cierra el film. No hay necesidad de decir más... Como curiosidad, comentar que fue la primera que se rodó, ya que Weir quería tener claro y fijado cuáles serían los pupitres de cada uno de los alumnos.