domingo, 2 de diciembre de 2007

Hostel 2: Ni morbo ni denuncia (2ª parte)


Ya sabemos que ni Tarantino ni Eli Roth son los reyes de la insinuación. De hecho ambos han hecho carrera a base de lo explícito, uno apoyado en buenos guiones, el otro en pasarse de rosca con la violencia.


Si hablamos de cine, queda claro a que nivel estan cada uno, pero el espectador elige qué quiere ver cuando paga su entrada.

Hostel 2 enlaza directamente con el final de la primera parte, donde vemos como el único superviviente de la primera entrega, creyéndose salvado, acaba sin cabeza en pleno desayuno. Y yo que creía que sintonizar la COPE por error era la peor manera de empezar la mañana...

A partir de ahí, nueva historia, con nuevos protagonistas, pero los mismos villanos. Si bien ésta vez ya conocemos la trama de captación, ahora vemos un poco mejor la otra parte del negocio: los compradores. Es realmente aterradora la secuencia donde vemos a personajes adinerados pujando por las víctimas.

El resto de la trama es realmente absurda, con personajes simplones y arquetípicos hasta el paroxismo, y un mensaje peligroso "no te fies de la gente de los paises del este". Pero lo peor es la frialdad con que relata todo, quedando un film desapasionado y lento, sobrio y descafeinado como una visita al médico.

Y la última media hora es la que se supone justifica el film, la hora de reunir víctimas con verdugos y desenmascarar la auténtica condición humana de los personajes. Y ciertamente es irrisorio el tratamiento que se hace de ellos. Cierto es que encarar la realidad puede asustar, pero las reacciones de los verdugos frente a la tortura son más extravagantes que la fauna que puebla el universo David Lynch.

Una floja película, aunque ligeramente mejor que la primera parte, donde damos un escéptico paseo sobre un negocio tan oscuro, sin intención de ir más allá de la curiosidad.

Lo mejor: Sin duda, la escena de la puja.

Lo peor: La composición de los personajes, todos ellos odiosos.