jueves, 25 de junio de 2009

Videojuegos y cine: El panorama actual


Después de hablar un poco sobre el origen de ambas disciplinas, es hora de adentrarse en algunos ejemplos de adaptaciones cuya calidad varía desde el fracaso estrepitoso hasta el digno resultado. Haremos un breve repaso por algunos films basados en populares videojuegos, intentando centrarnos en los errores de la adaptación y cómo a un fan del juego pudo no sentirse seducido por la adaptación a la gran pantalla.

El principal problema que tuvieron la mayoría de dichas adaptaciones era la falta de fidelidad, intentando crear una narrativa cercana al cine e ignorando las características propias del producto a adaptar. Casos como el de Final Fantasy: la fuerza interior resultaron un éxito, tanto por su publicitado apartado visual como precisamente por tener poco que ver con la saga, pero productos como Super Mario Bros o Alone in the Dark resultaron no sólo desastres mayúsculo sino meros usos de las marcas para vender films sin pies ni cabeza.

Films como Street Fighter y Mortal Kombat tenían difícil el éxito al estar basados en juegos tan adrenalíticos y desprovistos de una trama que plasmar en pantalla. Y si enorme era el reto, tanto más lo fue su estrepitoso fracaso y nulo su valor artístico, y pese a todo no evitaron una secuela por franquicia. Algo parecido pasó con la franquicia Dead or Alive, convertida de videojuego de lucha a espectáculo carnal sin sentido alguno. Más suerte tuvo la adaptación animada de Street Fighter, que por ser la primera y no desvirtuar la apariencia de los personajes tuvo mejor acogida.




Más curioso es el caso de la curvilínea saga Tomb Raider, cuya adaptación al celuloide lucía por bandera el protagonismo de Angelina Jolie, acompañada en los dos films de actores como Daniel Craig, Gerard Butler, Djimon Hounsou e incluso su padre, Jon Voight. Si bien ambas propuestas no traicionaban el espíritu aventurero del videojuego, sí resultaron productos mediocres escasamente entretenidos donde la marca acabó restándole prestigio. Esta saga es un claro ejemplo de que lo importante no es sólo el qué plasmar en una adaptación, sino tambien el cómo.


Mención aparte merece Uwe Boll, responsable de Bloodrayne, Bloodrayne II, Far Cry, House of the Dead, Postal, Alone in the Dark e In the name of the King, todas ellas englobables en el grupo de "insultos a la humanidad". Mejor categoría merece Silent Hill, digna adaptación del videojuego de terror donde la firme dirección de Christophe Gans y la excelente ambientación la convirtieron en la mejor adaptación hecha hasta el momento y un interesante film de terror.

En cuanto a los FPS, tampoco han salido bien parados al pisar las salas. El primer gran problema es precisamente el cambio de perspectiva de primera a tercera persona, que junto a la obligada reducción de las dosis de plomo acaban domesticando las propuestas cinematográficas. Así films como Max Payne, Hitman y Doom resultaron vapuleados por la crítica, aunque los dos primeros salvaron en taquilla sus costes de producción pese a la floja propuesta narrativa carente de un argumento sostenible durante hora y media.


En cuanto a sagas, tenemos dos ejemplo claros: Pokemon y Resident Evil. La primera fue un éxito debido a su público, una ingente cantidad de niños (y no tan niños) aficionados a la serie y los videojuegos y que normalmente no suelen tener muchas alternativas en la cartelera. La segunda, pese a funcionar relativamente bien en taquilla y saber venderse como franquicia, con una Milla Jovovich convertida en icono, nunca se ha granjeado el favor de la crítica ni el del público, aunque finalmente acabe pasando por caja. Y es que los seguidores de una saga siempre esperamos que la siguiente entrega sea la definitiva, la buena, obviando el axioma por el que cada nuevo film será peor que el anterior.

En todos los fracasos mencionados anteriormente hay un nexo común, el de la fidelidad en la adaptación, no tanto en traslación del universo, sino en la propia narrativa y los elementos que auparon al éxito a dichos videojuegos. De muchos de ellos resaltamos su apartado artístico, su historia capaz de engancharnos o lo carismático de sus personajes, pero lo que los convierte en un éxito es la experiencia que nos proporcionan al jugarlos y cómo ciertos elementos nos involucran en ella.



Eso elementos forman un todo que influye en la jugabilidad y la satisfacción que nos brinda dicha interactividad, siendo estos los más traicionados al ser adaptados a la gran pantalla y perdiendo gran parte de la esencia del videojuego original, y con ello interés en la propuesta por parte del espectador.
Sobre dichos elementos tan inherentes al mundo de ocio interactivo trataremos en el tercer y último artículo de este especial. En ella veremos que la esencia de los videojuegos tiene su propio lenguaje, donde existen fases, enemigos finales, guardar partida, elementos para recuperar la salud, y un sinfín de licencias narrativas inverosímiles en el cine, pero necesariamente adaptables para que el espectador no sienta una patente desconexión entre lo jugado y lo visionado en una sala. Y no sólo es posible conseguirlo, sino que muchos films han explotado esos elementos sin estar basados en ningún juego electrónico.


6 comentarios:

marguis dijo...

Estoy de acuerdo contigo y "Silent Hill", algunas escenas mesacaron de quicio como en el juego, la de las enfermeras especialmente!!! Por lo menos aquí hicieron un buen trabajo.
Y con lo de Uwe Boll... que nadie intente convencerme de que mire otra película de este hombre (ya he visto cuatro y son demasiadas) mis neuronas tiene un límite y con el cutrerío de este hombre lo rebasan!!

Ѕilυiα dijo...

¿Qué te está pasando con los videojuegos Redrum?
Las únicas que he visto fuero "Street Fighter" y "Alone in the Dark" y esta última porque el juego me encantaba, me daba un miedo... pero las películas malísimas...

redrum dijo...

Jajajaja! Marguis, hay muchos fans de Uwe, ese es el problema. Silent Hill efectivamente era un producto digno y a ratos más que decente.

Silvia, soy un jugón ;) y además Mónica me propuso el tema, que básicamente veréis en la 3º y última entrega, sobre cómo adaptar ciertos elementos al lenguaje cinematográfico! ¿Qué te pasa a ti con Bunbury? :p

¡1 saludo y gracias por comentar!

M. Jordan dijo...

¿Hay fans de Uwe? No mientas...

La de Silent Hill es, de calle, la mejor adaptación hecha de un videojuego. Que la peli sea interesante es otra historia pero el trabajo de ambientación que hicieron fue francamente para sacarse el sombrero.

"En todos los fracasos mencionados anteriormente hay un nexo común, el de la fidelidad en la adaptación, no tanto en traslación del universo, sino en la propia narrativa y los elementos que auparon al éxito a dichos videojuegos. "

Amén.

Ѕilυiα dijo...

Jajaja... ¿a mi con Enrique? a mi que me va a pasar con el hombrecillo, lo mismo que a ti con el cine y los videojuegos ¿no? :p
¡Buen fin de semana!

redrum dijo...

Mónica, los hay, sinó no seguiría haciendo churros! Al menos conozco a uno que recomienda su visionado aunque sea para reírse...

No las he visto todas, pero puede que SH sí sea la mejor adaptación...

Jajajaja! Gracias Marguis, igualmente!!!