¡Qué leches! Ya que tengo el video subido, lo pongo aquí también. Cameron o cómo crear tensión de la (casi) nada. ¿Os gustó Avatar?
domingo, 20 de diciembre de 2009
sábado, 19 de diciembre de 2009
La recomendación del lector
Como viendo siendo habitual la reseña de vuestra sección se va a retrasar un poco. A cambio os he dejado la reseña de Adventureland que sé que a Mr.Lombreeze le encantó. Durante la semana intentaré publicar la de El Espejo, pero ahora abrimos nueva ronda de recomendaciones. ¿Qué me va a traer el gordo vestido de rojo?


Adventureland: Que se acabe la función al bajar del escenario
Recientemente me comentaba un amigo que su padre, fan de Chaplin y ex-cinéfilo, suele repetirle que vemos demasiadas películas y que deberíamos vivir más. ¿Ser cinéfilo es otra de las tantas maneras que tenemos de refugiarnos de lo cotidiano? ¿El cine nos hace crecer como personas o es un parapeto para la experiencia? ¿Es una respuesta o una excusa?
La verdad a esas preguntas es tan personal como los motivos por los cada espectador conecta con uno u otro film, buscando recompensas que no siempre da la realidad. Es por eso que la potencia y profundidad dramáticas de un film dejan de ser inherentes a él para ser subjetivamente completadas por el espectador y, en muchos casos, por la memoria de este. Y es que los "mejores" existen para listas y masas mientras que el individuo encuentra sus favoritos en el eco de una sala a oscuras.
Esa es la grandeza del cine, lo poliédrico de su concepto, la imposibilidad de juicios universales, la manera en que nos entregamos a él y él se entrega a nosotros. Habitamos películas, aprendemos de ellas, maduramos con ellas, las incorporamos a nuestro universo y las buscamos en la calle o en el celuloide. Aprendimos que si bien el cine nos regala sueños, también nos lo quita, que hay films que duelen, films que nos escuchan y otros que nos escupen, y que lo que un día creímos parque de atracciones también resulta ser la mayor ironía de nuestras miserias. El cine es, quizás, la expresión más pura del amor a primera vista.
Y tomas dos copas de más y se te olvida que me quieres.
Y de amor nos habla Adventureland, del que nos desafía y nos obliga a ser mejores, a madurar y plantearnos qué queremos y qué necesitamos. El retrato generacional de personajes universales localizados por la banda sonora de sus vidas, agarrados a la música como identidad y salvavidas en la edad en que el rostro y alma aún no tiene cicatrices, apelando al rol que cualquier disciplina artística tiene en nuestro abandono de la adolescencia.

Y apechugo como un hombre y lloro como un niño, y me siento tonto y feliz como un villancico.
Y es que la cojera de la memoria hace que olvidemos muchos pasos dados, restando aristas a una biografía con más grises de los que solemos reconocer. Así se erige Adventureland en una especie de Lacuna Inc. cinematográfica que invita a repasar nuestra memoria al modo que el protagonista de ¡Olvídate de mi! revivía bueno y malo de su recién fallecida relación. Hay cine que nos invita a soñar, que llega completo al espectador, y otro que invita a regurgitar la experiencia para finalizar la obra que vemos en pantalla.
El olvido es una calle cortada por los restos del derrumbe, una sonrisa mellada, un aliento de escombros.
Si la memoria elige sin consultar las puertas que cierra, en Adventureland se nos transporta al momento en que empezamos a descartar caminos, a decidir, y por ende, a madurar. Descubrimos el desengaño al quemar una etapa, que las atracciones dejan de ser divertidas, la realidad nos golpea por primera vez desnudos y nos empuja a actuar sabiendo que ésta vez sí seremos responsables de nuestros actos. Descubrimos que las cloacas de la realidad existen y apestan, que nuestro entorno marca nuestro límite y que si el arte puede decorar una vida en ruinas, sólo el amor es capaz de salvarla.

You're moving too fast for me, and I can't keep up with you.
Maybe if you slowed down for me I could see you're only telling Lies, lies, lies.
Breaking us down with your
lies, lies, lies When will you learn
Arte en general y cine en concreto se convierten en personajes activos en el viaje adolescente. La magia no existe, las películas acaban, la pequeña Ana descubre que Frankenstein no existe y escudarse en Lou Reed sólo vale con ingenuos, dejando el día a día en meros vestidores de una incierta función en la que estamos llamados a ser protagonistas. Y mientras ensayamos nuestro papel, elegimos vestuario y acompañantes, miramos de reojo el “what if” cinematográfico y aceptamos el arte como respuesta y como excusa entregándonos a él con la sinceridad que ahorramos fuera del escenario.
Así Adventureland, ¡Olvídate de mí! y tantos cientos de films no hacen más que sacar algo de brillo al gris espectador que, ya sea con el baúl de los recuerdos, con la agenda y la esperanza o con su aburrimiento, acuden a las películas en busca de un algo personal e intransferible que ni tan sólo significando una huida sería censurable. Corramos en una dirección u otra, siempre es más hermoso hacerlo sobre una alfombra roja, ya que si la vida es un continuo peregrinaje al fracaso, al menos hagamos bellamente divertido el trayecto.
viernes, 18 de diciembre de 2009
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Grandes Bandas Sonoras: La Princesa Mononoke
Pues sacando provecho de la, a priori, inexplicable melodía que escupían mis altavoces sin razón aparente mientras pululaba por el blog del amigo Lázaro, el score de la semana es para el film de Miyazaki, compuesto por Joe Hisaishi. De paso me disculpo por la tardanza en haceros figurar a todos en mi blogroll. Estoy en ello, morgueros.
martes, 15 de diciembre de 2009
lunes, 14 de diciembre de 2009
La imagen de la semana
Si hace poco os hablaba sobre esa aparente broma que era adaptar la obra de Jane Austen desde el prisma zombie, parece que la cosa coge fuerza de cara a su estreno en 2011. Y es que parece decidido que la protagonista de Orgullo y Prejuicio y Zombies no será otra que Natalie Portman, que hará las veces de productora junto a Richard Kelly. Si no sabéis quién es Richard Kelly, pasaros por estos enlaces sobre The Box, Southland Tales y Donnie Darko.
Fuente: SlashFilm
Fuente: SlashFilmdomingo, 13 de diciembre de 2009
Grandes momentos del cine: El Crepúsculo de los Dioses
Cuatro glorias del cine mudo compartiendo una sonora partida de cartas, a cargo de Wilder.
sábado, 12 de diciembre de 2009
La recomendación del lector
Pues aunque Insanus haya sido menos veces elegido que Mr.Lombreeze, los dioses cibernéticos no se han aliado con él para hacerme llegar a tiempo su propuesta, por lo que la recomendación del lector no es otra que El Espejo, de Andrei Tarkovsky. ¡Gracias a todos por vuestras recomendaciones!


Happy Accidents: Viviendo en futuro perfecto
Cada día viajamos en el tiempo, no sólo en la línea uno del presente, sino en varias de las líneas del futuro. El ser capaces de extraer una causa teniendo sólo la consecuencia implica que seamos capaces de ver causa en todo, imaginar la consecuencia y vivir en base a ella nuestro presente, despreciando el papel que caos y accidentes representan en las líneas temporales. La previsión es un seguro que garantiza un futuro condicionando un presente.
Así menospreciamos un presente que se marchita en su inmediata caducidad mientras limpiamos el polvo de un brillante futuro nunca víctima del paso del tiempo. Y es que el futuro y los sueños, como el cine, visten la realidad con atuendos tan hermosos que el presente solo puede reconocerse como serie B. Así es como el futuro perfecto adjetiviza el presente, introduciendo el agravio comparativo en la ecuación para resolver siempre la fórmula con un presente insatisfactorio.

When you try your best, but you don't succeed
When you get what you want, but not what you need
When you feel so tired, but you can't sleep
Stuck in reverse
En Happy Accidents dicho futuro no viene sólo en forma de sueño, sino que se convierte en una realidad en tanto que la protagonista encuentra un amor que le desafía y le colma como nunca antes en su vida, y rara vez estamos preparados para ser felices, ya que eso es cosa del futuro. Así que en el momento en que ese futuro personificado en viajero del tiempo hace acto de presencia para unir dos líneas temporales desaparece ese problema llamado expectativas para convertir esencia en la nueva causa de penas y lloros. El problema no somos nosotros, es el futuro.
Mientras que presente se fundamenta en causas y efectos en su camino hacia adelante, el futuro es consciente de lo accidental que resulta el trayecto y que el resplandor de dicho futuro perfecto se asemeja más a un ocaso que admite segundas oportunidades a base de cambiar un pasado que aún no ha sucedido. Escuchamos al profeta porque vende esperanza, pero renegamos del testigo que trae hechos bajo el brazo sólo porque esos hechos no se acercan a las causas que sembramos día a día.

And the tears come streaming down your face
When you lose something you can't replace
When you love someone, but it goes to waste
Could it be worse?
Así es como el mañana acaba siendo nuestro terapeuta en la nueva línea temporal creada, un presente sin futuro, consciente de que las elecciones tienen validez ahora y donde nuestros actos dejan de ser hipoteca para ser cajero automático. Se puede cambiar el pasado, se puede vivir en futuro perfecto, se pueden aceptar los accidentes y aprender de ellos y se puede aceptar el destino como consecuencia y no como inversión.
Pero Happy Accidents no deja de ser un film de amor entre dos personas con un pasado que sanar, sin entender la bondad de algunos accidentes y creyendo respuesta un futuro visto desde un pasado añejo. No todas las cicatrices son heridas, no siempre necesita el presente puntos de sutura, no hay más garantía que al aire que ahora respiras, y si soñar es gratis, soñar despierto se asemeja, en ocasiones, a cruzar sonámbulo un paso de peatones.
Así menospreciamos un presente que se marchita en su inmediata caducidad mientras limpiamos el polvo de un brillante futuro nunca víctima del paso del tiempo. Y es que el futuro y los sueños, como el cine, visten la realidad con atuendos tan hermosos que el presente solo puede reconocerse como serie B. Así es como el futuro perfecto adjetiviza el presente, introduciendo el agravio comparativo en la ecuación para resolver siempre la fórmula con un presente insatisfactorio.

When you try your best, but you don't succeed
When you get what you want, but not what you need
When you feel so tired, but you can't sleep
Stuck in reverse
En Happy Accidents dicho futuro no viene sólo en forma de sueño, sino que se convierte en una realidad en tanto que la protagonista encuentra un amor que le desafía y le colma como nunca antes en su vida, y rara vez estamos preparados para ser felices, ya que eso es cosa del futuro. Así que en el momento en que ese futuro personificado en viajero del tiempo hace acto de presencia para unir dos líneas temporales desaparece ese problema llamado expectativas para convertir esencia en la nueva causa de penas y lloros. El problema no somos nosotros, es el futuro.
Mientras que presente se fundamenta en causas y efectos en su camino hacia adelante, el futuro es consciente de lo accidental que resulta el trayecto y que el resplandor de dicho futuro perfecto se asemeja más a un ocaso que admite segundas oportunidades a base de cambiar un pasado que aún no ha sucedido. Escuchamos al profeta porque vende esperanza, pero renegamos del testigo que trae hechos bajo el brazo sólo porque esos hechos no se acercan a las causas que sembramos día a día.

And the tears come streaming down your face
When you lose something you can't replace
When you love someone, but it goes to waste
Could it be worse?
Así es como el mañana acaba siendo nuestro terapeuta en la nueva línea temporal creada, un presente sin futuro, consciente de que las elecciones tienen validez ahora y donde nuestros actos dejan de ser hipoteca para ser cajero automático. Se puede cambiar el pasado, se puede vivir en futuro perfecto, se pueden aceptar los accidentes y aprender de ellos y se puede aceptar el destino como consecuencia y no como inversión.
Pero Happy Accidents no deja de ser un film de amor entre dos personas con un pasado que sanar, sin entender la bondad de algunos accidentes y creyendo respuesta un futuro visto desde un pasado añejo. No todas las cicatrices son heridas, no siempre necesita el presente puntos de sutura, no hay más garantía que al aire que ahora respiras, y si soñar es gratis, soñar despierto se asemeja, en ocasiones, a cruzar sonámbulo un paso de peatones.
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