¡¡¡¡UUUUOOOO!!! ¡¡¡POR FIN ALGUIEN LA HIZO CALLAR!!! ¡¡¡GRACIAS VON TRIER!!!
domingo, 12 de abril de 2009
sábado, 11 de abril de 2009
La recomendación del lector
Decimocuarta recomendación del lector, esta vez para Yimou y su Hero. Recomiendo que os paséis por el post de la semana pasada, donde Javotxu además de recomendarla nos da unos apuntes respecto al film. ¡Gracias a todos por las recomendaciones!


viernes, 10 de abril de 2009
Outlander: El humor pasa por reírse de uno mismo
Y es que si has de proponer una burrada como un piano de grande, ten al menos la decencia de no tomártela en serio. Y así se nos presenta Outlander, prima-hermana de El Imperio del fuego, y ambas la mar de entretenidas, mezclando churras con merinas para deleite del personal. Así es como un producto se vende como lo que es desde un principio, ajustando nuestras expectativas desde el mismo arranque, rebajándolas para después hacer más asequible cubrirlas.
Outlander propone la llegada de una nave alienígena a la noruega vikinga del año 509 D.C. De su interior escapan una feroz criatura y un humanoide de otro mundo (Caviezel se interpreta a sí mismo) que se aliará con los vikingos para plantar cara a la criatura, con la que tiene una cuenta pendiente. Desde luego, el agente del guionista que consiguió colar la idea y cobrar por ello merecía ser el hombre del año en la revista Time.
Arranca el film y la propuesta se agua de mala manera, el humanoide es asombrosamente humano, y un trasto más moderno que Buñuel y que habla pseudo-islandés le enseña usos, costumbres e idiomas de los lugareños. Con ello y algo de barba ya tenemos al protagonista completamente infiltrado, ya que su tecnología se hunde en el lago y poco tardará en perder su marciano atuendo. A partir de aquí el film se asemeja más a Beowulf que a Alien, y toca disfrutar de los flojos efectos especiales y la sangre que Howard McCain nos propone. Normal que no ganara las elecciones...
Claro que los vikingos eran muy suyos, y a las visitas las hacen esperar en la sala de torturas, con lo que tenemos al clásico héroe incomprendido vaticinando el desastre desde su prisión de falso culpable. Pero como toda en comedia que se precie siempre se acaba acudiendo al protagonista para darle la razón y privarle del gustoso "os lo dije", venciendo primero a su entorno para después hacer frente a su destino, coronado con un happy ending a bombo y platillo.
Podríamos encuadrar Outlander en la sci-fi cómica, junto a otros clásicos como Alien Resurrección o la reciente El Incidente, sólo que en este caso tenemos el inconveniente que James Caviezel es incapaz de despertar la más mínima emoción humana, sea alegre o triste. Puede que el tiempo lo corone como el nuevo Buster Keaton, pero se rumorea que el chico realmente se toma en serio lo que hace, así que lo suyo es innato.
Valga como muestra la gran escena de los escudos, el pilla-pilla etilo-vikingo con el que miden su masculinidad y valía como guerreros, una prodigiosa escena con un brillante montaje y mejor metáfora sobre la caza/huida de nuestros propios fantasmas. Si ello no es suficiente, tomen nota del clímax interruptus protagonizado por un cura, al más puro estilo Monty Python al cierre de Los caballeros de la mesa cuadrada.
Asombrosa la capacidad de sorprendernos de los guionistas, que después de vendernos un emotivo flashback sobre las injusticias alienígenas para con las pobres criaturas, y cómo arrasaron su civilización quedando sólo uno vivo, se sacan otro de la manga ajustando su tamaño al presupuesto, pequeñito. Y claro está que el origen de tan soso protagonista tenía algo más que decir en el film, con lo que si espadas son inútiles contra el bichardo, espadas con aleación de metal extraterrestre serán plenamente efectivas, aparte de la mar de chulas.
Y eso es Outlander, un film que entretiene desde el bromista guiño al espectador con un "si crees que te trato de tonto, imagina cómo debe serlo el productor que firmó esto". Y es que Chris Roberts, Neishaw Ali, Iain McCaig y el resto de los 14 productores asociados y ejecutivos del film deben estar orgullosísimos de su criatura, que no ha recaudado ni una décima parte de los 50 millones de dólares que costó su producción. Ante tal joya incomprendida, Caviezel pagará por nuestros pecados.
En definitiva, un film divertido y que cumple con creces con lo que propone. Efectismo y efectividad al servicio del encefalograma plano de domingo tarde, con un protagonista que parece necesitar constantemente un carro de paradas cerca y una historia tan pasada de vueltas que hace que nos despreocupemos en absoluto de todo aquello que acontezca, y disfrutemos plenamente de ver vikingos descuartizados.
Lo mejor: La escena completa de la trampa al bichardo.
Lo peor: El almibarado final.
El dato: No era broma lo del pseudo-islandés, de hecho se acerca al hablado por los vikingos.
Outlander propone la llegada de una nave alienígena a la noruega vikinga del año 509 D.C. De su interior escapan una feroz criatura y un humanoide de otro mundo (Caviezel se interpreta a sí mismo) que se aliará con los vikingos para plantar cara a la criatura, con la que tiene una cuenta pendiente. Desde luego, el agente del guionista que consiguió colar la idea y cobrar por ello merecía ser el hombre del año en la revista Time.
Arranca el film y la propuesta se agua de mala manera, el humanoide es asombrosamente humano, y un trasto más moderno que Buñuel y que habla pseudo-islandés le enseña usos, costumbres e idiomas de los lugareños. Con ello y algo de barba ya tenemos al protagonista completamente infiltrado, ya que su tecnología se hunde en el lago y poco tardará en perder su marciano atuendo. A partir de aquí el film se asemeja más a Beowulf que a Alien, y toca disfrutar de los flojos efectos especiales y la sangre que Howard McCain nos propone. Normal que no ganara las elecciones...Claro que los vikingos eran muy suyos, y a las visitas las hacen esperar en la sala de torturas, con lo que tenemos al clásico héroe incomprendido vaticinando el desastre desde su prisión de falso culpable. Pero como toda en comedia que se precie siempre se acaba acudiendo al protagonista para darle la razón y privarle del gustoso "os lo dije", venciendo primero a su entorno para después hacer frente a su destino, coronado con un happy ending a bombo y platillo.
Podríamos encuadrar Outlander en la sci-fi cómica, junto a otros clásicos como Alien Resurrección o la reciente El Incidente, sólo que en este caso tenemos el inconveniente que James Caviezel es incapaz de despertar la más mínima emoción humana, sea alegre o triste. Puede que el tiempo lo corone como el nuevo Buster Keaton, pero se rumorea que el chico realmente se toma en serio lo que hace, así que lo suyo es innato.Valga como muestra la gran escena de los escudos, el pilla-pilla etilo-vikingo con el que miden su masculinidad y valía como guerreros, una prodigiosa escena con un brillante montaje y mejor metáfora sobre la caza/huida de nuestros propios fantasmas. Si ello no es suficiente, tomen nota del clímax interruptus protagonizado por un cura, al más puro estilo Monty Python al cierre de Los caballeros de la mesa cuadrada.
Asombrosa la capacidad de sorprendernos de los guionistas, que después de vendernos un emotivo flashback sobre las injusticias alienígenas para con las pobres criaturas, y cómo arrasaron su civilización quedando sólo uno vivo, se sacan otro de la manga ajustando su tamaño al presupuesto, pequeñito. Y claro está que el origen de tan soso protagonista tenía algo más que decir en el film, con lo que si espadas son inútiles contra el bichardo, espadas con aleación de metal extraterrestre serán plenamente efectivas, aparte de la mar de chulas.Y eso es Outlander, un film que entretiene desde el bromista guiño al espectador con un "si crees que te trato de tonto, imagina cómo debe serlo el productor que firmó esto". Y es que Chris Roberts, Neishaw Ali, Iain McCaig y el resto de los 14 productores asociados y ejecutivos del film deben estar orgullosísimos de su criatura, que no ha recaudado ni una décima parte de los 50 millones de dólares que costó su producción. Ante tal joya incomprendida, Caviezel pagará por nuestros pecados.
En definitiva, un film divertido y que cumple con creces con lo que propone. Efectismo y efectividad al servicio del encefalograma plano de domingo tarde, con un protagonista que parece necesitar constantemente un carro de paradas cerca y una historia tan pasada de vueltas que hace que nos despreocupemos en absoluto de todo aquello que acontezca, y disfrutemos plenamente de ver vikingos descuartizados.
Lo mejor: La escena completa de la trampa al bichardo.
Lo peor: El almibarado final.
El dato: No era broma lo del pseudo-islandés, de hecho se acerca al hablado por los vikingos.
miércoles, 8 de abril de 2009
Grandes bandas sonoras: Fellini, Ocho y medio
Todo un clásico de Nino Rota para otro clásico de Fellini, compuesta 9 años antes de dar a luz la célebre banda sonora de El Padrino. Simplemente imposible tener los pies quietos mientras escuchamos esta pieza de Fellini Ocho y medio. Disfrutadla morgueros.
Alta Tensión: Apretones que matan
El espectador busca verdad en el cine. Cierto es que no pedimos verosimilitud en el contexto, que no ponemos pegas a unicornios ni ewoks, pero sí pedimos una coherencia en los personajes. Si el protagonista es el vehículo que nos sumerge en el film, debe tener todos los papeles en regla. Por sencilla que sea la trama, al espectador le chirría desconocer las motivaciones del protagonista cuando carecen de lógica, o se siente engañado si la mala suerte de éste es demasiado casual.
Los guionistas tienden a infravalorar al espectador, abusando de conformismo ajeno y ombliguismo propio, que lleva a buscar el más difícil todavía con cojos efectismos, despreciando la innata curiosidad humana que para todo hecho busca un motivo. Este hecho nace de la propia inseguridad de un guionista que no confía en sus posibilidades, que de ser el notable payaso del circo busca la grandeza de un triple mortal sin red, y la tarde de circo se va al garete por culpa del payaso que quiso volar y acabó con el cuello roto.
De ese mal adolece la cinta de Alexander Aja, con guión del propio Aja y Grégory Levasseur, de la necesidad de dar grandeza a un film que funciona mejor cuando la rehúye. Con sugerente y elegante casquería se nos mezclan escenas que nos recuerdan la índole del producto, y cuando se ha de decidir a que puerto llega el barco, se cae en un absurdo que da etiqueta de casual a lo visto hasta entonces. Palos de ciego que no salvan un apartado formal interesante, y que los siguientes productos de Aja han servido para corroborar que el director parisino no tiene mucho más que aportar al género.
Y es que la línea que traza Alta Tensión es muy sencilla: amigas, casa en medio del campo, y asesino que aparece de la nada para darles la noche. No hay porqué pedir más a un film de terror, pero sí que sea coherente y no engañe de manera descarada al espectador, que con la habitual torpeza de las víctimas ya tenemos cubierta la cuota de inverosimilitud. Más allá queda un apartado visual cuidado, brillante por momentos, y una planificación libre de efectismos.
El film arranca con un inciso dentro de la historia, una escena que finalmente resulta importante y deliberadamente nos incitan a ubicarla equivocadamente. Así nos movemos durante el film dando por sentado unos hechos que acaban por no producirse y que ayudan a descolocar al espectador acomodado a los patrones del género. Punto para Aja, capaz de llevar el film con mano firme, creando tensión desde la sobriedad, sin caer en el susto fácil.
Ahí destaca la escena en la propia casa, realmente angustiosa, con una única concesión al engaño. En adelante el film se derrumba progresivamente y sólo recupera el tono una vez nos sabemos engañados, cuando ya sólo importa el cubicaje de hemoglobina que Aja nos pueda dar. Y es que un final no tiene porqué condenar o salvar un film, pero errores de tal calado eclipsan las posibles virtudes. Perdónenme los lectores, pero la metida de pata es comparable al final de Los Serrano.
Pero tampoco vamos a negar a Alta Tensión el situarse por encima de la gran mayoría de productos del estilo, reduciendo un habitual grupo a solo dos personas (el resto sólo añade rojo) para involucrar al espectador de manera directa, jugando con la tensión de saber que sólo una de esas escenas nos remitirá a la del arranque, mientras que la fórmula habitual garantiza sangre de manera continua. Aja juega a otra cosa, y las ganas de ir más allá le llevan a tropezar en un desenlace que huele a mortal apretón de gloria.
En definitiva, Alta Tensión es un buen film que deja muy mal sabor de boca, y que dista mucho de hacer a Aja merecedor del crédito que se le ha dado. Y pequeño soplo de aire fresco y destellos de un talento que no acaba de explotar, al servicio del cine de sangre y tripas, totalmente disfrutable si no esperamos más que ver cómo la pantalla se tiñe de rojo.
Lo mejor: Por no repetir la escena de la casa, la escena final del coche.
Lo peor: Queda bastante claro que el final.
El dato: Los guionistas presentaron el guión donde la identidad del asesino era revelada tras la escena del psiquiátrico, teniendo el punto de vista de Marie durante todo el film. Sin embargo, Luc Besson (co-productor) los convenció para escribir el que finalmente se rodó.
Los guionistas tienden a infravalorar al espectador, abusando de conformismo ajeno y ombliguismo propio, que lleva a buscar el más difícil todavía con cojos efectismos, despreciando la innata curiosidad humana que para todo hecho busca un motivo. Este hecho nace de la propia inseguridad de un guionista que no confía en sus posibilidades, que de ser el notable payaso del circo busca la grandeza de un triple mortal sin red, y la tarde de circo se va al garete por culpa del payaso que quiso volar y acabó con el cuello roto.
De ese mal adolece la cinta de Alexander Aja, con guión del propio Aja y Grégory Levasseur, de la necesidad de dar grandeza a un film que funciona mejor cuando la rehúye. Con sugerente y elegante casquería se nos mezclan escenas que nos recuerdan la índole del producto, y cuando se ha de decidir a que puerto llega el barco, se cae en un absurdo que da etiqueta de casual a lo visto hasta entonces. Palos de ciego que no salvan un apartado formal interesante, y que los siguientes productos de Aja han servido para corroborar que el director parisino no tiene mucho más que aportar al género.Y es que la línea que traza Alta Tensión es muy sencilla: amigas, casa en medio del campo, y asesino que aparece de la nada para darles la noche. No hay porqué pedir más a un film de terror, pero sí que sea coherente y no engañe de manera descarada al espectador, que con la habitual torpeza de las víctimas ya tenemos cubierta la cuota de inverosimilitud. Más allá queda un apartado visual cuidado, brillante por momentos, y una planificación libre de efectismos.
El film arranca con un inciso dentro de la historia, una escena que finalmente resulta importante y deliberadamente nos incitan a ubicarla equivocadamente. Así nos movemos durante el film dando por sentado unos hechos que acaban por no producirse y que ayudan a descolocar al espectador acomodado a los patrones del género. Punto para Aja, capaz de llevar el film con mano firme, creando tensión desde la sobriedad, sin caer en el susto fácil.Ahí destaca la escena en la propia casa, realmente angustiosa, con una única concesión al engaño. En adelante el film se derrumba progresivamente y sólo recupera el tono una vez nos sabemos engañados, cuando ya sólo importa el cubicaje de hemoglobina que Aja nos pueda dar. Y es que un final no tiene porqué condenar o salvar un film, pero errores de tal calado eclipsan las posibles virtudes. Perdónenme los lectores, pero la metida de pata es comparable al final de Los Serrano.
Pero tampoco vamos a negar a Alta Tensión el situarse por encima de la gran mayoría de productos del estilo, reduciendo un habitual grupo a solo dos personas (el resto sólo añade rojo) para involucrar al espectador de manera directa, jugando con la tensión de saber que sólo una de esas escenas nos remitirá a la del arranque, mientras que la fórmula habitual garantiza sangre de manera continua. Aja juega a otra cosa, y las ganas de ir más allá le llevan a tropezar en un desenlace que huele a mortal apretón de gloria.En definitiva, Alta Tensión es un buen film que deja muy mal sabor de boca, y que dista mucho de hacer a Aja merecedor del crédito que se le ha dado. Y pequeño soplo de aire fresco y destellos de un talento que no acaba de explotar, al servicio del cine de sangre y tripas, totalmente disfrutable si no esperamos más que ver cómo la pantalla se tiñe de rojo.
Lo mejor: Por no repetir la escena de la casa, la escena final del coche.
Lo peor: Queda bastante claro que el final.
El dato: Los guionistas presentaron el guión donde la identidad del asesino era revelada tras la escena del psiquiátrico, teniendo el punto de vista de Marie durante todo el film. Sin embargo, Luc Besson (co-productor) los convenció para escribir el que finalmente se rodó.
martes, 7 de abril de 2009
La frase de la semana: La lista de Schindler
Hoy añado a la frase de la semana unas cuantas noticias que me han llamado la atención, más allá del suicidio de un espectador en pleno paso de Watchmen. Al chico de 24 años parece que no le estaba gustando demasiado la propuesta de Snyder...
Por otro lado, leo en Blogdecine que Viggo Mortensen tiene intención de retirarse. Alude no aguantar tanto viaje, pero no tardará en volver cuando no pueda aguantar vivir sólo de sus cuadros y su música.
En El blog de Chacal leo algo que sorprenderá a los seguidores de House, y es que el actor que encarga a Kutner ha abandonado la serie para unirse a la administración de Obama, como director asociado de relaciones públicas. Id despidiéndoos de su personaje.
Además, ya tenemos poster para la nueva propuesta de Richard Kelly, titulada The Box y protagonizada por Cameron Diaz. La historia narrará la vida de una pareja que recibe el extraño presente de una caja de madera con un botón que al ser pulsado les brinda 1 millón de dólares, a costa de la vida de alguna otra persona.
Y ahora sí, la frase de la semana, motivada por el hallazgo de la genuina lista de Schindler.
"Un hombre roba algo, le conducen ante el emperador, se hecha al suelo ante él, le implora clemencia... él sabe que va a morir, pero el emperador le perdona la vida, a ese miserable y deja que se vaya. Eso es poder, Amón. Eso es poder."

Por otro lado, leo en Blogdecine que Viggo Mortensen tiene intención de retirarse. Alude no aguantar tanto viaje, pero no tardará en volver cuando no pueda aguantar vivir sólo de sus cuadros y su música.
En El blog de Chacal leo algo que sorprenderá a los seguidores de House, y es que el actor que encarga a Kutner ha abandonado la serie para unirse a la administración de Obama, como director asociado de relaciones públicas. Id despidiéndoos de su personaje.
Además, ya tenemos poster para la nueva propuesta de Richard Kelly, titulada The Box y protagonizada por Cameron Diaz. La historia narrará la vida de una pareja que recibe el extraño presente de una caja de madera con un botón que al ser pulsado les brinda 1 millón de dólares, a costa de la vida de alguna otra persona.
Y ahora sí, la frase de la semana, motivada por el hallazgo de la genuina lista de Schindler.
"Un hombre roba algo, le conducen ante el emperador, se hecha al suelo ante él, le implora clemencia... él sabe que va a morir, pero el emperador le perdona la vida, a ese miserable y deja que se vaya. Eso es poder, Amón. Eso es poder."

lunes, 6 de abril de 2009
La imagen de la semana
Rourke no se pierde una, y aprovechando la segunda oportunidad que le ha dado Aronofsky no ha tenido mejor idea que liarse a "tortas" en un cuadrilátero. El tipo que vemos a la derecha es Chris Jericho, que después de ventilarse a tres wrestlers, aprovechó la presencia de Rourke entre el público para retarle. ¿El final? Os vais a la fuente, perezosos.
Fuente: Slashfilm
Fuente: SlashfilmLunes de memes
Se me acumula el trabajo, y pensando yo mi propio meme, me topo con dos para mí. Desde De Gusanos y Lombrices y The Quatermass Xperiment me llegan dos propuestas a las que hoy doy respuesta. Pero mejor vayamos por partes...
El Dr. Quatermass propone un meme donde debo linkar dos posts de propia cosecha que me gusten, y dos de cosecha ajena. El problema viene cuando, no es que no encuentre nada que me guste, sino nada de propia cosecha que sea bueno, así que mejor destinar las 4 balas a posts que se lo merezcan. Éstos son los 4 elegidos:
Southland Tales - El monográfico en Videodromo.
Pulgas verbales: El Efectismo en Espejo Pintado.
40 años de "2001: Una odisea del espacio" en De Gusanos y Lombrices.
"Ciudadano Kane. Una apabullante obra maestra en Tierra de Cinéfagos.
Ahora que ya he cumplido con Dr. Quatermass, me toca hacer lo propio con Mr. Lombreeze, cuyo meme tiene más tarea. La empresa consiste en elegir mis 10 carteles de film preferidos, cosa que nunca me he planteado, así que no os espantéis por la elección. Así que entre las prisas, mi desconocimiento y el tratar de evitar repeticiones de otros blogs y pósters demasiado vistos, mi elección es la siguiente:








El Dr. Quatermass propone un meme donde debo linkar dos posts de propia cosecha que me gusten, y dos de cosecha ajena. El problema viene cuando, no es que no encuentre nada que me guste, sino nada de propia cosecha que sea bueno, así que mejor destinar las 4 balas a posts que se lo merezcan. Éstos son los 4 elegidos:
Southland Tales - El monográfico en Videodromo.
Pulgas verbales: El Efectismo en Espejo Pintado.
40 años de "2001: Una odisea del espacio" en De Gusanos y Lombrices.
"Ciudadano Kane. Una apabullante obra maestra en Tierra de Cinéfagos.
Ahora que ya he cumplido con Dr. Quatermass, me toca hacer lo propio con Mr. Lombreeze, cuyo meme tiene más tarea. La empresa consiste en elegir mis 10 carteles de film preferidos, cosa que nunca me he planteado, así que no os espantéis por la elección. Así que entre las prisas, mi desconocimiento y el tratar de evitar repeticiones de otros blogs y pósters demasiado vistos, mi elección es la siguiente:








Me dejo y olvido muchos otros, desde los clásicos de Tiburón o Chinatown, a El cortador de césped o Los caballeros de la mesa cuadrada. Igualmente os recomiendo seguir el meme en orden inverso y ver las elecciones que me han precedido, sumamente interesantes.
Con ánimo de no cargar a los lectores con dicha responsabilidad, consideraos todos invitados a seguir cualquiera de los dos memes propuestos. Y no olvidéis que el jueves propongo yo, así que hacedme un breve hueco en la agenda, que no os llevará mucha tarea el guante que voy a lanzaros.
¡Gracias a Dr. Quatermass y Mr. Lombreeze por tenerme en cuenta para el meme!
domingo, 5 de abril de 2009
Grandes momentos del cine: La Guerra de los Mundos
Puede que no os pareciera ni tan solo un gran film, pero esta escena es brutal, y punto.
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