jueves, 7 de enero de 2010
miércoles, 6 de enero de 2010
martes, 5 de enero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
La imagen de la semana
Pues podría ser para el musical de Los Goonies creado por fans, pero evidentemente cuando Avatar sobrepasa los mil millones de recaudación, la imagen debe ser para el film de Cameron. Ya se ha hecho con el cuarto puesto en las más taquilleras de la historia, superando a El Caballero Oscuro, y poco tardará en entrar en el podio ya que tiene a tiro a la segunda entrega de Piratas del Caribe. Dos films con más de mil millones recaudados sí convierten a James Cameron en el rey del mundo.
Eso sí, si hablamos de cantidad de gente llevada al cine, Titanic no entraría entre las cinco primeras. Lo que el viento se llevó atrajo al cine a mas de doscientos millones de personas, mientras que segundo y tercer puesto corresponden a Star Wars y Sonrisas y Lágrimas.

Eso sí, si hablamos de cantidad de gente llevada al cine, Titanic no entraría entre las cinco primeras. Lo que el viento se llevó atrajo al cine a mas de doscientos millones de personas, mientras que segundo y tercer puesto corresponden a Star Wars y Sonrisas y Lágrimas.
domingo, 3 de enero de 2010
sábado, 2 de enero de 2010
La recomendación del lector
Empezamos el año con la trigésima segunda recomendación de esta sección tras la reseña de El Intruso. Controlad la alegría o la resaca del año nuevo por tal de no recomendarme barbaridades y veremos qué film me traen de Oriente. ¡Tened piedad, morgueros!


El Intruso: La cirugia del momento
Toda historia se compone de instantes, retazos de tiempo y significado que adquieren sentido como un todo. Su ordenamiento es igualmente necesario cuando entendemos que la lógica exige un lugar concreto para cada uno de esos momentos. Dicha lógica es la que lleva de manera natural al espectador a entender las historias como unidades finales que, a modo de puzzle, nos invitan a ordenar esos momentos y piezas para obtener un único resultado.Ahora bien, en el cine la forma condiciona el fondo, y el cómo contamos las cosas altera inevitablemente el contenido, añadiendo a la fórmula una tercera variable: la manera en que el espectador percibe lo que está viendo. Así pues un mensaje cualquiera vestirá trajes más o menos favorecedores que, a la postre, podrá verse desvirtuado en mayor o menor medida una vez se hayan hecho eco las retinas del receptor.
Y es que la necesidad de coherencia dentro del mensaje no implica que el orden en que lo percibamos deba ser invariablemente lineal, como ya vimos en Memento o en la más reciente (500) Días juntos. En El Intruso (Claire Denis, 2004) nos encontramos de nuevo con una fragmentación desordenada de la historia que la directora francesa nos presenta, pero con una intencionalidad en dicho montaje que se aleja por completo del visto en los films antes comentados.
Si Nolan pretendía equiparar nuestra experiencia con la de su protagonista, Denis dinamita la propia arquitectura del relato sin buscar que los instantes den sentido al todo, sino que ese todo justifique los instantes. La simpleza de la historia no se torna compleja por desordenada, sino porque el peso específico de la narración recae en la cirugía de esos instantes aislados, tratados con mimo en su análisis, estudiados, liberados de las ataduras narrativas y finalmente devueltos al global de la historia.
Y en ese desorden juega Denis para hablarnos de intrusos, buscando que el montaje potencie su mensaje más allá de lo que la lógica narrativa al uso permitiría, emparentando instantes sin buscar necesariamente el contraste, sino nuevos significados, mostrándonos otros paisajes de una historia que invariablemente acabaremos por completar. Así se deconstruye la esencia de un hombre, no de sus actos.Y con esas variaciones formales presenta Denis el motor de la historia, el efecto de un intruso en nuestro devenir cotidiano. Desde los perros que nos son bienvenidos por alterar al resto o el hijo y el padre considerándose mutuamente intrusos, al hecho de portar en el pecho un corazón ajeno que pagamos para que dejara de latir y más tarde para que ejerciera de nuevo. Ese intrusismo y las consecuencia (no narrativas, sino intrínsecas al dibujo del personaje) sirven como motor, jugando con los sutiles contrastes y el minimalismo cuyas goteras conforman la historia de El Intruso.
Ahora bien, tres factores lastran la cinta (¿o ahora debería llamarse disco?) de Denis: coherencia en el montaje, ritmo y el espectador como tercer factor antes comentado. Sobre el primer lastre cabe decir que se antoja más caprichoso o accidental que no realmente justificado el tramo final de cinta donde los hechos ocurren ordenadamente, rompiendo con la estructura respetada durante la hora y media anterior. No es imperativo respetar el desorden de montaje, pero tampoco llega al espectador razón aparente para ser despistado con dicho cambio.
Sobre el ritmo es algo más complejo opinar, ya que el film apela directamente a la participación activa del espectador. Largos planos sin diálogo y mayoritariamente con un sólo personaje se pasean por el film, algunos aportando información y otros buscando un eco a través de la pantalla. No es que la búsqueda de dicha interactividad sea algo punible, pero sí se ve lastrada en tanto que su protagonista pasa la mitad del film tumbado tocándose el pecho. Tampoco podemos apelar simplemente a la belleza de esos planos ya que, de nuevo, su protagonista pasa la mitad del film tumbado tocándose el pecho. Y cuando no consigue siempre Denis implicar al espectador, este siente que dicha escena sobra.
El papel que el espectador juega durante el visionado de El Intruso es sumamente importante a la par que el peor enemigo del film. Ese hecho subjetiviza aún más, si cabe, la valoración que se pueda hacer del propio film, cargado de escenas que la percepción del espectador debe completar. No es un problema durante la primera mitad del film, pero las escenas se tornan repetitivas y carentes de interés a medida que avanza el metraje. Pero sin duda en este apartado es donde la propia arquitectura del film juega en su contra, dejando que muchos momentos sean una mera excusa para que el espectador sitúe temporalmente la escena que le precede y la actual, sin permitirle propiamente zambullirse en el fragmento que Denis disecciona. Y para cuando decidimos saltar al vacío a disfrutar de la propuesta sin intentar ir más allá, nos topamos con escenas insustanciales cuyo contraste con las anteriores se ve rápidamente sin necesidad de extenderlas.Y es que El Intruso nos abre la puerta, nos invita a pasar, a acomodarnos plácidamente, para más tarde mostrar un comportamiento extraño, invitándonos a té pero exigiendo que nos lo hagamos nosotros, y si podemos plancharle la ropa, mejor, que tiene que ir a recoger a los niños al colegio. De esta manera el film se nos antoja una casa ajena a la que no hemos sido realmente invitados, en lo que no nos sentimos cómodos, en la que el verdadero intruso somos nosotros.
viernes, 1 de enero de 2010
La recomendación de la semana: Fotógrafo de Guerra
Documental de Christian Frei centrado en la figura de James Nachtwey, el fotógrafo de guerra de mayor prestigio. Podéis echar un ojo al trabajo de este fotógrafo aquí.


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miércoles, 30 de diciembre de 2009
Grandes Bandas Sonoras: Old Boy
De nuevo el amigo Lázaro, que cada vez que visito su blog me sorprende una bella melodía, nos trae la pieza semanal. En este caso perteneciente a al film Old Boy y compuesto por Jo Yeong-Wook.
martes, 29 de diciembre de 2009
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