Aprovechando el estreno del remake o precuela de Halloween (aquí mi crítica), la recomendación de la semana es para el clásico de John Carpenter, la original.
Luces y sombras para Scott. Dos personajes antagónicos al servicio del mejor cine, carreras y carácteres opuestos para una genialidad, como la dualidad que vemos en las diferentes obras de Scott.Cierto es que cualquier film sobre el hampa, hoy día, tiene parecidos a inevitables a obras de Coppola o Scorsese, pero su valor no radica ahí, sino en la misma inteligencia que derrochó Coppola en la segunda parte de El Padrino. Contraponer dos historias suficientemente potentes como para dedicarles una película a cada una, en un contraste enorme y un montaje espectacular que da una fuerza y un ritmo altísimo a los cerca de 160 minutos de American Gangster.
Frank Lucas ha crecido en Harlem, a la sombra del mafioso que controla las calles. Cómo su chófer y hombre de confianza ha aprendido de sus valores tradicionales. La muerte de su mentor deja a la vista la diferencia con los nuevos líderes de la mafia que ven vía libre para su propios intereses. Con lucha y determinación se hará con el control de la ciudad, amasando una fortuna.Richie Roberts es un policía honesto, que cumple las normas, pero cuya vida familiar se va al garete. A raíz de perder a un compañero y ver la corrupción dentro del cuerpo, acabará encargado de crear un equipo encargado de cazar a los grandes traficantes de droga.Ambos personajes comparten su determinación, escudados en estar haciendo lo que creen correcto. El resto representa un conjunto de contrastes (como bien refleja el cartel publicitario) donde el mafioso es un hombre elegante, con un trato exquisito, seductor con las mujeres y enormemente familiar. El policía es un agente competente, demasiado legal para un cuerpo corrupto, pero infiel, de imagen descuidad y en ocasiones chapucero. Si bien se pretende que nos posicionemos de parte del mafioso, no es así, ya que la pirotecnia que rodea a Frank no brilla más que el inocente idealismo de un policía que sólo quiere lo mismo que el mafioso: un mundo mejor.La ascensión de ambos personajes se produce lentamente, pero el ritmo del film es altísimo, gracias al montaje alternado de las escenas de los diferentes protagonistas. Ellos cargan con el peso en unas interpretaciones magníficas, sobretodo Denzel Washington, que asombra ver la facilidad con que hace creible su personaje. El resto del reparto está a la altura, ya sea por nivel interpretativo (Carla Gugino) o por lo breve de su papel (Cuba Gooding Jr.).Pero la estrella es Ridley Scott, que se ha rodeado de una gran equipo y ha realizado una labor de dirección intachable, sin tintes épicos ni las pajas mentales a las que nos tiene acostumbrados.No se apoya en la belleza de las imágenes, sino que juega con los contrastes en planos más metafóricos que bellos. Incluso la escena donde se encuentran por primera vez ambos personajes no es bella, pero sí brillante: El mafioso trajeado en lo alto de la escalinata de la iglesia, el policía esperándolo abajo con su pinta desaliñada y su destartalado coche con el resto de coches de policía a lo lejos. No menos brillante es el plano que cierra el film.En definitiva una película genial, completa, que si bien no es el mejor de Scott, sí tiene de todo: dirección magistral, interpretaciones perfectas, soberbio guión de Steve Zaillian (La Lista de Schindler) y una banda sonora buenísima.Lo mejor: El ritmo, muy trabajado para hacer que 160 minutos no parezcan que lo son.Lo peor: Algún ataque de histrionismo de Denzel Washington.
"¡No podéis luchar aquí dentro, esto es la sala de guerra!"
Sin duda alguna, la imagen frutal que veiamos brevemente en el trailer de la cuarta temporada de Lost es la imagen de la semana. Dicho así suena absurdo, pero esa imagen será la que abra la nueva temporada.
Confirmado desde DarkUFO, el primer capítulo abrirá con la imagen haciéndonos creer que estamos situados en la isla, para después llevárselo por delante un coche. Una persecución que acaba con el coche a la huida estampado contra un edificio. Del coche saldrá Hurley.Desde luego no es tan impactante como el otro arranque de temporada que había sonado, pero tampoco le falta fuerza.En menos de un mes saldremos de dudas.
No es que el film de Brian de Palma haya llevantado ampollas en Estados Unidos con su última película, es que se han cebado con ella. Si bien lo hechos que narra están basados en hechos reales no son el motor de la película. La espeluznante violación y asesinato de una joven irakí de 15 años no sucede hasta la parte final del metraje.
Redacted se nos presenta como un collage audiovisual donde se mezclan un supuesto cortometraje titulado "Barrage" con imágenes del documental que lleva a cabo un soldado, videos del youtube con noticiarios locales, y un sinfín de recursos que dan una textura diferente al film. Toda ésta parafernalia sirve de vehículo para dibujar un retrato amplio de la ocupación militar norteamericana en Irak.No vemos en el día a día de los soldados el infierno mostrado habitualmente en el género, ni la corrupción de buenos soldados, sino más bien el tedio y el desgaste que produce vivir en constante tensión. Aquí los roles están claros, sólo cambia el grado. Si algo queda bien retratado es la mentalidad de los soldados, la fe ciega en la causa que defienden, en su superioridad moral y humana y en ser poseedores de la justicia, bajo la que esconden todos sus errores.A partir de aquí veremos las licencias de los soldados que desembocan en la violación y asesinato de una niña de 15 años, junto con toda su familia. El desgaste por la pérdida de algún compañero junto al suceso con la niña harán que la unión entre los reclutas se rompa y cada uno muestre sus verdaderas intenciones. Más importante que los hechos que relata en film, es el collage de personalidades y opiniones sobre el conflicto, la causa de todo lo que vemos a lo largo del metraje.Para subrayar el dramatismo del conflicto, una serie de fotografías reales preceden a los títulos de crédito, siendo la última la fotografía real de la niña de 15 años violada y quemada viva.Un film duro, que aborda de manera diferente el papel de las tropas americanas en Irak.Lo mejor: Su apuesta formal.Lo peor: Su difusa narrativa, donde no hay una historia concreta sino un mosaico de situaciones.
Matrimonio con problemas asumiendo los últimos compromisos familiares antes del divorcio. El coche les falla y se ven condenados a pasar la noche en un motel de carretera, a dos kilómetro de donde les ha dejado tirado el coche.Si inquietante es el director del motel, más aún lo son las cintas que hayan en su habitación, dónde descubren grabaciones de torturas en la misma habitación dónde se alojan. Su noche se convertirá en un intento de huida.
Cuando un film de terror intenta ser excesivamente sofisticado o complejo, suele acabar por ser un fiasco. Los grandes títulos del género siempre han sido sencillos, directos, pero formalmente brillantes. En éste caso volvemos a una apuesta sencilla, un terror más cotidiano (por así decirlo) donde salvarse consiste en huir y no en resolver juegos extraños, puzzles o debates morales.No encontramos situaciones rocambolescas, sino más bien lógicas, intentos desesperados de huir normalmente a la carrera. Las habitaciones del motel les servirán de (aparente) refugio a la espera de ayuda frente a los torpes psicópatas que hacen negocio con las snuff movies que venden de facturación propia.Cierto es que resulta risible la reacción del protagonista al revelársele que la habitación que ve en las cintas es la misma en la que se aloja, pero el resto no requiere actuaciones memorables, sino buenas piernas para correr. Añades unos cuantos recursos bastante vistos, y no queda un resultado malo.No es que sea una gran película, pero sí es mejor que la mayoria que pueblan la cartelera. No es un gran aval, la verdad.Lo mejor: Duración escasa y sencillez, apuesta breve y humilde.Lo peor: El drama familiar entre ambos no pinta nada, y desaparece al primer susto.
Una vez escuché a un crítico decir que las grandes películas son aquellas que plantean más preguntas de las que responden. Claro que habrá miles de excepciones, pero el caso más conocido que cumple esa premisa es el de Casablanca y su final.Hay muchos factores que generan debate después de ver un film, tanto buenos como malos, desde la calidad del mismo hasta el tema tratado. Personalmente no estoy de acuerdo con la frase del crítico, pero en ocasiones es un plus para un film ser capaz de dar que hablar.
Robert Redford ha vivido la gloria delante y detrás de las cámaras. Su opera prima como director le dió cuatro oscars, entre ellos, mejor film y mejor dirección. Con siete películas como director, ha parido un poco de todo, pero casi siempre algo interesante.Leones por corderos nos plantea tres historias diferentes, tratando diferentes aspectos de la mentalidad americana en edades distintas. Por un lado la entrevista del prometedor y joven político con la periodista que impulsó su carerra para darle la primicia sobre una nueva táctica ofensiva en Afghanistan. El joven y brillante estudiante desmotivado cuyo profesor pretende encarrilar, y finalmente los dos amigos alistados en el ejército y enviados a Afghanistan.Si bien con esta carta de presentación parece que vaya a ser un film largo y denso, no es así, sino 88 minutos de metraje para una historia compleja pero no densa. No sólo nos habla de la guerra y de los efectos del 11S, sinó más bien de una actitud acomodada de la sociedad americana, de la juventud que sí tiene ganas de cambiar el mundo y de cómo el tiempo erosiona ese ímpetu.La temática es, a veces, difusa debido al carácter ambicioso del film. Pese a todo no llega a ser pretencioso, sino más bien orientativo dándonos su visión particular. Su escasa duración no la hace aburrida, aunque la mayor parte del film sean conversaciones entre los personajes, y nos regala varios momentos brillantes.Una película muy recomendable, interesante y perfectamente medida.Lo mejor: La sencillez con que aborda un tema tan complejo.Lo peor: Alguna escena con tufillo a americanada.
Así como suena, pero con matices. El señor Abrams no para de sorprendernos y parece que 2008 va a ser su año. Desde Bloody-disgusting se hacen eco de una filtración por parte de un miembro del staff técnico de Lost. Al parecer todo el tema del Templo está directamente relacionado con Rambaldi, el enigmático personaje de Alias.
Como mucho sabreis, Abrams es el creador de Alias, serie que precipitó su final debido al embarazo de su protagonista, Jennifer Garner. El cierre no fue del todo concluyente, dejando varios temas en el aire, y grandes enigmas sobre la figura de Milo Giacomo Rambaldi.
Ésta situación llevó al carpetazo de Alias y la plena inmersión de J.J. en su nuevo proyecto: LOST.
Pero pese a cerrar la trama conspiranoica de Bristow y sus colegas, el tema de Rambaldi no quiso cerrarlo, ya que creía que podría darle sus frutos también en la nueva serie. Cuadra perfectamente con la tónica de LOST, ya que, entre otras cosas, Rambaldi creó un reloj junto a Giovanni Donato cuya aparente inactividad esconde la hora exacta de la muerte de Donato, más de 5 siglos despues. El tema de profecias, destino y longevidad lo hemos visto en LOST.

Si bien, la filtración apunta a varias anotaciones al respecto del templo, suponemos que Rambaldi dará explicación a muchos enigmas de la isla. No me convence del todo éste giro, ya que, como concepto suena muy bien el enlazar dos series aparentemente lejanas, pero si nos atenemos al final de Alias o que Rambaldi acabó por ser un recurso fácil, algo frío sí me deja.
Para más información, vía Bloody-Disgusting.
Por la memorable banda sonora de Rachmaninov, por la sencillez con que narra una historia tan compleja y hermosa y por su capacidad de permanecer en nuestra memoria.

Jim Carrey tendrá multitud de detractores, pero él es el único culpable de ésta secuela. Una historia que le sirvió para dar rienda suelta a su histrionismo, carnaza para sus seguidores.Para ésta secuela se optó por el cómico de moda, Steve Carell, con mayores dotes interpretativas que Carrey. Si la intención era dar un aire más formal a la película, no han acertado.
Evan Baxter, presentador de televisión, abandona su carrera para iniciarse prometedoramente en la política, sacrificando parcialmente su vida familiar. Dios aparece para pedirle que construya un arca, poniendo a su disposición los medios, y arruinando su cuidada apariencia.Obviamente con su vida tan trastocada, su carrera política se arruina pero alcanza la fama debido a las pintas que vemos en la foto, y por plocamar a los cuatro vientos el encargo que Dios le ha hecho. Y el camino hacia un final feliz está cantado.Tom Shadyac reconoció que en Como Dios dio carta blanca a su protagonista para actuar en las escenas. Es de suponer que hizo lo mismo para esta secuela, pero el resultado es un Steve Carrell soso, para un film con mas moralina que humor. Una comedia así no admite término medio.Con una faceta cómica que no acaba de funcionar, y una historia demasiada sencilla, sólo queda un film amable a la par que olvidable, una alternativa a la falta de elección. La parte cómica más ingeniosa será la que veamos con los créditos finales.Lo mejor: Morgan Freeman, que destila buen rollo, y la pequeña oportunidad que le dan a Lauren Graham.Lo peor: Demasiado simplona.