Pues ya tenemos los primeros posters de la adaptación americana de Déjame Entrar, dirigida por Matt Reeves, al que conocéis por dirigir Cloverfield. Lo curioso del caso es que aún están haciendo el cásting...



Fuente: SlashFilm



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Oskar (Kåre Hedebrant) tiene 12 años y vive con su madre. Pasa el tiempo practicando ante el espejo cómo llevara a cabo su venganza, cuchillo en mano, contra el chico del que sufre abusos en el colegio. Cierta noche verá como llega un nuevo inquilino al inmueble, Eli (Lina Leandersson), una enigmática joven que sentirá una gran curiosidad por la vida de Oskar.
Así se dota al film de un siniestro aire a cuento para adultos, donde la violencia se disfraza de inocencia, y cuya única cojera es la falta de peso en el argumento. Los papeles secundarios apenas tienen peso en la trama, resultando incomprensible su papel y sobrante su metraje. La frialdad del relato está acorde con su falta de profundidad y al aroma a fábula que transpira en su excelente final.
Bella Swan (Kristen Stewart) decide mudarse cuando su madre se echa nuevo novio y deciden mudarse de Phoenix a Florida. Con las maletas se planta en casa de su padre, dispuesta a comenzar una nueva vida en un nuevo instituto de una pueblo tan tranquilo como Forks. Tardará poco en encontrar un grupo de amigos, así como descubrir un grupo de chicos raros, aislado, tardando poco en buscar la compañía del soltero de dicho grupo.
El resto son sólo adornos, desde una dirección austera que desperdicia la belleza y la fuerza de la iconografía vampírica, a un reparto donde el sector joven luce más estética que talento y lo mejor lo encontramos en los secundarios, donde destaca el padre de Bella (Billy Burke). Por si fuera poco, la tan publicitada banda sonora se aleja de lo esperado y si Stephenie Meyer reconoce basar sus vampiros en Muse, éstos no dan señales de vida musical en el film.
El libro da un imprescindible repaso por el género vampírico en la gran pantalla y sus diversas fuentes, ya sean personajes históricos, libros o cómics. Una obra de referencia para los amantes de los vampiros, donde podrán hayar infinidad de films que posiblemente no conocieran. Dicho esto, pasamos a la lista de los 100 mejores films de vampiros que Miguel Juan Payán nos propone:
26.- Bloodrayne, de Uwe Boll (2005)
51.- Lemora, de Richard Blackburn (1975)
76.- Sangre Fresca, de John Landis (1991)
La lista no está ordenada por un criterio concreto, sino simplemente recoge las 100 más destacables. Obviamente films posteriores a la elaboración de esta lista, como 30 días de oscuridad, Jovenes Ocultos 2 o La criatura perfecta, podrían entrar en ella. Hasta aquí el monográfico de vampiros, seres románticos e incomprendidos, pero sobretodo con muy mala hostia. De nuevo os recomiendo que os hagais con un ejemplar de Los cien mejores filmes de vampiros, de Miguel Juan Payán, imprescindible para los amantes de los vampiros y el cine.
Chris (Tad Hilgenbrink) y Nicole (Autumn Reeser) son dos huérfanos que se mudan a una nueva ciudad. Cuidarán uno de otro, hasta la llegada de un extraño grupo de surfistas rompa la convivencia. Los surfistas mostrarán su condición vampírica e infectarán a Nicole. Chris acudirá a Edgar Frog (Corey Feldman), experto en cómics y vampiros, para buscar solución a la situación de su hermana.
Si Schumacher consiguió un clásico adolescente a prueba del tiempo, P.J. Pesce consigue meter su film en el top ten de secuelas nefastas, haciendo buenas Saw 2, Scary Movie 2, y otras tantas demencias. Los tiempos cambian y los adolescente de hoy día son los que han llenado las salas de cine para ver Underworld y Blade.
Jack Crow (James Woods) lidera una banda de mercenarios dedicada a la eliminación de vampiros. En busca de un nido donde se halle el vampiro más poderoso, será él quien les de caza y sólo queden vivos 2 de ellos, junto a Laura Palmer (Sheryl Lee). Valek, el vampiro, irá en busca de la cruz negra que permita acabar el exorcismo que le convirtió en lo que es, de manera que pueda ser inmune a los rayos del sol.
Vamos, que unas risas no nos las quita nadie si asumimos lo que nos espera, que hay vampiros como pudo haber suecos aficionados a la siesta en la playa. Y por mucho James Woods que sea, mal me pese, el papel de Ford Farlaine le pilla fuera de forma.
Creados por un alquimista en la Edad Media, ésta nueva raza dió esperanza al mundo. Tomados por enviados de Dios, forman La Hermandad encargada de cuidar del hombre mientras nosotros les proveemos de sangre. Uno de ellos, afectado de un extraño virus, comenzará a atacar a humanos poniendo en peligro la estabilidad entre las dos razas.
Un pequeño pueblo de Alaska se prepara para la época más fría del año, los 30 días de oscuridad, que los aislan del resto del mundo y sólo unos pocos se quedan allí. Con la noche llega un grupo de vampiros que han preparado el asedio a conciencia. Son más fuertes, organizados, y solo decapitándolos se puede acabar con ellos. La única opción que le queda al Sheriff y a los habitantes es sobrevivir escondidos los 30 días.
A Kathryn Bigelow se le da bien el género de acción, sin duda, y con historias suficientemente atractivas y novedosas, como la magnífica Días Extraños. Sin embargo, esas películas quedan empequeñecidas debido a la avalancha de productos similares que potencian lo bueno del género, dejando obsoletas esas viejas joyas.