lunes, 15 de junio de 2009

¿Hacemos una porno?: Smith madura edulcorado


Nadie a estas alturas puede esperar la frescura que llevó a la fama a Kevin Smith, ya que entre Clerks y el casi cuarentón que es ahora median 15 años. En este tiempo ha rodado 7 films y arrastrado a su universo a toda una legión de fans que huyen del desengaño que ya se apuntaba en Jay y Bob el Silencioso atacan de nuevo, reconociéndolo en baja forma.

Y si bien el tono no le abandona, si lo hacen las formas, a caballo de unas tendencias de las que él mismo es influencia y que sin su pléyade de actores fetiche caería en el cruel anonimat
o. Así se convierte la experiencia Smith en algo muy concreto y ciertamente previsible en un autor al que sabemos mal director pero hábil guionista cuando se trata de dar forma a los diálogos de sus personajes. Ahí es donde gana enteros ¿Hacemos una porno?, en las pequeñas perlas que te hacen buscar el pause para poder saborearlas tranquilamente y admirar las pocas palabras que necesita Smith para deslumbrar.

El problema viene cuando el conjunto resulta tan obvio y sencillo, cayendo en un edulcorado romanticismo que aleja a Smith de la acidez vista antes de la supuesta madurez del director de New Jersey. Es lo que tiene madurar, que te preocupan otras cosas y las vuelcas en tu cine aún a riesgo de resultar simplón, con un descaro que acaba pareciendo impostado en historias que acaban girando en torno al amor.

La historia del octavo film de Smith nos sitúa en la vida de dos amigos, Zack (Seth Rogen) y Miri (Elizabeth Banks), acuciados por las facturas, y que decidirán entrar en el mundo del porno casero. Pese a una gran amistad cuidada durante años y alejada de la mácula del sexo, la necesidad y el negocio convergen en el mismo punto en que ambos temen que su relación peligre, complicando aún más la ecuación al añadir a ambos repartos diferentes personajes, entre los que resulta agradable volver a ver a Randal (Jeff Anderson) y Jay (Jason Mewes).

Claro está el rumbo del film, que empieza algo conservador hasta que aparecen en escena Justin Long y Brandon Routh interpretando a una pareja homosexual dedicada al porno. Ahí vemos que Smith no ha perdido el descaro ni su capacidad para explotar las situaciones, pero la antaño alta costura de Smith se ha convertido en retales baratos cosidos con hilo de oro.

Sin embargo, el film destila cinefilia y eso siempre es agradable, llegando incluso a rozar la propuesta de Gondry con Rebobine por favor, y se sumerge durante muchos minutos en el glorioso juego de pornografiar títulos de films conocidos, hasta la maravillosa propuesta de Star Whores. Lástima que esos momentos de diluyan rápidamente y se opte por otra propuesta menos divertida, más tradicional y que, a la postre, desnuda la falta de ideas de un Smith acomodado en su universo.

En definitiva, ¿Hacemos una porno? es un mero entretenimiento de un autor que ya tiene su público fijo, su lugar en el estrellato, y no necesita ni demostrar ni deslumbrar a nadie, dejando un film que ni siquiera será de las comedias más divertidas del año. Si Smith nunca ha destacado como director, como guionista empieza a cojear peligrosamente, quedando a merced de la paciente audiencia.

Lo mejor: La de visitas que van a llegar a la entrada sólo por su título... y "La Guarra de las Galaxias".

Lo peor: Su conformismo

El dato: El ceceo y la piñata de Jason Mewes no es casual, ya que durante el rodaje se sometió a una cirugía dental. Y sobre el mismo Mewes, la escena en que voltea su corbata hacia su espalda es para tapar el nombre de la hermana de Smith, el cual lleva tatuado.


domingo, 14 de junio de 2009

Grandes momentos del cine: Los Cazafantasmas


Qué ataque de nostalgia... "¿a quién vais a llamar?"



Parcialmente nublado, el corto que llegará con UP


Delicioso, redondo, maravilloso, sin duda. Cinco minutos de buen cine, talento y mimo en cada pequeña cosas que hace Pixar. Fijaros en la rapidez que nos sitúan en el primer plano, y la capacidad para mostrarnos lo justo y necesario, sin extender situaciones, y como casi siempre, sin una sola palabra. ¡Disfrutadlo!



Fuente: Blogdecine

sábado, 13 de junio de 2009

La recomendación del lector


Llegamos a la decimonovena recomendación del lector, tras visionado y correspondiente reseña de Blanco Perfecto, propuesta por Insanus. Abrimos ronda para nuevas recomendaciones, contando con las clásicas propuestas que siempre aparecen y siempre desoigo, hasta que llegue el día del jucio final y me las coma con patatas. ¡Recomendadme vuestras joyas!

¡Buscadme plan, morgueros!

Blanco Perfecto: Los malos también lloran


Curioso el caso de Eric Blakeney, en el que su único largometraje parece haber sido su propia tumba ya que desde el estreno de Blanco Perfecto en el año 2000 no ha vuelto a dar señales de vida. El director neoyorquino sólo tenía en su haber guiones para diferentes series y telefilms, aparte de una nominación a los premios Edgar Allan Poe (casualidades...) por un episodio de Wiseguy, pero fue poner dirección y guión a esta comedia protagonizada por Liam Neeson, y desaparecer del mapa.

Y no es que Blanco Perfecto sea un mal film, ni todo lo contrario, pero sí una comedia ligera muy a la sombra de Una terapia peligrosa (estrenada un año antes), típico films amable que nos muestra la humanidad de personajes metidos en situaciones poco habituales. El problema viene cuando un guionista poco ducho en largometrajes se topa con con una duración que le supera y desequilibra un guión con tópicos, mezclando escenas brillantes con otras tan innecesarias como obvias.

El film nos sitúa en la vida de Charles (Liam Neeson), un agente secreto que acaba de vivir una experiencia traumática que casi le cuesta la vida en una de sus misiones. La ansiedad hará mella en él y no se verá capacitado para seguir ejerciendo su profesión, pero tampoco acumula años de servicio como para retirarse, por lo que acudirá a un terapeuta para apaciguar sus nervios y sus ataques de flatulencia.

En una visita médica conocerá a Judy (Sandra Bullock), que le ayudará con sus miedos y que junto al grupo de terapia equilibrará su vida como agente con una vida normal que le permita bajar la guardia ante la amenaza de un desequilibrado mafioso llamado Fulvio Nesstra (Oliver Platt). Así Charles hará frente a sus fantasmas en dos ámbitos, enrolado en una misión en la que sólo ve su muerte como único final.

El primer y único trabajo de Blakeney tras la cámara no destaca en esa faceta, tan correcta como invisible, y carga su línea de flotación en un guión que sin llegar a destacar sí le vale para aguantar los 102 minutos del film sin que resulte un completo fracaso. En él se parte de los antagonistas unidos por el mismo problema e inmersos en una trama a 3 bandas con varios satélites en ella. Y tan complejo baile es normal que se dé un paso a destiempo o los bailarines no entren siempre en la coreografía.

Mención especial para Sandra Bullock, que produce el film y se reserva un papel tan importante como escueto, consciente de que sus apariciones deben ser las justas y necesarias, relegándose a un segundo plano. El resto del reparto cumple tan desenfadadamente como puede, pero los verdaderos reyes de la función son Neeson y Platt, muy convincentes entre tanto juego de miradas, aunque es Platt el que se lleva las escenas más cómicas.

Al resto no hay que darle muchas vueltas, ya que el film no busca más que un rato entretenido, y sorprende el poco éxito de esta comedia, que ni tuvo promoción y por tanto tampoco beneficios, acumulando poco más de tres millones de dólares, habiendo costado 14. Es de suponer que Blakeley se haya visto afectado por las mismas fobias que su protagonista tras tan sonoro e injusto varapalo.

En definitiva, un film sencillo y escueto, con momentos brillantes e hilarantes que ayudan a sobrellevar otros más tediosos, dulzones y previsibles. Una visión humana hecha comedia sobre la vida de un agente secreto con miedo a la muerte y un mafioso obsesionado con la limpieza y con plantar tomates.

Lo mejor: El personaje de Platt.

Lo peor: Que tras algunas líneas de diálogo brillantes, nos asalten otras tan obvias.

El dato: El número del autobús al que esquivan Judy y Charles es el mismo que lucía el autobús que en su día condujo Bullock en Speed.



viernes, 12 de junio de 2009

La recomendación de la semana: El Espía


Film tan austero y frío como terrible, que nos narra los esfuerzos de un novato del FBI por desenmascarar a su compañero, sospechoso de filtrar información a los soviéticos. Basado en hechos reales y con el siempre magnífico Chris Cooper.


jueves, 11 de junio de 2009

Una de trailers: ·[REC]2 y Shutter Island


Tanto lo nuevo de Martin Scorsese como lo de Balagueró y Plaza están apuntado en rojo en la agenda. ¡Y más después de tan geniales trailers! "Ya nadie reía... todos lloraban..."



Resultado de la encuesta sobre thrillers


Hannibal Lecter se merendó a John Doe, recibiendo dos de cada 3 votos emitidos. A priori resulta obvio, aunque seguramente veréis en los comentarios que no lo es tanto. Si nos vamos a IMDb vemos que Seven recibe una calificación de 8,6 mientras que El silencio de los corderos la supera por sólo en una décima. Si vamos a Filmaffinity vemos que el film de Demme baja al 8,2, exactamente la misma nota que la apuesta de Fincher.

Pero vayamos a los votos, que es lo que cuenta:



El silencio de los Corderos: 11 votos
Se7en: 6 votos




Hora de que los defensores de Se7en esgriman sus argumentos y los amantes de El silencio de los corderos justifiquen su voto. ¡Gracias a todos por votar!

miércoles, 10 de junio de 2009

100 frases en 200 segundos


Curioso éste video, que nos trae 100 frases míticas de la historia del celuloide, comprimidas en 200 segundos. Vale, no son todas las que están, ni están todas las que son, pero al menos se agradece que el video apenas sobrepase los 3 minutos. ¡A disfrutarlo!


Grandes bandas sonoras: El Indomable Will Hunting


Temazo de Elliott Smith, Miss Misery, para la banda sonora de El Indomable Will Hunting. Partitura que compuso Danny Elfman pero salpicada con temas de grupos como The Waterboys o The Dandy Warhols. Aún hoy día me sigue poniendo los pelos de punta...