sábado, 21 de noviembre de 2009

La propuesta: El Caos vestido de tradición


Al grito de "¡Civilizaré estas tierras!" se adentra el Capitán Stanley en las áridas tierras australianas, propiedad del Imperio Británico. Si bien la verdad tiene un extenso libro de familia, a la zaga le va la razón, escudo de la gran mayoría de atrocidades que salpican los libros de historia. Y no es casual la rotundidad del propósito del Capitán, ni por el contexto en el que se sitúa La propuesta ni por ser precisamente la afirmación que ilustra los diferentes niveles narrativos que nos presente la opera prima de John Hillcoat.

Las normas dentro de una sociedad nacen por una necesidad que deriva en ley o tradición, primero subyugadas para tornarse subyugantes, hijas de pequeñas comunidades en busca de un vive y deja vivir alejado de la ley del más fuerte. Es ahí donde la segunda ley la impone un agente externo como caballo de Troya para instaurar la primera con la impunidad de la propiedad, obviando la idiosincrasia de los pequeños núcleos que marcan la localización exacta del "de puertas afuera".


En cuatro vertientes vemos dicho tipo de invasión dentro del film, abarcando desde el núcleo familiar al propio enfoque que del western adoptan director y guionista (Nick Cave), pasando por las pequeñas comunidades autóctonas. Sea hogar de bien o de mal, nadie acepta que le pongan los pies sobre la mesa sin permiso, mostrando La propuesta la ambigua necesidad o licidez de la imposición en cualquiera de sus vertientes donde la única verdad es la que motiva al más fuerte. Hillcoat sabía que la taquilla le daría la espalda pero prefirió montar su caballo en busca de un ecléctico ejercicio de estilo raramente aceptado por puristas.

En el mismo caos nace film, arrancando con un tiroteo que nos hace cómplices de los perdedores, a la postre asesinos, buscando sin ningún pudor desnudar los conceptos morales de protagonistas y espectador por tal de dar importancia a los actos y no a las motivaciones. Así se nos presenta la justicia, reclamando un acto tan cruel e invasivo como salvar la vida de un hermano matando a otro, recayendo en lo consanguíneo el rol de verdugo y alterando el orden intrínseco de esa minúscula comunidad llamada familia.

Ese mismo orden alterado es al que hará frente el Capitán Stanley cuando su comunidad busque que la ley se adapte a su sed de sangre, emparentando a la cruel familia Burns con el clan que habita la comisaría e imparte justicia. En ese terreno cobra sentido la atípica localización del western tan alejada de sus orígenes como los habitantes de La Propuesta de su propio hogar, mostrando el factor deshumanizante del aislamiento y las tradiciones como salvavidas o ancla para un estilo de vida mal exportado, mientras el clan Burns se refugia en las montañas con un negro. De los labios de Arthur, el hermano mayor tendremos la respuesta al caos, dividida entre los dos protagonistas: "El amor es la clave, el amor y la familia".

A esa invasión acaban negándose todos, desde el hermano que renuncia a ser verdugo, al pueblo que no admite más ley que la sangre, pasando por el capitán que a punta de pistola amenaza al pueblo o la mujer de éste que no acepta ni esa ley ni que la forma de imponerla afecte a su vida familiar. Si a una comunidad se la trata como un ente único, no se pueden descartar las reglas internas que la convierten en unidad, así es como nuestro otro protagonista, Charlie Burns, mata a su hermano cuando el trato con el Capitán Stanley ya no tiene sentido, en plena festividad familiar, cuando el único imperativo lo marca el individuo.

De esa misma manera se acerca Hillcoat al western, aceptando ciertas reglas del género pero siendo fiel a si mismo en otras, mostrando una violencia y un uso de la banda sonora poco común entre vaqueros e indios, pero mostrando el atardecer de los personajes en plena puesta de sol. Una propuesta tan atípica y libre que precisamente en lo que la hace interesante también encuentra sus pecado, siendo tan difusa y caótica como sus personajes.

2 comentarios:

M. Jordan dijo...

En la violencia y crueldad quizás se aleje del género del western, pero no de lo que éstos retratan. En ese aspecto tiene una ligazón importante con Deadwood, aunque la serie es mucho más compacta, sucia y cercana que esta (demasiado) estilizada película.

redrum dijo...

Mónica, yo creo que precisamente se aleja, aparte de en lo que comentas, en el propio retrato de los protagonistas. Compáralo a otro tan atípico como El asesinato de Jesse James a manos del cabrón que le puso un título tan largo a la peli...

Deadwood... :S Otra que no he visto... no tengo perdón...

1 saludo y gracias por comentar!