sábado, 1 de mayo de 2010

Iron Man 2: Semper fidelis


Dedicado a Crowley.

Empiezan los créditos finales y aviso a mis amigos que nos esperemos ya que el film esconde una escena extra tras ellos, no sin sentirme un bicho raro sabiendo que hago esperar a los míos para ver una escena que sólo valorarán los seguidores de los cómics de Ironman y que básicamente ha de servir para anticipar lo que está por venir, y no para completar lo visto durante dos horas. Para mi alivio, lo mostrado en esa escena consigue hacer aplaudir a un motivado seguidor de las aventuras de Los vengadores, entusiasmado con ese hallazgo y guiño privado.

Y es que la fidelización es uno de los pilares del capitalismo, apelando a instintos sumamente primarios donde el grupo es más fuerte que el individuo, y donde una sala llena para ver las aventuras del héroe de turno se convierte en una experiencia mucho más grata que su visionado en una apacible soledad. Si el hooliganismo ya ha llegado a las salas en forma de partidos de fútbol, poco tardará el cine en adaptarse a la demanda de un formato más deportivo.

Y es que habiendo sido Iron Man un taquillazo, la segunda parte asegura en buen número de espectadores a base de pulir la fórmula, ahorrar trama para potenciar el espectáculo e ir sembrando la conexión de Iron Man con Los vengadores, sin renunciar al entretenimiento más desenfadado a cargo de un Downey Jr. que luce el papel de Tony Stark con la naturalidad propia de un concursante de gran hermano. Es inevitable sentir que habitamos un lugar conocido mientras vemos Iron Man 2, unas paredes de celuloide que nos recuerda el buen sabor de boca vivido con la primera entrega y nos hacen partícipes de un universo al que pertenecemos aunque sea brevemente.

Y aunque facebook nos ha enseñado que el fanatismo es algo punible, el sistema por el que el cine (y la industria) segrega al espectador es algo que funciona a la perfección. Batman se encamina a su séptimo film, al igual que Saw, mientras que muchas otras sagas superan la terna de entregas casi sin despeinarse, ajustando los costes de producción al número de seguidores en la página oficial de la red social de turno. Y con la fidelización extrema llega la exclusión y el elitismo, las múltiples verdades absolutas y el renacer de un espíritu bélico en generaciones huérfanas de sangre representadas en la mano desarmada de Walt Kowalski.

Porque dentro de Iron Man 2 vemos como lo que Tony Stark bautiza como un escudo, las corporaciones lo bautizan como arma, buscando privatizar el invento mientras el pueblo llano sólo puede hacer que aplaudir el espectáculo. Esa lucha por la verdad empleando el cine como arma no se ciñe exclusivamente a "Fans de Star Wars vs. fans de El señor de los anillos", sinó que acaba siempre en que la verdad de un film pertenece a su autor o al público, pero no a ambos. Y con ello se abre la lucha que vimos en Furia de Titanes, donde los simples mortales luchan por derrocar a los Dioses cinéfilos del Olimpo, aquellos que suelen envidiar al hombre. Y es que lo intelectual no está hecho para todos, pero a lo lúdico no renuncia ni el más ilustrado.

Así Iron Man no renuncia a su escudo ni a disfrutar de él en su fiesta de cumpleaños, incluso meándose en él, ninguneando el autor a su obra cuya única posible finalidad es dar espectáculo y ser aplaudido por el pueblo. Tony Stark no quiere necesitar a nadie, pero no puede prescindir de su público, y cuando necesita defenderse más allá de las palabras su armadura se vuelve arma. Los hay, en cambio, que prefieren el disfraz de cinéfilo para atacar desde el fanatismo o mirar por encima del hombro de su soberbia, creedores de que el cine les pertenece, y con eso, la verdad sobre el arte con el que poder atacar, asumiendo rol de Perseo o de Zeus.

La verdad es que el único Olimpo lo habita el cine como arte, y el resto somos simples mortales que elegimos bandos ficticios en los que habitar, desde la autoría al mainstream, desde el análisis técnico al impacto emocional, pensando que la elección implica exclusión. Pero si hasta el solitario y egocéntrico Tony Stark es capaz de aceptar ayuda y formar parte de un colectivo, a un servidor no lo queda más que agradecer la feliz convivencia de Stallone y Haneke en un arte que, afortunadamente, suele estar por encima de los espectadores.

Iron Man 2 gustará a los que disfrutaron de la primera entrega, a los seguidores de sus cómics y a los aficionados al cine basado en viñetas. Y se agradece que en pleno furor por convertir cintas en 2D al 3D, Favreau nos permita disfrutar del espectáculo sin las molestas gafas y sin sentirnos estafados. Por mi parte sólo espero que el motivado seguidor de las peripecias de Tony Stark que disfrutaba tanto con su escena escondida no saque a pasear el martillo de Thor contra la gente a la que el film nos ha parecido justito.



18 comentarios:

Angel "Verbal" Kint dijo...

Su busqueda de la excelencia roza un punto lo paródico mon amie!!!
Intelectualizar un divertimento puro y duro como Iron Man 2 es como plantearse el funcionamiento de cada uno de los órganos internos en nuestro proceso de defecación.
La película se salva de caer en lo ridículo de otras secuelas robóticas por el buen hacer de sus actores y la espectacularidad de la acción.
Y ahora gritemos todos juntos al estilo Alfie....
METAAAAAAAAAAAAALLLLLLL!!!!!!

redrum dijo...

Estimado Ángel, ¿quién ha intelectualizado nada? De hecho es más excusa para el texto la dedicatoria que el film ;)

1 saludo y gracias por comentar!

david tejero dijo...

Desde luego vaya truño que me han colado con Iron Man 2, la primera entrega no fue nada del otro jueves pero al menos era digna, un espectaculo palomitero algo "low cost" pero decente. Esta es una de superheroes metaleros con uno de los guiones menos afortunados de la ultima ristra de pelis Marvel...con Downey Jr haciendo lo que puede y Favreou demostrando su inutilidad tras la camara..solamente nos queda una set piece destacable - la de la carrera de coches en Montecarlo y un desaprovechado Rourke de malote ruso. Lo de Scarlett roza el ridiculo y sus gags son de un soserio preocupante, por lo menos es en 2 D cosa que la tercera no perdonará. No colma las ganas de ver un blockbuster con fundamento...quizás Robin Hood me proporcione dosis urgentes de divertimento...por que la cosa está muuuu mal.Un saludo amigo Redrum.

videodromo dijo...

En el pase de prensa no pudimos ver la secuencia a la que usted hace mención, sólo se podía ver en cines y pagando. Un servidor cuando salió, salí como si me hubieran metido un chute de adrenalina en la vena. Es cierto lo que dice, le entiendo perfectamente, me refiero al tema de la segregación. Favreau consigue hacer espectáculo a lo bestia son gafitas 3D. Que uno empieza a estar hasta el gorro.

Crowley dijo...

Amigo redrum,
gracias por la dedicatoria.
He leído con atención varias veces el post y he de decirte que me ha encantado y tienes toda la razón del mundo.
NADIE, como dices, tiene la razón absoluta en nada, en ningún aspecto de la vida y mucho menos en algo tan lúdico y subjetivo como es el cine. Quien piense lo contrario, ¡pobrecito de él!, va mal encaminado.
El disfraz de cinéfilo intolerante, cual armadura de Tony Stark, hace que muchos se cieguen y lleven su pasión a terrenos que no deberían pisar y no les hace razonar como toca. Uno ama al cine para disfrutar con él, para debatir con él, para pasar miedo con él y también para pasar un buen rato. Que a uno le guste Haneke, o Trakovsky o cualquier cineasta perdido y supuestamente sesudo, no quiere decir que no disfrute del cine más palomitero o del "simple" entertainment. yo, como bien sabes, sin ir más lejos, alucino con Haneke, pero también disfruto con Rocky como si fuese un niño y con cualquier film de Miyazaki o cualquier capítulo de la Liga de la Justicia...
Hay que abrirse a todo, probar y luego ir eligiendo lo que prefieres, pero sin despreciar a nadie ni creerse mejor que los demás por ello.
Un abrazo y felicidades por el post.

David dijo...

Me ha encantado esta entrada, aunque me parece que por motivos nada cinematográficos y sí de lógica común.
Un saludo.

Mr. Lombreeze dijo...

A mí lo del fútbol en la sala de cine me encanta. Es una experiencia bastante chula que algunos ven como borreguil y de masas y que yo encuentro como de comunión. Conan Doyle escribió 4 novelas y varios relatos de Sherlock Holmes. Howard de Conan y Rice Burroughs de Tarzán. Me parece un discurso natural en un héroe de acción.

Dicho esto, la analogía que has hecho en la segunda parte del post la encuentro brillante.

Y de la peli, bueno, pues sin estar a la altura de su primera entrega, creo que cumple con su cometido y no te hace arrepentirte del dinero gastado en las entradas.

redrum dijo...

Jajajaja! David, te has quedado agusto! A mi no me ha parecido desdeñable, aunque tampoco era difícil superar los últimos blockbusters que ha parido Hollywood. De acuerdo con lo de Scarlett, y no tanto con lo de Robin Hood.

Estimado Alfie, sale el martillo de Thor, encontrado en una excavación, y punto. Me empiezo a sentir viejuno defendiendo el 2D :D

Crowley, es que me cansa mucho tanto una postura como otra. Me molesta el que me llama gafapasta y el que por ver Ironman cree que desconozco la esencia del cine. Con lo bonito que es combinar Ironman con La Carreta fantasma y Gerry. Ni siquiera me conformo con quedarme en lo que me gusta, sino aprender incluso de tipos de cine que no me entusiasman.

Por cierto, acabo de leer que un corto de Lipsset fue el detonante inspirador para Star Wars... qué cosas!

Jajaja! David, mejor me dedico a la sociología, ¿no? Es coña... Ironman no da para más, estaba el asunto Crowley por medio y mi espíritu combativo, así que ha salido una ida de olla visceral.

Mr.Lombreeze, gracias! Ya ve que a otros les ha parecido más paródico que brillante.

No critico los actos de comunión en las salas, soy carne de Sitges y de Sants, pero eso suele ser unidireccional. Lo que me enerva es el talibanismo y la altivez de cierta gente que usan el cine para su propio ego, sin reconocer que expertos en cine los hay muy pocos, o ninguno.

1 saludo y gracias por comentar!

Mr. Lombreeze dijo...

Sí que hay expertos en cine. Son aquellos que llevan viendo (y continúan haciéndolo) una representativa variedad de estilos de cine en una cantidad igual o superior a 3 películas semanales desde hace 10 años o más.
Eso son, al menos, 1.500 películas palomiteras, de género, de autor, europeas, asiáticas, de vanguardia, experimental,clásico, mudo, etc.
Si eso no es ser experto en algo...

Lo que no existen son los Mesías, los Iluminados o los Elegidos del Cine.
El cine de género suele ser el más injustamente tratado por estos últimos.

redrum dijo...

Mr.Lombreeze, y para ser experto ¿no hace falta haber estado detrás de la cámara unas cuantas veces?

¿Es más experto Ebert que Murnau?

1 saludo y gracias por comentar!

Mr. Lombreeze dijo...

Bastante más.

Ivan dijo...

Yo llevo más de 10 años a una media de 5 o 6 películas semanales (como mínimo) y si algo tengo claro es que expertos en el arte del cine...son aquellos que saben hacerlo (o en su defecto, saben como se hace), no basta con ver cine de manera constante.
Ebert sabe de cine más o menos como la mascota que tenía Murnau en su casa de campo xD.

M. Jordan dijo...

BLA BLA BLA BLA BLA

Ivan dijo...

capulla! no das ni argumentos :P

Mr. Lombreeze dijo...

A ver, redrum, no me haga trampas que ud. estaba hablando en su post de los espectadores de cine y del esnobismo de una supuesta élite intelectual de parte de ellos, (o, al menos, eso he interpretado yo).
No me mezcle churras con merinas. Yo también quiero jugar a tu juego falaz, así que te pregunto: ¿quién sabía más de música?, ¿Scarlatti o Karajan?.

Iván, tal y como enfocas el asunto, creo que corremos el riesgo de entrar en una discusión semántica más que otra cosa y también creo que
Scorsese no estará de acuerdo con tu valoración sobre la sapiencia cinéfila de Ebert.
Así que Bazin no era un experto en cine.., interesante...

redrum dijo...

Hmmm, Mr.Lombreeze, el ejemplo no es exactamente igual ya que Karajan era bastante más que un melómano. Igualmente creo precisamente eso, que lo de "experto en cine" es un mal término.

No me meto sólo con dicha élite, sino con todo aquel que menosprecie la facción contraria, ya que si no somos ni capaces de ponerne de acuerdo con lo que significa "entender de cine", como para defender una única verdad en ello.

Ivan, no creo que sea condición indispensable haber estado tras la cámara, pero desde luego, cuanto más se prueba de todo, más se sabe. Hay mucho sabio e ignorante firmando films y críticas.

1 saludo y gracias por comentar!

Ivan dijo...

Si, Bazin tampoco, efectivamente. :) Y Scorsese sabe que Ebert tampoco.
Nico, tampoco creo que sea necesario haber estado detrás de las cámaras eh, no he dicho eso, he dicho saber como se hace, no haberlo hecho :P

Saludos!!

redrum dijo...

Coincido contigo, Iván. Si el cine pierde sentido sin el público, más aún lo pierde sin director, actores, etc.

1 saludo y gracias por comentar!