domingo, 9 de octubre de 2011

Sitges 2011: Días 1 y 2


Tercer día en Sitges y ya rondo la decena de films. La capital mundial del cine de género prometía ser más relajada y, pese a la maravillosa compañía de muchos amigos de la crítica, la mayor atención la estan acaparando las películas. De momento ya han caído algunas de las más esperadas de esta edición, como Mientras duermes o Another Earth, conjugadas con otras pequeñas sorpresas y bizarradas varias que le dan tanto encanto al festival.

Empezamos con el film de Balagueró, Mientras duermes, un thriller de excelente factura y un calado no demasiado habitual en la filmografía del director. Tosar borda un personaje vampírico que conecta Mientras duermes con la actualidad y lo patrio, con envidias y dependencias, logrando un film potente que solo pierde fuelle en su alocada recta final. Por otro lado, Another Earth (Mike Cahill) supone una decepción para un film que se vendía de maravilla con su trailer. No en vano Fox le ha echado el guante para distribuirla, y puede ser un film que funcione bien en cartelera, pero no deja de ser un mero aprobado con una historia que prometía oro. Personajes rotos, reiteración y ensimismamiento pueblan este film independiente que encuentra en el género su salvación, ya que sin dicha sinopsis hubiera tenido muy complicado hacerse hueco en el festival.


Kill me please, de Olias Barco, era mi toma de contacto con el festival, y no salí decepcionado. El film nos lleva a una clínica de muerte asistida para todos aquellos que, motivos aparte, decidan acabar con su vida. Allí les intentan persuadir y si no resulta posible, les facilitan la muerte que ellos deseen, creando el instante para dichos clientes. Hay sangre, humor negro y tarados, así que la diversión está garantizada. Algo parecido pasaba con la nueva apuesta de Xavier Gens, The Divide, con un recuperado Michael Biehn, pero la cosa no fue para tanto, por desgracia. El film nos sitúa en un sótando donde unos pocos han conseguido refugiarse de un ataque nuclear, condenado a convivir durante largo tiempo a la espera de que el polvo radioactivo les permita salir de nuevo a la calle. Obviamente surgen conflictos entre personajes demasiado estereotipados y la cosa acaba en dramón, dejando por medio un desarrollo algo forzado, previsible debido a lo limitado de su premisa aunque excesivo por momentos.


Más floja es aún Hell, del debutante Tim Fehlbaum que se esfuerza por crear algo digno pero que acaba siendo un pastiche más con buena presentación pero sin chicha. A saber, caos, hambruna y una subida exagerada de las temperaturas en la Tierra, cosa que viste al panorama con galas post-apocalípticas, gente mala en las cunetas y menús humanos. Aunque si Hell os puede dar pereza, no quiero imaginar qué os puede dar Trash Humpers, de la que no voy a comentar nada porque con el trailer tenéis de sobras para haceros la idea de la propuesta.



Y ante tanto gris, se planta Sion Sono con su desparpajo y pone tetas, a Kafka, a Mahler y borbotones de sangre para su Guilty of romance, un film a caballo entre el drama y el thriller. Algo menos excesivo que en Himizu o Love Exposure, nos cuenta el descenso a los infiernos de la prostitución por parte de la perfecta esposa, casada con un conocido escritor y volcada en satisfacerle en sus manías. Pero cuando una brecha deja filtrar mínimamente el contenido, es cuestión de tiempo que las apariencias estallen en mil pedazos, dando pie a esas rectas finales demoledoras a las que nos tiene acostumbrados el director japonés. Y mientras Sono levanta aplausos, Kim Ki-duk nos deja con cara de póker ante su extraña apuesta, Arirang, un film docu-drama-ficción donde el director retrata su día a día recluido en soledad tras alejarse del mundo del cine. Con intención de hacer un film sobre sí mismo y una planificación muy trabajada, Ki-duk se "desnuda" en cámara soltar espuma por la boca reconociendo sus ganas de rodar y su miedo a ello, atizando a muchos que él considera traidores. Y es que supuestamente su reclusión se remonta a 2008, y a ello se aferra para lamentarse, sin hablar tanto de crisis creativa sino más bien de una crisis existencial en un director acostumbrado a la popularidad. Así a ratos conmueve, a ratos emociona y a ratos es ridícula, alternando esa brillantez con un egoncentrismo y repetitividad exagerado.


Aún le queda mucha cuerda al festival, así que en pocos días vuelvo por estos fueros para contaros las novedades. ¡Sed malos!

 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre es bueno leer su crónica para hacerse un planning de películas para el año que viene. Sin embargo, le reconozco que con trash dumpers ciertamente unas imágenes valen más que las palabras...

Sobre lo de ser malos, no sé, leídos sus comentarios parecen que algunos directores se nos adelantaron :)

Aunque ya sabe que soy bastante constante ;)

Saludos y enhorabuena por seguir compartiendo su visión con nosotros.

redrum dijo...

Enhorabuena por seguir aguantándome, estimado Anónimo!!!

A ver si saco tiempo para acabar de postear los días que faltan, y así tienen un vistazo de lo realmente reseñable del festival, donde joyas y truños se dan la mano.

1 saludo y gracias por comentar!