Llegamos a la decimoctava recomendación del lector tras la correspondiente reseña de Fresh, propuesta por Mr.Lombreeze. Altatt ya ha amenazado con seguir su cruzada, mientras gana adeptos para su causa, pero cuento con vosotros, sabios lectores, para combatir su locura.
sábado, 30 de mayo de 2009
Fresh: El telefilm que quiso ser algo más
Seré directo, el film basa su potencia en un contundente guión, su banda sonora, el carismático rol de Fresh y la portentosa interpretación del joven debutante Sean Nelson. El resto es carne de televisión de sobremesa. Con ello no quiero menospreciar un film que encuentro interesante, tirando a notable, pero pese a compartir premio a mejor film con Clerks en Sundance, dista de ser una obra maestra incontestable.La historia pronto nos sitúa en los suburbios de Brooklyn donde el joven Michael, apodado Fresh, vive con su tía y primas hacinados en una pequeña casa. Alterna sus estudios con trabajos de camello que le reportan ingresos para poder escapar de la vida que lleva todo aquel que le rodea. Mientras su padre (Samuel L. Jackson) es un alcohólico al que sólo ve para jugar a ajedrez en el parque, su hermana visita camas que calmen su mono.
Mientras su infancia se ve condicionada por la madurez del trabajo como camello, no puede evitar ser niño, temer a los profesores y enamorarse de jovencitas ingenuas. Y precisamente eso será la chispa que encienda el plan con el que Fresh se lleve por delante a todo aquel que ha escrito su destino por él. Ahí entra en juego la interesante metáfora con el ajedrez, donde vemos como su padre afirma comerse a cualquier en una partida con reloj, pero acaba siendo Fresh el que a partida sin tiempos acaba comiéndose a todos.
Y es que si bien el personaje de Fresh es construido y ejecutado a la perfección, la mayor parte de lo que le rodea cojea en la inverosimilitud y la previsibilidad, añadiendo algún giro demasiado forzado. En ningún momento hemos de cuestionarnos lo que pasa, y sí dejarnos impresionar por hechos que por más reales que puedan ser, no dejan de ser recursos obvios para teñir de drama el film y accionar los mecanismos narrativos necesarios para dar coherencia a la historia.
Pese al buen trabajo de Boaz Yakin en el guión, no puede negarse el repertorio de suertes utilizadas en la resolución de éste en su tramo final, donde Fresh se revela como el más brillante de los estrategas. Sin embargo el magnífico plano final se erige por encima de todo lo visto anteriormente, la última escena donde el protagonista no tiene que abrir la boca para resumir el film.Y así se cierra un film con luces y sombras, con mejor fondo que forma en un intento de ir algo más allá del cine social que se conforma con mostrar una cierta realidad. Lejos de eso el film se diluye en apuntes interesantes, lecciones de ajedrez y la enorme determinación de un personaje como Fresh, que hace más creíbles los acontecimientos.
En definitiva, Fresh es un film interesante que presenta a dos personajes redondos y mejor interpretados, metidos en una trama prometedora pero que llega a meta exhausto aunque triunfador. Y es que pese a la potente historia, no deja de entreverse cierto desapasionamiento o inseguridad en cómo Yakin nos presenta los hechos, cosa que le hace mejor guionista que director y a Fresh mejor historia que film.viernes, 29 de mayo de 2009
jueves, 28 de mayo de 2009
Crank 2: Chelios con Redbull y cine de mobiliario
Crank 2 no esconde sus cartas. Desde un buen principio nos muestra que lo que vamos a ver tiene más de dibujo animado o de videojuego que no de cine al uso. Pero dicho paso tiene más de necesario que de extraordinario, ya que la tendencia del cine es justamente esa, a nivel general, con productos enfocados al ligero entretenimiento donde incluso se acepta que los espectadores se pierdan escenas entre comentarios.No es nada nuevo, ya que la música hace mucho que siguió ese mismo camino. Parte de culpa la tuvo el genio Erik Satie cuando concibió su música de mobiliario, que era precisamente eso, parte del mobiliario de una estancia. Y es que si al Archiduque Rodolfo de Austria le hubiera parecido aberrante ver al público asistente al concierto en su honor levantarse y ponerse a hablar y bailar, hoy día nos parece de lo más normal.
Está claro que concebir un cine que sirva de mero acompañamiento a otro tipo de situaciones es extraño, en parte por lo arraigado de nuestra concepción narrativa que sobre el celuloide tenemos, pero cada vez son más los films ligeros en que poco importa el metraje que nos perdamos de cara a "entender" la trama, o basados simplemente en varias escenas y mucho relleno. Un ejemplo claro sería Jackass, la película, que más de uno habremos visto puesta entre copazos y echado un ojo de tanto en tanto cuando otear el horizonte no encuentra recompensa.
Ahí entra en juego Crank 2, una burrada descomunal que supera en mucho lo excesivo de su primera entrega. Y es que Crank acaba con Chev Chelios (Jason Statham) cayendo de un avión y estampándose contra el suelo, y eso no quita que protagonice esta secuela. De nuevo paso necesario teniendo en cuenta que el conservadurismo no va con esta clase de productos, y si en la primera el protagonista portaba un veneno que le hacía necesitar de emociones fuertes para no morir, en la nueva entrega necesita descargas eléctricas para que su mecánico corazón siga latiendo.
Y así se nos presenta un Chev Chelios más cerca de Niko Bellic (héroe de GTA IV) que no de John Rambo, donde tío que empieza en vertical la escena la acaba en horizontal, el protagonista busca sus ítems para restaurar la salud como en cualquier videojuego y toda la fuerza del film se basa en el impacto visual de escenas y montaje, adrenalíticos, claro.Como claro está que el film goza de descaro y sentido del humor a raudales, donde vemos en un pequeño papel al mítico Corey Haim, en otro a David Carradine e incluso a Geri Halliwell o al cantante de Linkin Park, banda que pone música al film. Y para muchas otras escenas incluso nos hubiera parecido natural ver partirse de risa a Jason Statham, Amy Smart y compañía, como la que atañe a un perro, su cuidador y un collar que emite descargas eléctricas.
Y es que si el riesgo lo puso Crank, Crank 2 se afianza en la apuesta y la expande pero sin caer en un riesgo que tampoco corre el espectador ya conocedor de lo excesivo del film. No en vano la primera entrega recaudó casi el triple de su coste y su secuela lleva camino de igualarla, enfocada directamente en los que ya disfrutaron de la primera.
Y a eso se reduce la propuesta de Mark Neveldine y Brian Taylor, a menos de hora y media de frenetismo absoluto sin vergüenza ni contención, sin más intención que entretener desde un tipo de cine que sólo entra por la vista. El cine concebido como acto social donde importan tanto las tollinas del protagonista como los comentarios con los colegas. No la recomiendo, claro está, pero una mala tarde la tiene cualquiera.miércoles, 27 de mayo de 2009
Grandes bandas sonoras: Terminator
Pero la versión original de Brad Fiedel para la primera entrega, más ochentera que La Bruja Avería. ¡Mítica!
martes, 26 de mayo de 2009
Ángeles y Demonios: Y los complejos de Howard
Ron Howard ya era feo de joven, pero no tanto como ahora. El tiempo se ha portado muy mal con el aspecto de este niño prodigio que a los 5 años hizo su primer papel, a los 15 rodó su primer corto, y a los 22 su primer guión. Pero el talento no va ligado a la precocidad, y a los feos sólo nos queda que se nos pueda reconocer por nuestro trabajo, agradar por lo que creamos y no por nuestra despistada belleza.Y claro, cuando condicionamos nuestro talento con nuestros complejos, nace un híbrido esclavo del favor del público y con ello la pérdida de sello. Hay casos como el de Burton donde el talento real sirve para recrear su mundo freak del que en su día fue víctima y ahora convierte en arte, pero sin ese talento uno navega entre tendencias sin buscar gustarse ya que esa batalla se perdió en la adolescencia.
El pez se muerde la cola y nuestra gloria es nuestra condena, ya que no existen vasos comunicantes en nuestras necesidades y tanto fracaso como éxito nos hace buscar más víctimas y, en el caso de Howard, no debería tener motivo de queja. Por un lado ha sido capaz de parir taquillazos a costa de Dan Brown y Apollo 13, así como acumular dos Oscar y dos nominaciones por Una Mente Maravillosa y Frost/Nixon respectivamente. Así ha hecho carrera Ron Howard, aburriendo con el escaso riesgo que toma en sus films, buscando cantidad y no calidad para caer finalmente en la torpe simpleza.Eso es precisamente Ángeles y Demonios, tan simple que, sin aburrir, no llega a suponer un mínimo reto para un espectador que asiste a las nuevas aventuras de Langdon como quien ve un gincana por televisión. Si bien peca de contextualizar en exceso, aportando datos y más datos sobre Iglesia y arte, finalmente la mayoría de enigmas acaban siendo un "siga la flecha" en un contínuo correcalles donde la cámara filma como si hubiera acción cuando habitualmente sólo encontramos monumentos. Mención especial merece el vibrante plano con música pomposa que nos muestra de cerca el faro de un coche encendiéndose.
Y es que algunos no aceptan el fracaso como parte del juego, prefiriendo 20 aprobados a 8 excelentes y 12 suspensos, y con ello resultados en taquilla que permiten a Howard ser uno de los directores más rentables del momento. No en vano lleva 7 films rodados en lo que llevamos de milenio, encadenando un proyecto tras otro, sin importar temática o estilo. No hay que confundir polivalencia con falta de sello, ya que los grandes directores que han sabido saltar de género en género han salido victoriosos del envite porque abordaron cada proyecto sin abandonar la autoría. Howard, en cambio, es incapaz de imprimir fuerza en sus imágenes más allá de lo que él cree que puede impactar al espectador, apoyado vagamente en el contenido de dichos planos, pero no en cómo él nos los presenta.
A eso añadimos un reparto funcional con caras conocidas que básicamente cumple con no salirse del plano, y una banda sonora a cargo de Hans Zimmer tan efectista como olvidable. Y es que todo en el film gira entorno de los supuestos misterios a resolver por Langdon y su acompañante, donde cada paso chirría más que el anterior y el juego de culpables e inocentes es tan obvio que resta por completo intriga al film. Y en eso queda Ángeles y Demonios, en una sucesión de puzzles a los que no se implica de manera alguna al espectador, que se traga la sapiencia de Langdon como acto de fe. No aburre, pese a su escandalosa simplicidad, pero lejos de la pompa de localizaciones y temática hubiera resultado, si cabe, más risible. Eso convierte a Howard en una especie de consolador del celuloide, al que no se le puede pedir más que pasar un buen rato sin esperar actividad alguna de cuello para arriba.
lunes, 25 de mayo de 2009
La imagen de la semana
Así de contento estaba Haneke después de ganar la palma de oro en Cannes ayer mismo. Ya la ganó en 2001 con La Pianista y vuelve a repetir ahora con El Lazo Blanco, ambientada en la Alemania de 1913. Podéis consultar el resto de ganadores aquí.


domingo, 24 de mayo de 2009
Grandes momentos del cine: The Host
Aunque el film me pareciera un tostón, reconozco que la escena es impresionante. ¡Disfrutadla!
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