jueves, 23 de octubre de 2008

La verdad oculta: Más allá del genio aguarda la locura


He de confesar que este tipo de temáticas me conmueven. La mente es un profundo y desconocido océano, que a algunos lleva a la gloria y otros al infierno. Van Gogh murió después de dispararse en el estómago, Edgar Allan Poe murió a los 5 días de ser encontrado tirado en la calle, Nietzsche perdió el contacto con la realidad a los 44 años y a Beethoven fueron pocas las veces que lo confundieron con un vagabundo.

El mundo de las matemáticas ha dado muchos locos, y hace pocos años el film de Ron Howard, Una mente maravillosa se alzaba con el Oscar a la mejor película. Dicho film estaba basado en la biografía no autorizada de John Nash de mismo título, escrita por Sylvia Nasar. Mientras que La verdad oculta está basada en la obra de teatro Proof, escrita por David Auburn e inspirada también en la vida de John Nash. Aprovechando el tirón que dan los premios, Harvey Weinstein y compañía decidieron repetir experiencia con el director y la actriz que tanto dinero prestigio le dieron con Shakespeare in Love.

Catherine (Gwyneth Paltrow) es una joven brillante que se despierta en su 27 aniversario y se descubre hablando con su padre, cuyo entierro tiene lugar ese mismo día. Su padre, Robert (Anthony Hopkins), fue un brillantísimo matemático que a los 21 años revolucionó su profesión para después caer en la locura y tener que ser atendido por Catherine las 24 horas del día. Inevitablemente pensará que puede estar afectada de la misma enfermedad que su padre.

Se cruzarán en el camino de la protagonista Hal (Jake Gyllenhaal), un joven alumno de su padre que pretende buscar un sentido a las anotaciones escritas por Robert durante sus últimos años, y Claire (Hope Davis), hermana de Catherine, superficial y convencida de saber que es lo mejor para su hermana. El conflicto vendrá dado cuando Hal descubra un escrito de Robert que promete revolucionar las matemáticas y del que Catherine se declara autora.

Pese a la atractiva propuesta, el problema del film es la escasa profundidad que se le da a la trama, demasiado volcada en tratar los personajes a los que no acaba de perfilar por completo. Sus 96 minutos de metraje se hacen escasos, aunque probablemente camuflen una falta de ideas sobre cómo enlazar el drama con la intriga matemática.

El peso del film recae por completo en Gwyneth Paltrow, con tanta fragilidad patente como expresividad carente. Pese a ello, su papel resulta de lo más convincente, así como el de Anthony Hopkins al que vemos con el piloto automático y la cabeza puesta en el cheque. Jake Gyllenhaal tiene un papel importante pero actúa como mero resorte para la protagonista, quedando sus dotes totalmente desaprovechada, algo parecido a lo que pasa con Hope Davis, muy encorsetada en su papel.

La factura del film, sin ser demasiado arriesgada, sí es elegante. Casi por completo musicalizada y con poco nervio, la historia transcurre con paso firme obviando pasos innecesarios. John Madden es un director eficiente, pero impersonal, mejor dotado para los espacios pequeños y las escenas con no más de dos personajes.

Y al final nos acaba sabiendo a poco una historia que arranca muy bien, que toma un giro interesante en su primera media hora, y que acaba por no explotar ninguna de las dos vertientes para cerrar el film con un final demasiado obvio. Y es que la mente de dos genios matemáticos da para mucho más, como ya vimos con Russell Crowe o en la magnífica El indomable Will Hunting.

En definitiva, un film entretenido, a ratos conmovedor y a ratos previsible, donde la historia se nos antoja corta y los acontecimiento confusos. Un viaje por la mente de la protagonista sin detenernos a admirar el paisaje ni a estirar las piernas. Un boceto llamativo y talentoso para una obra que queda en promesa.

Lo mejor: La relación entre padre e hija.

Lo peor: El plano personaje de Jake Gyllenhaal.

El dato: Aunque no lo parezca, Gwyneth Paltrow rodó estando embarazada.

5 comentarios:

M. Jordan dijo...

No quisiera parecer tiquismiquis pero es que me has tocado el talón de aquiles: es Jake Gyllenhaal no Jack.
Aish..., con lo mono que es el chico y tú cambiándole el nombre ;)

Un saludo matutino.

redrum dijo...

Totalmente cierto, Mónica, y mis disculpas. Y eso que estaba con su link a IMDb y todo.

Aunque por tu comentario me da a mí que la etiqueta no cambia tu opinión sobre él ;)

¡1 saludo y gracias por la corrección!

Javier Chacón dijo...

Bueno, lo primero, que la próxima semana no recomiendo nada, por no saturar demasiado jeje.

Sin duda Gwyneth tiene mucho peso, y considero que lo lleva bien. Hopkins está meramente por poner su nombre, es cierto, de toda la película es lo que menos recuerdo.

Pero hay escenas en ella que tengo bastante grabadas, como la conversación de Gwyneth y Jake (¿bien? :P) en la escalera, o la absurda poesía de los libros. La primera, por banal, la segunda, por que representaba maravillosamente lo que quería representar, y no diciendo nada, dice mucho.

El personaje de su hermana, está meramente por hacer contraste con Gwyneth, no tiene interés en sí mismo y sólo busca demostrar lo tremendamente racional que es Gwyneth (ese racionalismo que es, al tiempo, tan propio de la locura en la gente sabia). De ahí que también recuerde con una sonrisa la conversación sobre revitalizantes de pelo. Jake es simplemente el conflicto. Todo en la película gira en torno a Gwyneth, y no es un mal objeto sobre el que orbitar.

Es cierto que siempre está presente una cierta previsibilidad, pero me convenció su forma (sencilla, natural) y conmovió su historia. Me gustaría haber visto la obra de teatro, me ocurre frecuentemente cuando una película que me gusta se basa en ella. Lo bueno y malo del teatro, experiencias únicas, que si se te pasan...

Buena crítica ;)

Mr. Lombreeze dijo...

Una peli muy regulera. No la vi acabar, me aburría demasiado.

redrum dijo...

Ahí estoy contigo, Javier. Pero el problema que ví es lo que comento que no acaba de profundizar ni sobre el drama ni sobre las matemáticas. Sin duda la obra de teatro parece más enfocada al mundo interior de la protagonista, ya que las actrices se llevaron varios premios.

Jajajaja! Mr. Lombreeze, el tiempo es oro, pero al menos acabar de verla...

¡1 saludo y gracias por comentar!