jueves, 2 de octubre de 2008

Happy: Tarada al volante, peligro constante


Se ha hablado de la similitud de éste film con la germano-francesa Amélie. Y se parecen, pero no. Ni el propósito ni sus personajes se parecen, y cambiamos la elegancia e imaginación de Jeunet por el urbanismo de Leigh. Pese a la decepción que pueda suponer para muchos, la crítica la ha acogido con entusiasmo y gran parte del mérito lo tiene la labor de Sally Hawkins al frente del reparto.

Pero no nos engañemos, el film se centra en la vida de una tarada mental incapaz de tomarse la vida en serio. La aparente felicidad que destila sólo esconde un rechazo al compromiso y al ser adulto, no en vano, es profesora de primaria. Dicha apuesta arriesgada sabe llevarla Leigh a su terreno hasta hacernos cómplices de su protagonista, pero dejando una sensación de haber visto un absurdo monográfico sobre tan peculiar personaje.

Poppy (Sally Hawkins) es una chica alegre que comparte su vida con otras 4 chicas y su bicicleta. Su trabajo de profesora le permite tener contacto con niños y perpetuar su alma infantil. El robo de su bicicleta la llevará a sacarse el carnet de conducir y asumir la responsabilidad de aprender junto a un instructor emocionalmente opuesto (Eddie Marsan).

El brote de violencia de uno de sus alumnos hará que en su vida entre un joven con el que inicia una relación, alterando a su profesor. Pese a la miseria que rodea su vida, y los discursos de su responsable hermana, Poppy no perderá la sonrisa con la que afronta la vida.

Si bien cuesta entrar en el film, la ligereza de los acontecimiento hace ameno su visionado. Una vez superado el rechazo inicial hacia la protagonista, nos acabamos haciendo cómplices, alegrándonos de su suerte y su pena.

Pero el principal problema es su ausencia de leitmotiv, la carencia absoluta de propósito narrativo. Ello deja un buen puñado de escenas totalmente prescindibles, intrascendentes, que ni cierran ni abren tramas y apenas dan algo de color a la composición del personaje. Así se añade frescura y realismo al relato, pero como siempre, la vida es más aburrida que la ficción, y en ese hueco entran la infinidad de escenas sobrantes.

La composición del personaje de Poppy deja ensombrecido al resto del reparto cuyos papeles casi rozan lo prototípicamente ornamental y sólo su neurótico profesor da una réplica a la altura. Limitado ese ámbito, todo queda reducido a un seguimiento completo de la protagonista. Culpa de ello la tiene Mike Leigh en su rol de guionista, volcado con una historia arriesgada por su carácter anodino.

En la dirección nada que reprocharle a Leigh, alejada del empalagamiento pero colorida por causa de la protagonista. Tan caduca como su banda sonora, de la que ni me acuerdo. No le faltan ganas ni entusiasmo al director para explicar la historia, pero sin embargo sí le falta historia que contar.

En definitiva, Happy es un film ameno, plano, un almibarado y anodino paseo de la mano de la felicidad, que ni transmite ni emociona y, a ratos, ni interesa. Merecido Oso de plata en Berlín a su actriz, que se hace cargo del peso del relato.

Lo mejor: El arranque, con su sobredosis de glucosa.

Lo peor: La escena del vagabundo.

El dato: Pese a parecernos desconocida, a Sally Hawkins la hemos visto en El sueño de Casandra, Vera Drake y El velo pintado.

9 comentarios:

Machete dijo...

Que la compares con Amelie me entran ganas de verla pero leida tu critica la pospondre largo tiempo.

redrum dijo...

No Machete, no la comparo, al contrario. Por la sinopsis y lo que había leído de ella, la hacían cercana a Amélie, pero el visionado descarta su parecido.

No es un film especialmente brillante, es simplemente intrascendente.

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Javier Chacón dijo...

Ya cuando vi el póster me pareció que no tenía buena pinta. Y no me anima mucho verla... Amelie tenía algo, pero no creo que realmente llegue a compartir ese algo que tan bien le quedaba a Amelie, película cuyo primer visionado me dejo un poco confuso, y con un segundo y posteriores que me encantó.

No sé, me parece demasiado azúcar esta Happy, y mira que no tengo problemas con el dulce.

Machete dijo...

Dudo que algun dia estrenen una pelicula que supere a Amelie.

redrum dijo...

No, no, Javier, desde luego no tiene ese "algo" que tená Amélie. Jeunet daba un envoltorio magnífico a una historia entretenida. Aquí no hay nada de magia, como he dicho la cambiamos por realismo.

Tampoco hay tanto azúcar, es decir, no es una história feliz própiamente...

Machete, ¿te refieres del estilo de Amélie o en general? Mira que salimos de la tormenta de El Caballero Oscuro y su número 1 en IMDb...

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Machete dijo...

Me refiero a otra pelicula del mismo estilo que Amelie que a su vez la supere, me parece casi imposible.

Respecto a Batman no tengo palabras para describir tal maravilla.

redrum dijo...

Bueno, en su estilo puede que no, aunque claro, antes saber qué estilo es...

Batman si fue un bombazo, muy completa, pero éste verano he sido víctima de Wall·E, no tengo ojos para nada más, Machete :)

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Javier Chacón dijo...

Wall·E seguramente sea la mejor del año, y The Dark Knight la segunda. Y la tercera... esperemos que haya algo aún por ver que pueda ocupar ese lugar más dignamente.

redrum dijo...

Jjajaja! Ciertamente, que aún quedan bombazos por llegar... Veremos qué depara Blindness!

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