jueves, 19 de agosto de 2010

Zombis nazis: El humor necesario


Extraído del tercer número de Cineuá:

Que Zombis nazis nos propone algo diferente lo vemos ya en su mismo arranque. La clásica escena de huida donde una joven es perseguida en la oscuridad de una montaña no se ve salpicada de música machacona sino que es Edvard Grieg y su Hall of the Mountain King quien acompaña a la protagonista y sus captores. Esto no sólo emparenta a la joven que vemos con el protagonista de Peer Gynt, sino que añade a la escena cierto tono cómico que, a modo de preview, nos muestra el carácter del que acabará haciendo gala el film de Tommy Wirkola.

Sin embargo, acaba la escena y la siguiente nos sitúa en los lugares comunes del género con un grupo de amigos dispuestos a pasar un fin de semana en una cabaña en la montaña. No faltan los tópicos, con el salido de turno, la soltera y el gordito Friki, pero en esas introducciones no se priva Wirkola (director y guionista) de dejar apuntes para lo venidero, desde consejos de supervivencia en la nieve a pinceladas de cine gore al que Dead Snow acaba rindiendo tributo. Y durante la primera parte del film, veremos el mismo patrón que el cine de terror nos ha dado una y otra vez, con una sensible diferencia: los personajes no son odiosos.

Y mientras el cocktail de hormonas, chistes fáciles e inocuos sobresaltos se da lugar, una camiseta de Braindead rebaja la tensión de un film que no se toma en serio. Y eso es bueno, muy bueno, en un mercado donde el terror cada vez dispone de mejores presupuestos y peores ideas, aunando a lo pretencioso el aburrimiento, mientras Dead Snow apela a la serie B más gamberra que se desatará a partir de la segunda mitad del film. El sexo está penado, y una de las muertes enseña las cartas de Wirkola, que optará por las nevadas montañas a pleno día para poner en marcha la orquesta de tripas, sangre y zombis nazis.

Y no exagero si digo que tiene momentos antológicos, así como los diálogos se reducen al mínimo para dar pie a un humor visual teñido de rojo. La simple idea de un ejército de zombis nazis ya apela al gamberrismo, llevando la temática zombi a la serie B, de nuevo, sin pretender crear una profunda parábola política ni aspirar a nada más que no sea ofrecer un entretenidísimo producto. Y de ese espíritu festivo consigue Wirkola levantar una segunda parte de puro y honesto espectáculo que fluye vertiginosamente sin trabas argumentales.

Ahí es donde entra en juego la baza de Dead Snow, con personajes que preferimos que no mueran al no ser el prototipo de aborrecible teenager y que además se enfrentan al nazismo zombi en un revisionismo parecido al visto en Malditos Bastardos. Por eso celebramos el momento en que dos personajes se rearman para la batalla, permitiéndose el lujo de evocar al comunismo para, hoz y martillo en manos, reventar hordas de una maldad ni viva ni muerta, sólo cómica a estas alturas.

Y es que desde que el cine de terror dio el salto a los grandes presupuestos se ha visto amordazado por fórmulas que garanticen su rentabilidad, a la par que intentado convertirse en un género respetado y adulto a base de perder personalidad y, en muchas ocasiones, su sentido. Y ciertamente no es Zombis Nazis uno de esos films que recordaremos de por vida, que dejarán huella en nuestra desgastada alma ni del que haremos memoria en futuras listas recopilatorias, pero ni el film de Wirkola lo necesita ni lo busca, y con eso la basta para ser una de las mejores películas del año. Fortune and Glory, kid!


9 comentarios:

altatt dijo...

Pues a mi me pareció un truño enorme, del tamaño de una catedral, y eso que iba predispuesto a que me gustase :P

La peli es mala, intencionadamente mala, no lo dudo, pero al fin y al cabo, mala. Total, que terminas con la sensación de que sólo los últimos 15 minutos aportan algo y el resto es de vergüenza ajena.

Por cierto, vaya obsesión tiene el director con los intestinos.

Saludos!

PD: Origen no me pareció ni tan mala ni tan complicada.

PEPE CAHIERS dijo...

Me la apunto para su visionado. Por cierto, los intestinos es la máxima delicatessen para cualquier zombie que se precie.

Ivan dijo...

A mi me dejó indiferente, y enseguida me aburrí mientras la veía.
No es una norma fiable al 100%, pero casi. Cuando en una peli sale mucho intestino y vísceras...me suelo aburrir.

Marcos Callau dijo...

Muy buena idea esto de exportar Cineuá. Espero que cada vez la conozca más gente.

Crowley dijo...

Pues yo la vi hace ya un tiempo y lo cierto es que me dejó bastante indiferente. Tiene sus momentillos, pero sólo rescataría los últimos 15 minutos.
Un saludo

Insanus dijo...

Hombre, yo no veía tripas en pantalla desde hacía tiempo y me lo pasé bien. La última parte en la nieve es muy tierna, ¿no? Es territorio homenaje 100%, de cabeza al videoclub más truculento golfo.

Insanus dijo...

truculento y golfo, que me comí la y.

redrum dijo...

Jajajajaja! Altatt, no tiene usted paladar para estas cosas, algo que no es malo. Ahora bien, por poco que te guste no me parece de vergüenza ajena, algo que depende del ojo que mira.

Jajajaja! Pepe, ciertamente, imprescindible si salen zombies.

Jajajaja! Ivan, tres veces la he visto. Dos me he divertido, una me dormí... Verás como The Ward venga cargada de tripas...

Marcos, hacemos lo que podemos :S Y espero que se me ocurran más tácticas!

Crowley, yo insisto en que el momento motosierra es antológico! Después ya va a gustos, claro.

Jajajaja! Insanus, pensaba que me decías golfo a mi... Totalmente, ese tipo de cine amable que se ve con el piloto automático y se disfruta relajadamente.

1 saludo y gracias por comentar!

Ivan dijo...

Nico, "The Ward" con tripas? no me jodas, no me jodas.....xDD

Saludos! ;)