sábado, 11 de octubre de 2008

Pink Flamingos: Me comí la mierda de Waters


Hablar de Pink Flamingos como película, es de por sí una exageración. Su estilo amateur y estar tan mal rodada hacen que Holocausto Caníbal parezca una joya cinematográfica. ¿Pero qué tiene la obra de Waters para ser tan conocida, aparte de un profundo mal gusto? Pues nada, la valentía o ausencia de buen juicio para llenar un film de escenas que 36 años después siguen pareciendo una aberración. Y claro, eso sí, una legión de fans que permitieron que el film estuviera en cartel durante 10 años.

¿Esconde algo más Pink Flamingos? Pues la gente habrá visto de todo, desde una crítica al amarillismo en la prensa, a una reivindicación del mundo freak bastante más trasher que la de Tim Burton. Si bien los personajes de Burton son marginados que buscan integrarse, los de Waters son seres orgullosos de su condición y convencidos de su superioridad moral. Con un potente o ausente mensaje la única verdad es que quien reina en la cinta es la escatología.

El transexual Divine posee el título de persona más inmunda del mundo. Buscada por la policía y con el pseudónimo de Babs Johnson vive en una caravana con su familia. Su título despertará las envidias de Connie (Mink Stole) y Raymond (David Lochary), cuyo negocia de rapto de autoestopistas para embarazarlas y vender los hijos a parejas lesbianas no les vale para ser los más inmundos del mundo.

La guerra por la inmundicia está servida y nos veremos sumergidos en las vidas de grandes titanes cuyos quehaceres resultarán profundamente inmundos. Sexo con animales como objetos sexuales, felaciones incestuosas, un ano cantante, canibalismo y coprofagia son las diferentes paradas del viaje que John Waters nos ofrece con Pink Flamingos.

Lector, olvídese de todo lo que cree que el cine puede ofrecer y usualmente suelo comentar por estos lares. Actores, guión, dirección, fotografía, etc. son elementos puestos al servicio de la provocación, donde sólo la banda sonora recuerda que Pink Flamingos es una película.

Y precisamente su estilo profundamente amateur es lo que le ha dado la fama. Encontramos infinidad de fallos de grabación y encuadre, y sin ellos toda su inmundicia quedaría en un ejercicio de locura. Éste es su valor, el de pieza de serie Z, el de documento extraño y prohibido salido de las tripas de un perturbado demente.

Algunos quieren encontrar el valor de la cinta en la vigencia de su repulsividad, cosa que espanta ver que la gente valora una expresión artística en función del asco que pueda darte. Otros en el tono cómico, desenfadado, en su casposidad y las narices de Waters para hacerlo. En cualquier caso, nada relativo a lo que consideramos arte puede servir como criterio para valorar Pink Flamingos, sino que el espectador es quien la eleva a los altares con nuevos argumentos que redefinen el concepto de arte o película.

Y es que sin duda, muchos de los grandes directores modernos han bebido de la obra de Waters, entre ellos Peter Jackson, Tarantino o Almodóvar, todos ellos premiados con el Oscar. Ante ese hecho no podemos negar el valor de la obra de Waters, como ruptura total de los esquemas del cine clásico hacia un nuevo tipo de cine más amateur y descarado. Ahora bien, de eso hace 36 años y Pink Flamingos, a día de hoy, se queda en un ejercicio con el peor de los gustos donde la máxima de Wilde ("Que hablen de mí, aunque sea mal") reina por encima de tendencias, academias y sentido común.

En definitiva, el film que por antonomasia no te dejará indiferente. La obra de un personaje con una inteligencia o enfermedad mental superiores, cuya escena final nos muestra a la protagonista comiendo heces de perro, tal como nosotros hemos hecho con Pink Flamingos. Si te gusta el cine y aprecias tu tiempo, olvídate de esta película.

Lo mejor: Pese a ser absurdos, los diálogos tienen alguna frase ya mítica. "Solo hay dos tipos de personas, las que son como yo y los asnos".

Lo peor: Que como dice Allen, los récords están para superarse.

El dato: Por si alguien dudara de ello, la escena final es completamente real. Según comenta Waters, se arrepiente de la escena de la felación.

11 comentarios:

Javier Chacón dijo...

Tiene mérito hacer una crítica así de una película tan tan tan mala. Me parece increíble la influencia que ha tenido esta película en el cine, y en cambio, también es innegable. Solo pasarse por foros como el de imdb, o las críticas de filmaffinity le dejan a uno perplejo. También he leído algún artículo de Boris Izaguirre donde la exaltaba.

Por tu entrada siguiente deduzco que me he metido en problemas (y también que no me hiciste caso y te saltaste fragmentos jeje), a partir de ahora prometo recomendar solo cosas que, quizás sean malas, pero a mí me gustan, con lo cual la culpa será de la subjetividad no de mi mala idea.

Hay dos tipos de persona, sí: los que aman Pink Flamingos, y los que tienen una mente sana.

Angel "Verbal" Kint dijo...

Siempre pensé que una película donde alguien se comía una mierda, era una idem

redrum dijo...

Jajajaja! Angel, entonces ¿Old-Boy qué es? ¿Un pulpo?

Javier, lo obvio hubiera sido hundirla o alabarla sólo por sus excesos.

Y no, no te hice caso, y la vi cenando. Me van las emociones fuertes ;)

Podéis recomendar lo que queráis, que no creo que superéis a Javier!

¡1 saludo y gracias por comentar!

Javier Chacón dijo...

Oh, Dios, cenando... eso es valentía sí señor. Sólo podría ser peor con el sistema Odorama.

redrum dijo...

Jajajaja! Cenando tortilla... que como sabes, se hacen con... ¡HUEVOS! ¡ME ENCANTAN LOS HUEVOS!

MonSeñor Gusano dijo...

Pues voy a tener que verla para poder deciros algo. Seguramente de tan mala que es, me la vea enterita, jajajajaja. Ya os dire algo por supuesto.

redrum dijo...

Ante todo, ¡bienvenido Monseñor!

Queda bajo su responsabilidad el visionado de semejante esperpento, y espero ansioso sus impresiones.

¡1 saludo y gracias por comentar!

Mr. Lombreeze dijo...

monseñor, si tú ves ese engendro coges la recortada, sales a la calle y montas un puerto urraco. Ya estás advertido.

redrum dijo...

Monseñor, la miseria gusta de compañía, asi que encantado de que sufra en sus carnes lo que yo.

No haga caso de Mr. Lombreeze, es alérgico a la transgresión gratuita.

¡1 saludo y gracias por comentar!

docees dijo...

pues a mi me parece una pelicula horrible, pero eso si, no me arrepiento en absoluto de haberla visto, es mas se la recomiendo ver a todos los q conozco, porq pienso q es una experiencia mas q se tiene en la vida, como cagar subido a un arbol y esas cosas

redrum dijo...

Jajajajaja! A mí también me parece horrible, Docees, pero creo que la prefiero a cagar subido a un arbol ;)

¡1 saludo y gracias por comentar!