sábado, 21 de marzo de 2009

Ser o no ser: Sátira y Shakespeare para derrotar a Hitler


Si el peor enemigo siempre es uno mismo, no hay mejor arma para abatirnos que un espejo donde mostrarnos ridiculizados. Es inherente la subjetividad cuando somos protagonistas, pero la visión externa de las cosas la dota de amplitud y matices que la acercan más a la verdad. He aquí uno de los grandes méritos de la obra de Ernst Lubitsch, rodada en plena Segunda Guerra Mundial a modo de sátira contra el nazismo y el divismo.

En ella resulta difícil no ver a los nazis como personajes sobreactuados, abogando sus protagonistas por la igualdad de todas las personas citando a El Mercader de Venecia. Así despoja al drama de la obviedad, lo disfraza de comedia y nos presenta una crítica desde el divertimento sin basar su fuerza en el objeto de burla, sino apoyándose en él. Y es que la temática y la época de Ser o no ser no son sus bazas, sino los extras.

Arranca el film de Lubitsch con Hitler caminando tranquilamente por las calles de una Varsovia aún no invadida, ante la atónita mirada de los transeúntes, que le ven interesado "mirando una tienda de delicatessen. Quizá esté pensando en zamparse Polonia." Ese tipo de frases, diálogos y alocadas situaciones son la esencia de las comedias screwball de las que Ser o no ser es uno de sus máximos exponentes.

Pronto nos hace Lubitsch ver que todo es un montaje, y tanto Hitler como el cuartel de la Gestapo parte de una obra de teatro. Es decir, un film que habla sobre una obra de teatro sobre el nazismo, con actores que interpretan a actores que interpretan a Shakespeare. Rizar el rizo, el más difícil todavía o el auténtico disparate como elemento cómico donde cada escena está medida a la perfección para sorprender al espectador con finos diálogos e innumerables giros, donde antes que agotar el chiste ya tenemos uno nuevo, sin dar respiro a nuestra sonrisa.

La creciente amenaza nazi evitará que dicha obra se estrene, y los actores tendrán que volver a interpretar el Hamlet de Shakespeare. Y con ello volverá la frustración de unos personajes obsesionados con su gran papel, sufriendo Hamlet/Joseph Tura (Jack Benny) la tortura de ver como ante su gran monólogo siempre huye uno de los espectadores, sabiendo más tarde que dicho joven militar no hace más que ir a disfrutar de la infidelidad de su esposa, Maria Tura (Carole Lombard).

Dicho militar (Robert Stack) será quien torpemente lleve a un espía hasta María para dar a los nazis una puerta a erradicar la resistencia en una ya invadida Varsovia. Ahí comienza el gran enredo, con amantes y actores más preocupados de su ego que de la guerra, y la interpretación como arma en un régimen donde la fidelidad se mide por la sobreactuación, el mundo que dominan los protagonistas.

Resulta inconcebible pensar, a priori, que los elementos característico de estas comedias puedan caber en una temática como la que trata el film, pero Lubitsch haya la fórmula, el tono, el ritmo, y crea una obra maestra donde no falta la mujer fatal (espía y esposa infiel), el marido inocente, o el desbordante optimismo mientras los protagonistas usan los campos de concentración en alguna broma. Todo ello sin caer en la banalización o el panfletismo, sino en la crítica y la esperanza. Y es que decir lo obvio, censurar, lo sabe hacer todo el mundo, pero disfrazar esos argumentos para llevar una sonrisa, un mensaje y optimismo queda en manos de muy pocos.

Así es como se cierra el film, con el triunfo de unos protagonistas escudados en su saber hacer como actores, interpretando los papeles de su vida para engañar al diablo, dándoles un Hitler de escayola, parafraseando a Shakespeare y usando la misma locura que vivió el mundo esos años. El triunfo del arte sobre el terror, en un torbellino creado a golpe de delirantes enredos y acidez verbal dejando claro que somos antes individuo que pueblo o masa.

En definitiva, magistral obra de Lubitsch. Valiente en temática, rica e inteligente en fondo, y soberbia en forma, donde no hay tiempo para que el espectador se acomode en un chiste o situación, que la siguiente ha entrado por la ventana sin previo aviso. Una prodigiosa comedia donde el delirio invita a reflexionar con una sonrisa, ya que la vida es muy corta para pasarla frunciendo el ceño.

Lo mejor: Los diálogos.

Lo peor: Que no se acepte el juego de la locura y lo rocambolesco pueda resultar absurdo o inverosímil.

El dato: Carole Lombard murió poco antes de estrenarse el film. Ello provocó la eliminación del guión de una frase referida a lo que podía pasar en un avión. El padre de Jack Benny necesitó de una explicación convincente sobre lo satírico del film al ver a su hijo con un uniforme nazi. Incluso eso resulta delirante.

13 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

No sé qué decir. Es que es sencillamente perfecta.
En España estuvo 25 años prohibida durante el franquismo.
Eso da una idea de lo corrosivo de su mensaje.
Imprescindible.

redrum dijo...

Totalmente de acuerdo, Mr.Lombreeze. Por cierto, la sección cada día tiene más adeptos ;)

El hecho que propongan muchos y comenten pocos me da que la gran motivación sueles ser putearme :D

¡1 saludo y gracias por comentar!

M. Jordan dijo...

Bueno, obviamente esta no era una propuesta puteadora sino más bien una forma de compartir una de esas películas que a una le tienen robado el corazón.

redrum dijo...

Y yo encantado de aprender y compartir, Mónica ;) Eso sí, pareja de maños, no puedo decir que vuestras propuestas sean las más populares, eh?

Suerte que no me gano la vida con AdSense ;)

¡1 saludo y gracias por comentar!

M. Jordan dijo...

¡Qué desagradecido! Si lo que quieres es tener muchos comentarios y visitas ya sabes lo que tienes que poner: sexo, mujeres y noticias sensacionalistas (ha quedado a lo Soderbergh).

Para la próxima semana recomendación porno y allez.

Mr. Lombreeze dijo...

redrum, no te creas que es tan fácil pertenecer a la élite intelectual de este país.
Hombre, decir que "Terciopelo azul" te pareció un tostón (que lo es), es un buen comienzo y buen cebo para que los frikis comiencen a comentar indignados.
Mira qué bueno:
http://clipsaway.blogspot.com/2009/03/7.html

M. Jordan dijo...

¬¬ El señor gusano y yo vamos a empezar a tener problemas ;)

Mr. Lombreeze dijo...

jajajja, no, no, yo no peleo contra mi propio pueblo (VIVA ARAGON).
Señorita Mónica, siento tener que decirle que mi sensibilidad orbita alejada de la del Sr. Lynch.
No soporto su cine.
La culpa es mia, que se lo diga redrum. Es que soy un clásico y Lynch un moderno.

redrum dijo...

Jajajaja! Mr.Lombreeze, buenísimo lo de los Clicks!!! Eso sí, como clásico que es usted, explíqueme su pasión por Tarantano, please.

Mónica, mientras no viva de las visitas, encantado de aprender ;) Mientras se sigan generando hilos de comentarios impensables en entradas sencillas, reservo el porno.

Pero bueno, cierto film de Bertolucci falta en mis visionados...

¡1 saludo y gracias por comentar!

Mr. Lombreeze dijo...

De Tarantino solamente me apasionan "Reservoir Dogs" y "Pulp Fiction", detesto "Kill Bill I y II" y el resto me gusta y entretiene bastante.
Tarantino de moderno tiene más bien poco, pero poco-poco. Y es la forma, no el fondo.

Redrum, meter culos tampoco funciona.

redrum dijo...

Me pierdo con sus tendencias, Mr.Lombreeze...y eso que hace poco decía que Tarantano tiene mas elementos modernos que clásicos.

Al final optaré por más culos y menos debate.

¡1 saludo y gracias por comentar!

Mr. Lombreeze dijo...

Eso es porque ud. se hace la picha un lío con el fondo y la forma. Y también porque se hace mayor.
Forma moderna, fondo clásico. Cuenta las historias de siempre con narrativa moderna.
Yo mejor es que ya no me sé explicar.

redrum dijo...

Jajaja! Hasta ahí llego, pero no a que se valore como clásico solo por el fondo, obviando la forma.

¡1 saludo y gracias por comentar!