sábado, 13 de septiembre de 2008

Expediente X: Creer es la clave... Y sacar pasta el fin


Para qué andarnos con rodeos. Sabemos que esta secuela de tan exitosa serie, existe sólo para sacar dinero a los fans y los ingenuos indecisos víctimas de la falta de entradas para cualquier otro film. Y una cosa buena tiene Expediente X: Creer es la clave, y es que no hay ovnis, ni uno... sólo un pequeño guiño sobre el origen de cierto político.

El resto del film deja de volcarse en tanto fenómeno paranormal, donde el único elemento que entra en ese campo es el sujeto que tiene visiones. Y con ello, poco queda de Expediente X aparte de sus protagonistas, verdadero atractivo del film y gancho para melancólicos. Para ello, el mismo Chris Carter, creador de la serie, se ha puesto tras la cámara y el guión.

Dana Scully (Gillian Anderson) vive dedicada a su vida como médico, intentando salvar la vida de un paciente terminal. La desaparición de una agente federal forzará su inclusión en la investigación, como medio para llegar a Fox Mulder (David Duchvny). El motivo no es otro que un cura pederasta (Billy Conolly) con dotes psíquicas para hallar víctimas con las que no parece tener relación.

Dicho cura les guiará a través de sus visiones en el camino para encontrar a la agente desaparecida, hecho que creará un fuerte escepticismo en el grupo, donde solo Mulder creerá en el don del cura. Ciencia y fe volverán a separar los caminos de Scully y Mulder.

Y la clave del film se muestra pronto: tomárnosla a broma. Para muestra, la primera aparición de Fox Mulder, digna de los films de David y Jerry Zucker. A partir de aquí el film gana como disparate y pierde como thriller, en una historia donde el mayor aliciente es la interacción entre sus dos protagonistas. Y ello teniendo en cuenta que por la cinta también se pasean Amanda Peet, Mitch Pileggi y Callum Keith Rennie.

Y es que el mayor problema reside en que la idea del film no da para los 104 minutos que dura, con el consiguiente alargamiento artificial y momentos de gran tedio que implican la trama secundaria sobre el niño con una enfermedad terminal. Con ello, escarbar un poco en la trama revela grandes lagunas y elementos innecesarios.

El pulso narrativo necesario para un largo brilla por su ausencia, siendo una narración anodina propia de las primeras temporadas de la serie. No es un handicap para los fieles seguidores de la serie, pero sí para quienes esperan un film entretenido y encuentran uno con más auto-homenaje que desarrollo. Así está el panorama cinematográfico actual, que da cabida a productos nacidos para DVD, y acaban siendo rentables.

Y no es que el film acabe de ser un despropósito por completo, el problema es lo poco trabajado que está, la precipitación en su concepción y desarrollo que presupone que el espectador "colará" con ciertos giros y situaciones. Y el acumulamiento de inverosimilitudes nos lleva el título del film: La clave es creer.

En definitiva, mal retorno de Mulder y Scully, un film que a ratos aburre y a ratos se pierde en tramas secundarias. Una curiosidad de videoclub y una estafa para los que paguen su entrada.

Lo mejor: El tono cómico de Mulder.

Lo peor: La alargada trama del niño enfermo.

El dato: El film está dedicado a Randy Stone, encargado del casting para el piloto de la serie, que murió en 2007.

4 comentarios:

Snake dijo...

Sobra esta película. En muchos momentos (prácticamente todos) rompe con toda la esencia de lo que vimos en la serie.

Un auténtico fiasco en toda regla.

redrum dijo...

Totalmente, si hubieran cambiado a Anderson y Duchovny por otros dos, y el título, ni se hubiera notado.

Siempre hay un lumbreras con estas ideas, igual que es casi seguro que veremos el retorno de DareDevil y Los Cazafantasmas...

¡1 saludo y gracias por comentar!

Angel "Verbal" Kint dijo...

A mi me parece una película interesante mas allá de Expediente x y me parece una aproximación muy cariñosa a Mulder y Scully que seguramente es la esencia de lo que sobrevive de Expediente X en el recuerdo de la gente

redrum dijo...

Angel, el problema es que si no fuera Expediente X, sería más bien una peli flojita, un thriller mal llevado. De ahí que lo mejor sean sus protagonistas, y aunque sea una propuesta interesante, estiran demasiado la idea.

A los que nos gustaba Expediente X nos deja aroma de melancolía, pero quien no fuera fa se va a aburrir.

¡1 saludo y gracias por comentar!