lunes, 29 de diciembre de 2008

Gran Torino: Eastwood se marcha dejando lección y testamento


¡Qué grande es Clint Eastwood! Eso he pensado en cuánto he concluido el visionado de Gran Torino, habiendo visto recientemente su otro film, El Intercambio. Hace poco anunció que Gran Torino sería su última interpretación, y no ha dudado en dirigir él mismo el film para dejarnos un personaje inolvidable con el que cerrar su etapa como actor. Y desde luego, como no podía ser de otra manera, Clint Eastwood se despide a lo grande, con un film soberbio y un papel inolvidable.

Si bien El Intercambio trataba una historia más ambiciosa, Gran Torino nos habla de cosas más sencillas, para dar un giro hacia el drama en su segunda mitad. Eso es algo que algunos han criticado argumentando que, a excepción de inicio y final, en el resto de metraje no pasa nada. Y esos momentos de "no pasa nada" son los que un grande como Eastwood sabe aprovechar, donde sucede lo que en el 99% de la vida del 99% de personas, o comúnmente conocido como "vivir". Eastwood es enorme, y difícil reprimirse las ganas de levantarse y aplaudir o hacer una reverencia al acabar Gran Torino, sabiendo que es la última vez que le veremos en pantalla.

Walt Kowalski (Clint Eastwood) es un veterano de la guerra de Corea que acaba de perder a su mujer. En un barrio multiétnico y con unos hijos con los que sólo comparte distancia y discusiones, se quedará con su soledad, su odio y su perra Daisy. Con el joven párroco local (Christopher Carley) insistiendo en que se confiese como último deseo de su mujer, y el hijo de los vecinos, de origen oriental, intentado robarle su gran torino del 72 como rito iniciatorio de una banda, Walt se verá inmerso en un proceso de cambio que alivie sus demonios.

La banda que quiere reclutar a su vecino Thao (Bee Bang) irrumpirá en la casa contigua y Walt intervendrá para salvaguardar la integridad de su césped, cosa que sus vecinos entenderán como ayuda y estrecharán lazos con él. La deuda de Thao con él obligará al chico a trabajar para Walt mientras Sue (Ahney Her), la hermana de Thao, saltará la barrera hostil de Walt para estrechar lazos y suavizar a un hombre que tiene la oportunidad de acabar sus días en paz con el mundo.

Si ya vimos que Eastwood era capaz de hacer un western tremendamente humano y un film de boxeo tremendamente humano, ahora nos trae una versión humanizada de Harry el sucio. Un héroe de guerra devorado por los demonios, que no entiende cómo ha cambiado su país, no soporta a sus hijos y se queda solo en la vida. La vieja escuela pierde el tren del tiempo e Eastwood, sabio, planta un convoy especial para Walter Kowalski.

Cada personaje tiene su propio infierno, y ninguno querrá ayuda, pero en cadena irán sucediéndose los hechos que acerquen mundos tan distintos a una salvación común. Y es que lo de menos es lo que pasa, primando el cómo pasa, con un Eastwood que carga con todo el peso del film y saca adelante las escenas a base de talento y autenticidad. Impagables los diálogos entre su personaje y el de Thao, llenos de tacos e ironía.

El reparto cumple con su papel, aunque en ciertos momentos les falta algo de credibilidad que contrasta mucho con la interpretación de Eastwood. Interpretación y film que han sido ignorados en los Globos de Oro, en los que Gran Torino sólo participa con la canción de mismo título a cargo de Jamie Cullum. Una pena que un film que rebosa autenticidad sea ignorado por tan prestigiosos premios.

La labor de director la resuelva a la perfección Eastwood, con sobriedad y calma, dejándonos saborear cada escena, cada gesto, cada brochazo de personalidad de Walt. Vemos sus privadas reacciones de viejo huraño, sus comentarios para consigo mismo e incluso las dificultades que su cuerpo tiene para obedecerle, mostrando que ese cuerpo ya no puede albergar ese carácter. A su manera, Eastwood ha querido rendir homenaje a un cine y un tiempo pasado, con un personaje más cerca del final que de la gloria y con una despedida crepuscular a modo de western.

Mucho es el mérito Nick Schenk y Dave Johannson, guionistas de la cinta, que nos presentan un personaje difícil, desagradable y racista, revestido de una humanidad desbordante con el que se hace imposible no empatizar. Ellos crean un personaje a medida para Eastwood, sabiéndolo icono y aprovechando sus recursos para dotar de profundidad y sentido la gran cantidad de escenas basadas en diálogos y no acción. Un trabajo excelente que se refleja en escenas tan sencillas como la llamada de Walt a su hijo tan sólo para conversar.

En definitiva, Clint Eastwood nos regala una obra maestra, dos horas de no sólo auténtico cine, sinó de auténtica sabiduría. Un film que huye de la épica de las grandes producciones para adentrarse en el pequeño mundo de un jubilado, un canto a la vida, a las historias sencillas narradas con el aroma de la experiencia. Un film inolvidable.

Lo mejor: La última escena con Clint Eastwood en pantalla.

Lo peor: El drástico final tarda poco en perfilarse y mucho en cocerse.

El dato: Sea casual o no, el personaje de Sue insiste en llamar a Walter como uno de los personajes cinematográficos del año, Wally.

10 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Muy bonita película, aunque no me parece una obra maestra.

Genial ese Harry el sucio jubilado, escupiendo como Josey Weles, rajando como el sargento Tom Highway, viviendo en un barrio lleno de inmigrantes y gruñendo a diestro y siniestro.
Ahora que Eastwood ya es un maestro reconocido, supongo que ya no se atreverán a acusar a Kowalski de fascista. No sé si la peli va a gustar a los progres, y desde luego a los católicos no creo...

Me gusta mucho el efecto que crea la casi total ausencia de banda sonora.

Alargar demasiado los finales es uno de los pocos defectos que podemos encontrar en el cine del gran Clint Eastwood.
Un director magnífico que cuenta como nadie historias sencillas de inesperados giros que en manos de otro podrían dar risa.

Machete dijo...

¿Donde la habeís visto?...

Mr. Lombreeze dijo...

Pues tengo que confesar que yo la he visto en www.mejorenvo.com.
No he podido resisitirlo. La cartelera está horrorosa estos días. Casi me muero viendo "The spirit".

Machete dijo...

A bueno,yo cuando algo se que puede merecer la pena, me espero a verla en el cine.

redrum dijo...

Yo sí la tengo por una obra maestra, Mr.Lombreeze. Rápidamente vi a un William Munny metido en Million Dollar Baby, un film tierno y violento.

Por ejemplo, tengo pendiente la crítica de Gomorra, que me pareció un tostón monumental, y para contar algo importante, no saben darle forma en pantalla. Eastwood coge las cosas más sencillas y las hace arte. Y el final, soberbio.

Machete, la versión que yo vi es perfecta, incluso sonido. Y eso no quita que pase por caja para verla a lo grande y en VO.

¡1 saludo y gracias por comentar!

Mr. Lombreeze dijo...

Machete, yo espero también, salvo que no haya absolutamente nada que ver en el cine (echen un vistazo a la cartelera de Zaragoza)o se presente mi hermano en casa con la tentación en la mano (mi versión también es de audio y video 10).

Gomorra no me dijo nada, no me gustó.

Si "El Intercambio" es una muestra de lo gran director que es Clint, "Gran Torino" lo es de su faceta de actor y creador de inmortales e inolvidables personajes.

Mr. Lombreeze dijo...

Otra cosa, en "Cinturón rojo", David Mamet intentó ser Clint, pero no le salió muy bien la cosa.

Machete dijo...

Bueno cada uno es libre de hacer lo que quiera. Aunque me ha venido bien saber que vale la pena, así ire un poco mas sobre seguro.

Angel "Verbal" Kint dijo...

Una buena película sin duda donde destaca por encima de todo como tu dices el gran Eastwood...

saludos

redrum dijo...

Ángel, llevo un non-stop de la canción de Cullum que no paro de tener los pelos como escarpias. Y por cierto, que trailer más malo tiene el film, la leche!

¡1 saludo y gracias por comentar!