domingo, 18 de enero de 2009

Revolutionary Road: Cuando el conformismo nos mata lentamente


Hay personas incapaces de vivir en la norma, incapaces de echar raíces en tierra firme. A medio camino entre la huida y la persecución, la estabilidad se torna en arenas movedizas y la rutina en un asfixiante cautiverio. Cuando el deseo no es la perdición, sino el abismo que se abre ante nosotros al perder la ganas de buscar respuestas, restando días al calendario y aprendiendo que adivinar nuestro futuro no es difícil cuando nos cuesta diferenciar entre pretérito, presente y futuro.

Algunos viven en perpetua búsqueda de su lugar en el mundo, mientras que otros se conforman con formular la pregunta y acomodarse en la monotonía. No es una elección, no es una virtud, es un hambre nacida huérfana y bulímica con un ahora siempre caduco y donde la rendición se paga con una mediocre normalidad. Algunos no han nacido para la supervivencia ni para beber la vida a pequeños tragos.

En los años cincuenta, Frank (Leonardo DiCaprio) y April (Kate Winslet) son una joven pareja que vive en los suburbios de Connecticut. Su vida, aparentemente feliz para muchos otros, tras casarse y tener dos hijos, se encuentran ante la disyuntiva de luchar por sus verdaderos deseos o conformarse con su estado actual, una vida donde ambos se sienten mediocres.

Ellos siempre se vieron el uno al otro especiales, diferentes, preparados para alcanzar los sueños y lograr altos ideales, pero el poder de la rutina hace mella en Frank mientras que paulatinamente ahoga a April, provocando una serie de discusiones llegando a un punto donde nada volverá a ser igual.

Sam Mendes vuelve a sumergirse en los cimientos de la sociedad moderna y el american way of life, pero si American Beauty era una propuesta más cáustica y exagerada ejecutada con marionetas, Revolutionary Road es dolorosamente real. La historia se polariza en dos personajes que abarcan el triunfo del acomodamiento y el fracaso del soñador.

La historia funciona gracias al inefable trabajo de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, en unos papeles hechos para ellos. Y es que si hace poco comentaba la importancia de la imagen del actor de cara al casting, no puedo más que aplaudir el arriesgado acierto en Revolutionary Road. Podría uno pensar que dos jóvenes triunfadores como Winslet y DiCaprio no acabarían de parecernos unos perdedores, pero su excelente trabajo y los acertados planos de Mendes nos los presentan como dos seres destinados a brillar y finalmente fundidos al gris de la norma. Cabe destacar también el contrapunto de Kathy Bates en su papel de arrendataria encantada con la modélica pareja.

La apuesta me remite de inmediato a dos joyas del cine reciente, como son Lost in Translation y Las Horas, pero en este caso la novela de Richard Yates, y por consiguiente el guión de Justin Haythe, optan por la batalla verbal en vez de la insinuación. Eso lleva a una claridad expositiva que duele como un puñal, pero la trama se encierra en ello y a muchos puede no parecerles suficiente su discurso. Alguien me dijo una vez que en Lost in Translation no pasa absolutamente nada, cuando insisto en que esa "nada" es lo que pasa el 99% de nuestra vida.

El principal error que podemos encontrar en el film es la clara inclinación que vemos hacia uno de los personajes/discurso, que lleva a todo la trama a confabular con ellos hasta el punto de indentificarlos con un enfermo mental (Michael Shannon). Demasiado obvio. Sin embargo el film luce una factura extraordinaria, desde la banda sonora (Thomas Newman) a la fotografía (Roger Deakins), toda una maquinaria que funciona a la perfección resaltando lo que los personajes callan, llevando a Winslet a parecer la mujer más hermosa del mundo para después ser la ama de casa más vulgar del planeta.

Sam Mendes ha rodado, en mi opinión, su mejor film. Quizás menos ambicioso que American Beauty, menos pulido que Camino a la Perdición o menos comprometido que Jarhead, pero tremendamente poderoso en su ataque al seno de una sociedad adormecida y conformista. Sólo somos esclavos de nosotros mismos, y si hace poco veíamos con Capra la virtud de saber apreciar la escasez, Mendes nos trae un perpetuum mobile de personajes en eterna búsqueda de identidad.

En definitiva, un film absolutamente necesario, una de aquellas películas que nos importa poco que no sean obras maestras porque hacen nuestro su mensaje por encima de muchos otros films que crían polvo en las videotecas. Un deprimente relato sobre el inconformismo crónico de personas incapaces de ser anónimas, de ver los trenes pasar y nunca ser capaz de brillar con luz propia.

Lo mejor: Más allá de las portentosas interpretaciones, el plano final es demoledor.

Lo peor: El resto de personajes son tan obvios que jamás son un argumento en contra de los protagonistas.

El dato: Mendes rodó el film en orden cronológico, dirigiendo a través de un monitor las escenas de amor entre su esposa y DiCaprio.

14 comentarios:

redrum dijo...

Tomás, antes de que me crucifiques por algún defectillo que he comentado sobre RR, un detallito que no podía poner en la crítica.

La BSO ya debes saber que va a cargo del mismo autor que el de esa obra maestra llamada Wall·E ;)

El caso, es que el director de fotografía es el mismo que se contrató en Wall·E para darles un curso a la gente de infografía para dar ese aspecto de imagen real al film, con los desenfoques y defectos de la fotografía real.

¡1 saludo!

Regina dijo...

voy on retraso, ni he visto MILK, ni 7 ALmas, ni esta, joé...Me voy a dar un atracón a la que tenga un hueco...

"Las escenas del crimen" son nuevas?
Veo que has cambiado cositas... Así m gusta, mimando el blog :)

salu2

redrum dijo...

Regina, no pasa nada. El ritmo que llevo yo ya te digo que no es sano. No intenten hacerlo en casa ;)

Si!!! Le he dado un lavado de cara al blog! Espero que te guste! Ahora tengo más espacio y he añadido las calles que imperdonablemente tenía por añadir, y algunas en la nueva sección.

Iré añadiendo cosas, pero tanto pixel extra me abruma!

¡1 saludo y gracias por comentar!

tomas dijo...

Pues imagínate yo, Nico, que además de buscae tiempo para ver cine, tengo que buscarlo para ver teatro, otra de mis pasiones. Justo ahora llego de disfrutar cual cosaco con DÍAS DE VINO Y ROSAS, interpretada por Carmelo Gómez y una SOBERRRRRRRRBIA Silvia Abascal. Qué gozada, esto es interpretar...y eso que tenía a Jack Lemmon y Lee Remick en la memoria...pues muy digno todo, maravilloso.

Eso hoy, y ayer El Brujo, la semana q viene Maribel Verdú con Aitana, y la otra José Sacristán y Alterio...en fin, que parezco la guía del ocio. Pero es que ayer fui a ver LA OLA antes del teatro, y hoy he hecho lo propio viendo una obra maestra llamada LA CLASE, cuya reseña estpy a punto de empezar. Tío, esto es horrible. Hasta tengo stress...

Bueno, excelente reseña, señor Ruiz. La película es de las que sientan cátedra sin forzarlo, dejando su huella en ese rincón del cerebro que se reserva a las emociones más puras. Es inteligente, lúcida, insoportablemente real. Cuánta gente tendrá el mismo color gris en sus días, cuántos mediocres sabrán que lo son y no serán capaces de desenganchar...increible. Como dices, AMERICAN BEAUTY era un productó al que se le veían más las intenciones, era una incorrección políticamente correcta (recuerda que HAPPINESS era muuuuuuuuuuuuucho más bestia). Una peli que, vista años después, pueda no resultar tan gamberra como en su día pareció...Mendes ya se ha vuelto serio, adulto, no hay hueco al humor, ni a la condescendencia. No hay compasión por los personajes, se les muestra en toda la miseria que han aceptado, como bien expresa una escena cumbre que no revelaré aquí.

Tiene tanto que comentar esta maravilla que no tengo ni tiempo ni espacio. La volveré a ver, y a rever, y me la compraré, me empaparé con las miradas, el choque entre DiCaprio y Winslet, la elegancia de la dirección, la sutil disección que el guión va elaborando. Ay, qué grande es el cine cuando es grande! Recuerdo que salí de ésta un poco más feliz por seguir vivito y disfrutando de pelis que me hacen crecer. En serio, Nico, cada vez tengo más prejuicios al cine vacío (y te juro que no quiero ser pedante, pero para ver la bazofia de AUSTRALIA, que fue como un martirio, prefiero quedarme viendo La Noria, total saldré ganando...). Quiero cine, como siempre digo, que me pueda llevar puesto a casa, que me retuerza, que me alumbre, que para oscuridad, mal rollo y mierda en bote ya está la vida diaria.

Me falta saber tu crítica de EL LECTOR, otra pequeña joya, otro relato espléndido de viejos fantasmas y formas de supervivencia...una maravilla, ya la verás.

El final de RR es sublime, con ese plano acercándose al marido de la Bates y bajando el volumen...tremendo.

Un saludo, campeón!!

redrum dijo...

Jajajaja! Tomás, el ocio es estresante. Por cierto, ¿te gustó La Ola? De La Clase he leído todo bueno, pero como comprobarás por mail, estoy volcado en otros asuntos ;)

Por cierto, yo sí tengo pendiente ir al teatro, que voy escasísimamente. Soy más de conciertos, vocación frustrada.

Veo que te pasa como a mí, que dan ganas de hablar sobre ella sin parar, no sólo en términos cinematográficos, sino humanos. No sé cómo el film te ha hecho más feliz, porque a mí me ha hundido en la miseria. No porque narre algo que desconozco, sino por recordármelo, darle tan hermoso envoltorio y una bofetada en la cara por la complacencia.

Aunque no compartamos la misma visión del cine, que ya sabes que suelo disfrutar de la evasión de un cine vacío con una palomitas, sí coincidimos en que el cine que nos hace soñar no siempre es el más académicamente correcto. Tal y como he dicho muchas joyas del cine crían polvo mientras obras menores roban corazones, y yo sigo esperando que a Wall·E la nominen a mejor.

Si el cine no es capaz de removerte las entrañas, de hacerte soñar, de darte una breve felicidad que no te pertecene, no vale la pena seguir con ello. Ahí me vuelvo a remitir a la lista de los 100 mejores personajes del cine, donde cada vez hay más artificio y menos corazón.

Y paro, que me pongo tontorrón. El lector aún no la tengo vista, queda pendiente, pero tengo una curiosidad enorme por Slumdog millionaire, Benjamin Button y (sé que me matarás) la última de Ron Howard, ya que su apuesta me parece interesante.

Bueno, hora de parar. Tendremos más tiempo de charlar si echas un ojo al mail.

¡1 saludo y gracias por comentar!

Ramón dijo...

Una gran pelicula, Mendes lo vuelve a hacer. Para mi su mejor pelicula seguirá siendo "Camino a la Perdición" por lo que significó en mi vida, pero esta le va a la zaga con una puesta en escena de primera.
Yo he visto ya "Slumdog Millionaire" y os puedo decir que me quedo con la de Mendes pero veo a la de Boyle más premiable por romper con los últimos años en que han primado las peliculas pesimistas.
Me encantaría que al menos Winslet repitiera su premio a Mejor Actriz por esta pelicula y nominaran a Mendes como director y a DiCpario como actor, se lo merecen aunque no ganen.

Saludos.

tomas dijo...

De acuerdo totalmente. Lo de DiCaprio, muy a pesar de ese Sean Penn tan comedido y premiable, es lo mejor de su carrera. Una interpretación madura, llena de matices, para mí bastante merecedor del tío Oscar. Espero sinceramente que le recompensen (viene pidiéndolo ya a gritos, como la Winslet). No olvidemos que Penn ya lo tiene por Mystic River, y esto de los doraditos es así...hoy a ti, mañana al otro, que tú ya lo tienes...

redrum dijo...

A Mendes y a DiCaprio seguro que los nominan, pero no tengo tan claro como Tomás que Penn pueda optar al Oscar. Yo tengo la esperanza que este año se lleve el de mejor actor protagonista la casi octogenaria leyenda sin oscar como actor, conocido familiarmente como Tito Clint Eastwood.

Winslet se lo lleva fijo, optaría a dos, le nominan sólo a uno y se lo dan tal cual! Es más, puede que se lo den este jueves y arreando!

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Angel "Verbal" Kint dijo...

Pues a mi no me acaba de gustar, es decir no me parece mala ni mucho menos, pero la veo fallida.
Creo que hay algunos esquematismos y tópicos que la lastran...el típico loco que es el más cuerdo es demasiado fácil por ejemplo y hay ciertos excesos teatrales que me sacan de la película porque no me los acabo de creer...aún así los actores desde el primero al último me parece que están impresionantes

redrum dijo...

Entiendo que es un film muy personal, y que si uno no llega a sentirse implicado con los personajes, pueda resultarle muy forzado todo. De ahí que comente que todo parece estar enfocado a dar la razón a los protagonistas, sin dar margen a ver que se equivocan.

De acuero con lo del loco, pero son esos casos donde las imperfecciones la hacen imprescindibles para algunos.

De hecho me alegro que no te gustara Ángel, así no te dejó el mal cuerpo que me dejó a mí!

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Regina dijo...

Voy a ser escueta porq carezco de plabras que expliquen lo mucho q me ha gustado: sin ser un peliculón, la historia contada al ritmo de Mendes me ha encantado.
La pareja protagonista se sale.
Me gusta la cadencia de cómo cuenta las cosas, el tempo es perfecto y la bso no esá mal.

redrum dijo...

Me alegro que te haya gustado, Regina. Así, en bajito, reconozco que es un film muy personal, apenas me emocioné durante el visionado, pero al acabarlo vino el derrumbe. Que depresión...

De las que van directas a la DVDteca en cuanto salga a la venta.

¡1 saludo y gracias por comentar!

Regina dijo...

A mí me encantó porque con mucho estilo cuenta una historia que por desgracia mucha gente vive, no es mi caso, por lo q salí del cine diciendo, uffffffff :)
Conste que iba con miedo a venirme de bajón, pero nada de nada.

Ahora toca MILK.
Y el finde a ver LOST :)

redrum dijo...

Me alegro que te gustara Regina! Yo sí acabé más tocado con el film...

¿Superado el mono de Lost?

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