miércoles, 12 de noviembre de 2008

Quemar después de leer: No es país para locos y soledad


Qué patético llega a ser el mundo de los Coen. Lleno de personajes incapaces de valerse por sí solos, llevados al límite y ahogados por las circunstancias. Y con todo ello, resulta realmente divertido, en un crescendo cuyas piezas encajan de manera perfecta y la risa brota de la misma proposición.

Los Coen son un mundo aparte, flamantes ganadores del Oscar con la sobrevalorada No es país para viejos, no han optado por superarse en el siguiente peldaño de su carrera, sino que ofrecen una comedia ligera para un gusto más general que el de la crítica que los ha encumbrado. Nadan a contracorriente, y como salmones cinematográficos ofrecen un humor acorde, haciéndonos a todos un poco más patéticos.

Osbourne Cox (John Malkovich) ha perdido su trabajo en la CIA por culpa de su alcoholismo. Con un matrimonio donde su mujer Katie (Tilda Swinton) le desprecia y se acuesta con Harry (George Clooney), un agente del gobierno , decide volcarse en escribir sus memorias revelando secretos de la agencia. El proceso de divorcio que lleva en secreto su mujer provocará que una copia de sus memorias caiga en manos de dos empleados de un gimnasio, Linda (Frances McDormand) y Chad (Brad Pitt). Éstos intentarán chantajear a Osbourne para poder Linda pagarse unas operaciones estéticas y encontrar una pareja que no sea un fracasado.

Harry, entretanto, casado y amante de Katie, tendrá citas a través de webs con otras mujeres, hasta dar con Linda y conectar. Todo se precipitará cuando Linda y Chad intenten vender los secretos al espionaje ruso y genere una serie de acontecimiento en los que nadie saldrá bien parado.

He de reconocer que cuesta entrar en el film, con un arranque de aire a thriller para, de inmediato, meternos en el terreno de la comedia. Las piezas se posicionan poco a poco y la máquina adquiere velocidad lentamente, hasta que la inercia activa todos los resortes y comienza la patética sinfonía humana.

Personajes inadaptados, temerosos de la soledad y la mediocridad, que intentan aparentar elegancia y trascendencia pero se mueven por los instintos más primarios. A ello ayudan las excelentes interpretaciones de todo el reparto, desde el vigoréxico Brad Pitt al agente despechado corriendo en pijama que interpreta John Malkovich.

El guión, sin duda, es lo más trabajado del film, algo a lo que nos tienen acostumbrados los Coen. Ajustadísimo a la duración del film, que excede escasamente la hora y media, se basta para plantearnos una imbricada historia donde cada paso es medido al milímetro y cada acto justificado debidamente. Una suerte de regueros de pólvora donde finalmente un fuego extingue otro fuego.

No es una comedia porque los personajes sean divertidos, sino justo lo contrario, por ser patéticos, en esa cuerda floja donde viven los Coen en que lo cómico no es antítesis del drama, sino exageración de éste. Cuesta prorrumpir en carcajadas, pero también que se nos borre la sonrisa.

En definitiva, un buen film de los Coen, que siguen en forma. Un fresco de personajes maduros espantados del mundo que les rodea e incapaces de responsabilizarse de sus actos. Un baile de necesidades que acaba en tragedia para un film que busca la ligereza desde la elegancia.

Lo mejor: Su guión, libre de artificios.

Lo peor: Excelente el tema principal, a cargo de Carter Burwell, pero se abusa de él durante el film.

El dato: El póster del film que acuden a ver al cine, Coming Up Daisy, dice estar basado en una novela de Cormac McCarthy (escritor de No es país para viejos) y dirigido por Sam Raimi (amigo y colaborador de los Coen).

9 comentarios:

Silvia dijo...

Después del chasco que me llevé con "No es país para viejos" no sabía que esperar al ver otra película de los Coen.
Ésta la verdad me gustó. Es un humor diferente que te acerca a unos personajes llenos de problemas y con una vidas plagadas de hipocresía que aún así hacen que te rías y disfrutes de su vida. Lo mejor Frances McDormand. Pedazo de actriz.

elprimerhombre dijo...

Pues yo todo lo contrario. "No es país para viejos" me gustó mucho (no creo que esté sobrevalorada), recuperando el mejor cine de los Coen que hacía tiempo que estaban más que perdidos, como se puede observar en la absurda y tonta "The Ladykillers". En cambio, con "Quemar después de leer" me parece que se quedan a medias, sin contar nada explícito, mezclando géneros sin saber exactamente a dónde se dirigen con eso. En este film, la música es mucho más tensa que lo que estamos viendo en pantalla y el personaje de John Malkovich desaparece durante buena parte de la película volviendo cuando casi lo habíamos olvidado. En fin, se puede ver pero es realmente floja. Un saludo!

Machete dijo...

Yo creo que el problema de los Coen es que hacen dos tipos de cine diferente uno con faceta mas seria y otro mas humoristico y desenfrenado, yo prefiero el segundo, aunque me gustan todas sus películas.

redrum dijo...

Estoy más con Silvia que con elprimerhombre, pero desde luego las expectativas ayudaban...

Como digo en la crítica, el humor nace de los personajes, y no al revés, cosa que es un punto a favor.

En lo de la música tiene razón elprimerhombre, no encaja, pero ese sinsentido en el film acaba cuadrando a la perfección, no podemos negarlo.

Machete, es algo parecido a lo que pasa con el Allen cómico y el dramático, que no a todos gustan ambos.

¡1 saludo y gracias por comentar!

tomas dijo...

Excelente reseña, Nico. Mi opinión ya la sabes....Gran recuperación de unos Coen libres, sin los corsés de su (aburrida) No es país para viejos. Me lo pasé en grande y eso me basta.

Un saludo

Angel "Verbal" Kint dijo...

coño que bien me lo pasé...muchos dicen que es una comedieta...ojala todas las comedias tuvieran esa clase

Machete dijo...

Comediatas son las series españolas o las pelis como Disaster Movie...los Coen hacen humor negro.

redrum dijo...

Exactamente, el humor de los Coen tiene denominación de origen.

Como apunto en la reseña, extraen la comedia de la propia esencia tragicómica de los personajes, sin forzarlos al ridículo.

Tomás, aún espero que alguien de argumentos sólidos para calificar No es país para viejos de obra maestra.

¡1 saludo y gracias por comentar!

Anónimo dijo...

La cara de gilipollas que pone Pitt en la escena del armario cuando le pasa cierta cosa es sin duda lo mejor y lo que resume la película